Crisis Reino Unido
Wes Streeting es el principal candidato a capitalizar la revuelta interna laborista contra el primer ministro

El primer ministro brit�nico, Keir Starmer.AP
Pablo PardoCorresponsal Londres
Actualizado
Se supon�a que el inter�s pol�tico en Londres iba a estar hoy en el Palacio de Westminster, donde est� el Parlamento brit�nico. Esa era la previsi�n de todo el mundo y la esperanza del primer ministro, el laborista Keir Starmer. Porque all�, en el Parlamento, el Rey de Inglaterra, Carlos III, iba leer el discurso con el que se abre el a�o legislativo y en el que se enumeran los proyectos de ley que el Gobierno presentar�. Era una parte m�s del 'reseteo' de su Gobierno que, con m�s pena que gloria, Starmer lleva tratando de lanzar desde que los laboristas quedaron relegados a una humillante tercera plaza en las elecciones locales del jueves.
Sin embargo, el discurso de una hora de Su Majestad ante cientos de parlamentarios en Westminster qued� parcialmente eclipsado por una reuni�n de dos personas en un edificio oficial a seis minutos andando -u ocho en coche, que el tr�fico del centro siempre es algo especial- de distancia. All�, en el n�mero 10 de Downing Street, la residencia oficial del primer ministro, Starmer se reuni� durante 17 minutos con su ministro de Sanidad, Wes Streeting.

Wes Streeting, ministro de Sanidad.EFE
PROCESO SUCESORIO
Ese era el evento que importaba. Streeting es el principal candidato a capitalizar la revuelta interna laborista contra Starmer causada por las elecciones. Seg�n el diario conservador The Times, el ministro de Sanidad planea dimitir de su cargo ma�ana, jueves, y presentar su candidatura a l�der del Partido Laborista y primer ministro, abriendo as� las puertas a un proceso sucesorio de duraci�n y resultados inciertos. Por de pronto, si Streeting lleva a cabo esa decisi�n, ser� un acto inusual, ya que el primer en presentar su candidatura contra un primer ministro en activo suele pagar su atrevimiento con el fracaso de sus aspiraciones y, a cambio, con el desbroce de la senda para los que vengan despu�s.
Pero Streeting es un pol�tico con experiencia y un cargo de peso, no un parlamentario situado en una esquina del parlamento. As� que deber�a saber lo que hace. Es, adem�s, el hombre mejor colocado para reemplazar a Starmer dentro del ala centrista del partido, a la que pertenece el primer ministro. La izquierda laborista detesta a Starmer. Su problema es que, en este momento, no tiene un l�der claro con posibilidades a aspirar a mudarse a Downing Street. Entretanto, los sindicatos, que tienen un enorme peso en el partido, declararon hoy que Starmer no debe ser el candidato en las pr�ximas elecciones generales, previstas para 2029. Acaso no sea una decpaitaci�n inminente. Pero s� anunciada.
EL REY Y LAS MEDIDAS
En este contexto, lo que dijo el Rey qued� en muy segundo plano. Vestido con corona de Estado imperial con una impresionante colecci�n de pedrer�a -que inclu�a el zafiro de San Eduardo, el rub� del Pr�ncipe Negro, y el diamante Cullinan II-, con la capa de armi�o de rigor y con su uniforme militar de gala, el Monarca desgran� una serie de iniciativas legislativas que parece que Starmet va a lanzar, pero que no va a ser capaz de ver concluidas. Entre ellas est� el refuerzo del control de la inmigraci�n ilegal, en un intento de arrebatar la bandera a Reform UK, el partido ultranacionalista populista que ha ganado las elecciones locales de este a�o y, tambi�n, las del pasado, abrir la posibilidad de la nacionalizaci�n de la �nica siderurgia con altos hornos que queda en el Reino Unido, reducir las listas de espera de los hospitales p�blicos - que compiten con las de Espa�a - y contener la subida de los precios.
Todo eso era muy relevante. Pero lo que m�s importa hoy en Londres no es lo que diga Carlos III, sino Starmer y Streeting. Ninguno quiso hacer declaraciones tras los 17 minutos. Los portavoces de Streeting replicaron a Financial Times que tampoco iban a hablar por respeto al rey.






























