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La tensi�n en las relaciones transatl�nticas ha alcanzado un nuevo punto cr�tico durante la cumbre de la Comunidad Pol�tica Europea en Erev�n. El secretario general de la OTAN, Mark Rutte, ha asegurado que las naciones de la UE han "captado el mensaje" de Estados Unidos y del presidente Donald Trump, comprometi�ndose a cumplir con un gasto en defensa del 5% y a aplicar los acuerdos bilaterales sobre el estacionamiento de fuerzas. Sin embargo, esta aparente unidad se resquebraja ante la firme negativa de Espa�a a ceder sus instalaciones militares para el conflicto en Ir�n.
A pesar de que Rutte destac� que pa�ses como Alemania, Francia, Italia y Grecia s� est�n permitiendo el uso de sus bases, la posici�n de Espa�a se mantiene inalterada. El Gobierno espa�ol ha decidido acogerse a una cl�usula espec�fica de sus pactos bilaterales para negar el acceso a sus instalaciones, marcando una clara distancia respecto a la estrategia de Washington en la regi�n. Esta decisi�n se produce en un momento de incertidumbre, agravado por el silencio de la c�pula de la OTAN ante la medida de Trump de retirar 5.000 efectivos militares de Alemania y cancelar el despliegue de misiles de largo alcance en suelo germano.
La respuesta de los l�deres europeos ante lo que consideran "amenazas y decisiones" err�ticas de la Casa Blanca ha sido un�nime en cuanto a la necesidad de una autonom�a estrat�gica. Kaja Kallas, alta representante de la Uni�n para la Pol�tica Exterior, calific� de "sorprendente" el momento elegido por EE. UU. para anunciar la retirada de tropas y urgi� a reforzar el "pilar europeo de la OTAN".
Por su parte, la presidenta de la Comisi�n Europea, Ursula von der Leyen, ha abogado por una "Europa independiente" que reduzca su "excesiva dependencia" en materia de seguridad. Von der Leyen inst� a los Estados miembros a aprovechar el capital disponible para acelerar la producci�n de capacidades militares propias. Mientras Noruega pide gestionar estos cambios con armon�a, el bloque europeo parece decidido a tomar las riendas de su propia defensa frente a la volatilidad de su hist�rico aliado.


























