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El alargado misterio de los 11 cient�ficos muertos y desa...
Pablo Scarpe · 2026-05-14 · via Internacional

Pablo Scarpellini Los �ngeles

Actualizado

Susan McCasland sali� de su casa el 27 de febrero para una cita m�dica y cuando volvi� su marido ya no estaba. Tres horas m�s tarde llam� a la polic�a de Albuquerque, en Nuevo M�xico, para denunciar su desaparici�n. Algo raro estaba pasando. William Neil McCasland, un general retirado de las Fuerzas A�reas de Estados Unidos de 68 a�os, sali� de casa sin su tel�fono, sus gafas de ver y el reloj electr�nico que usaba a diario.
S� se llev� sus botas de monta�a y una pistola calibre 38 dentro de una funda de piel. Por las pistas que dej� tras de s�, su mujer empez� a sospechar, casi de inmediato, que hab�a sido una huida premeditada, sin ganas de que le encontraran.

Dos meses despu�s, su desaparici�n ha dejado de ser un hecho aislado. El pasado militar de McCasland como comandante de la base de Wright Patterson, en Ohio, y su v�nculo con el llamado Incidente de Roswell de 1947 y el presunto hallazgo de restos de extraterrestres, ha disparado todo tipo de teor�as conspiratorias. Lo vinculan con la muerte y desaparici�n de una decena de cient�ficos en los �ltimos a�os, en un asunto que hasta el presidente Donald Trump ha calificado de "asunto bastante serio".

Todos ellos, tanto los fallecidos como los que se encuentran en paradero desconocido, trabajaban en programas nucleares o espaciales para el Gobierno de Estados Unidos. El pasado 20 de abril, el Comit� de Supervisi�n de la C�mara de Representantes anunci� que iba a investigar el asunto despu�s de que James Comer, congresista republicano por Kentucky, presintiera que "algo siniestro" pod�a estar pasando. Tanto Comer como Eric Burlison, congresista por Misuri, temen que el caso pueda comprometer la seguridad nacional.

Trump ya ha movido los hilos para que el FBI investigue la conexi�n entre los cient�ficos fallecidos y los desaparecidos, en un esfuerzo coordinado entre varios departamentos. Mientras, las teor�as no han parado de aflorar, tantos en redes como en Washington. Burlison mantiene que el caso tiene "todos los rasgos distintivos de una operaci�n extranjera" y que detr�s hay una evidente fuga de cerebros hacia otras potencias for�neas. "Competimos con China, Rusia e Ir�n en tecnolog�a nuclear, armamento avanzado y el espacio. Mientras tanto, nuestros cient�ficos m�s destacados siguen desapareciendo", escribi� en su cuenta de X.

Los hay que defienden que las desapariciones y las muertes se deben al importante trabajo que estaban realizando algunos de ellos y que pod�an resultar peligrosos para los enemigos de EEUU. No hay, sin embargo, un argumento s�lido al que agarrarse para dar una explicaci�n coherente al fen�meno. Ni siquiera el FBI lo tiene. El �nico hilo conductor entre los 11 cient�ficos es la vol�til imaginaci�n de los usuarios en internet.

Daniel Liszt, el Youtuber detr�s de la cuenta Dark Journalism, public� un v�deo explicando que el f�sico portugu�s Nuno Gomes Loureiro fue asesinado en diciembre de 2025 en su casa de Massachusetts por sus avances en el campo de la ciencia nuclear. Despu�s, la influencer Jessica Reed estableci� una conexi�n entre la muerte de Carl Grillmair, un astrof�sico que fue asesinado de un disparo en su casa de California, y Gomes.

Pero lo cierto es que los casos son muy distintos entre ellos y con a�os de diferencia. Frank Maiwald, un investigador espacial del prestigioso Jet Propulsion Lab (JPL) de la NASA en Pasadena, California, falleci� en julio de 2024, justo un a�o despu�s de la muerte de un compa�ero del mismo centro, Michael David Hicks, un cient�fico de 59 a�os. Su especialidad eran los cometas y asteroides. En 2022 se suicid� Amy Eskridge, una investigadora de Alabama que hab�a amenazado con revelar la informaci�n sobre ovnis y vida extraterrestre que ten�a en su poder.

El caso m�s extra�o sucedi� en junio del a�o pasado. Melissa Casillas, una secretaria del Laboratorio Nacional de Los Alamos —el mismo en el que trabaj� Robert Oppenheimer—, desapareci� sin dejar rastro. La �ltima vez que fue vista fue caminando junto a una autopista cerca de su casa. Ese mismo mes, le perdieron la pista a M�nica Jacinto Reza, una empleada de JPL que estaba haciendo senderismo con una amiga. Y un mes antes, en mayo, tambi�n desapareci� un ingeniero retirado que hab�a trabajado en el mismo laboratorio que Casillas, Anthony Ch�vez.

La mujer de McCasland ya ha dicho que no cree que la desaparici�n de su marido se deba a su trabajo o a lo mucho que sabe sobre ovnis. La oficina del sh�rif del condado de Bernalillo, en Nuevo M�xico, piensa lo mismo. "Hasta el momento, no hemos obtenido pruebas que establezcan que la desaparici�n del se�or McCasland est� vinculada a su trabajo clasificado", indic� la polic�a. "Esta sigue siendo una investigaci�n activa, y no vamos a especular ni a descartar o confirmar posibilidades sin contar con pruebas".

Daniel Engber, editor de The Atlantic, considera que las teor�as conectando unos casos con otros son "incre�blemente est�pidas". Todo apunta a que tiene raz�n.