Es uno de los cómicos con más relumbrón de nuestro país. Aunque se hace mayor, sus chistes no envejecen mal. Su último proyecto como director es 'Rafaela y su loco mundo' (Atresplayer), una serie muy juvenil y muy loca.

Ernesto Sevilla
Actualizado
- La última serie que dirige es 'Rafaela' y es un poco loca.
- Sí. Es una mezcla entre Las chicas de oro y Vaca y pollo. Aníbal, que es el que ha escrito la serie, ha recurrido a las típicas películas de cine adolescente americanas. Se ha querido reír más del mundo este que conocemos por la ficción, de los institutos americanos, las animadoras, de las fiestas de pijama... Cosas que no se hacen tanto aquí en España.
- Entonces no ha podido meter nada sobre su adolescencia en Albacete.
- No, esta vez no. También te digo que no tenía nada que ver con lo que se muestra en la serie pero era más divertida. Eso sí.
- Tiene un punto surrealista pero a usted sobre todo le gusta el humor del día a día.
- Sí, el humor de lo cotidiano me hace mucha gracia, sobre todo cuando se vuelve absurdo. Por ejemplo, el chico ese que fue al hospital y descubrieron que se había metido una granada de la Primera Guerra Mundial por el culo. O el colegio de Murcia al que fueron los bomberos porque estaba sonando en bucle el cumpleaños feliz por la noche. Era gracioso y la vez daba un poco de miedo.
- La gente sigue confiando en usted para dirigir proyectos.
- Me encanta dirigir. Es algo que llevo haciendo desde Muchachada Nui y me siento muy cómodo. Es una parte muy divertida y satisfactoria. Te realizas más que actuando, es una experiencia más completa.
- ¿Sigue intentando devolver al cine todo lo que el cine le ha dado a usted?
- Sí, pero no sé si lo voy a conseguir. Las referencias cinematográficas en todo lo que hemos hecho y hacemos siempre están. En Rafaela también. Se hace mucho humor con el lenguaje del cine, hay mucha metabroma. Más o menos intentamos estar al día de lo que se hace. Ahora mismo es muy difícil porque hay muchísimo. Últimamente, me ha gustado mucho Una batalla tras otra.
- En todo lo que hace también hay un punto chanante.
- Sí, claro. En el equipo estamos muchas de las personas que hicimos La hora chanante entonces es inevitable que se note. Hay una diferencia y es que es más el mundo de Aníbal, es una fusión entre lo chanante y Ojete Calor. Los fans de ambos son bastante parecidos, los mismos.
- ¿Pensaba que iba a durar tanto tiempo en el mundo del espectáculo?
- La verdad es que cuando empezábamos y éramos jóvenes no pensábamos demasiado en el futuro y no teníamos ningún plan. A mí me sorprende que todavía sigamos trabajando en esto, que tengamos la oportunidad de hacer estas cosas y nos consideramos muy afortunados.
- Si se le acabara el chollo, ¿qué haría?
- Si se me acaba el chollo no sé qué haría porque llevo tanto tiempo haciendo esto que no sé hacer otra cosa. Me dedicaría al mundo del crimen, a ser delincuente. Aunque seguro que lo notarían el primer día.
- ¿En qué momento está ahora la comedia?
- No veo que estemos en mal momento. Se sigue haciendo comedia de muchos tipos. Está muy pegada a la sociedad y si cambiamos todos, cambia la comedia. Hay chistes que antes podías hacer y que ahora no son tan bien recibidos y creo que es algo normal porque vamos evolucionando. Los límites del humor son necesarios y tiene que haberlos precisamente para que puedas jugar con ellos. Navegar por el filo del límite para hacer reír.
- Cada vez hay más mujeres.
- Claro, es que esto era un campo de nabos. Es algo natural. Lo veo estupendamente. Las mujeres me hacen mucha gracia.
- ¿Cómo conecta con el público joven?
- Estoy bastante al corriente aunque no sé hasta qué punto las nuevas generaciones me tienen en cuenta. Lo que veo es que los que vienen a verme cada vez con más mayores, envejecen conmigo. Tengo que decir que también viene gente joven pero sobre todo público senior. Es muy difícil estar siempre de moda en el humor porque los jóvenes tienen sus propios referentes.
- Antes contaba muchas anécdotas sobre salir de fiesta. ¿Qué planes hace ahora?
- Hace ya muchos años que no llevo esa marcha pero porque ya no puedo. Ya te pones malísimo, la resaca te dura una semana entera y cada vez que sales tienes que agendar la fiesta. Yo ya he dado el paso de irme a vivir al campo y ya mi vida es tranquilísima. De vez en cuando bajo a Madrid, voy a cenar y al teatro. Muy triste.
- Sigue siendo usted soltero de oro.
- Me hace mucha gracia que me consideren «de oro». Pero no lo entiendo, es un misterio. ¡Si soy un caramelito!
LA ÚLTIMA...
Pregunta. ¿Cuál es la pregunta más impertinente que le han hecho? ¿Y qué respondió?
Respuesta. Normalmente suelo tomarme las cosas con humor pero hubo una vez que me dijeron lo de «Albacete, caga y vete» y ese día en particular me sentó mal.

























