




















PREGUNTA. Cuéntame de qué va 'Rojo Relativo'.
RESPUESTA. Es un proyecto musical como si pudiera existir una versión madura de Russian Red. Siento que hay como una disociación de personalidad con respecto a quién era y a quién soy. Soy la misma, pero soy otra.
P. En vez de una gira eliges interpretar un cabaret místico.
R. Prefiero hacer una residencia y tocar en el mismo sitio varios conciertos. Cuando haces una gira, el concierto tiene que tener una estructura clara con las canciones que la gente quiere escuchar y el rol en el escenario tiene que ser el esperable.
P. ¿No te gustaban los directos?
R. Yo necesitaba encontrar mi fórmula, que no es irme de gira ni llenar el Wizink, sino un fenómeno de minorías, un show íntimo y hacerlo como si fuera un ritual. Ni yo ni mis músicos sabemos lo que va a pasar y yo estoy de maestra de ceremonias de la improvisación, de conectar con eso, de traer la frustración al primer plano y de convertir todo eso en música. Quiero transformar los positivos y los negativos en negativos y positivos.
P. ¿Cómo va a ser esa improvisación?
R. Eso es ir con el instinto y con el alma, como me imagino que hace la gente que se dedica a ser trapecista o a los deportes de riesgo. Hay una especie de adrenalina que va dictando todo esto y hay que pensar: "Si me estrello, que sea un regalo y no un fracaso". Y que, en esa vuelta del estrellarse, sea donde se vea la magia. No estoy buscando estrellarme todo el rato, pero si algo en un momento dado sale mal, es un regalo perfecto para que todos seamos cómplices, ¿sabes? La dinámica consiste en no tenerle miedo al fallo, sino en abrazarlo y convertirlo en algo.
P. ¿Antes no te sentías satisfecha?
R. Después de centenares de conciertos por todo el mundo, puedo contar con los dedos de una mano las veces que me he sentido plena.
P. ¿Por qué?
R. Porque no había encontrado mi fórmula. Necesitaba saber cuál era mi mejor manera de trabajar. Yo acabo de cumplir 40, que es una cosa que me encanta decir, porque cuando mi madre cumplió 40 fue un drama tremendo. Siempre tenemos a nuestras madres, como icono identitario y referencia de lo que quieres convertirte o no, ¿sabes? Me encanta encontrarme a los 40 años y sentirme como una adolescente.
P. Antes cuando la mujer cumplía 40 años, empezaba el ocaso y se volvía invisible. Ahora es diferente.
R. Sí, es muy distinto y también los 50 y te diría que también los 60. La mujer está empezando a ocupar otro lugar. Incluso mi madre se cuenta a sí misma de otra manera ahora que tiene 70 años. Es un momento distinto gracias a Dios.
P. ¿Cómo es tu relación con ella?
R. Mi madre es una persona que ha tenido problemas graves. Entonces la relación era tóxica porque venía de su propia toxicidad, ¿sabes? Entender eso es un viaje muy complicado, pero ahora quiero ver a mi madre con toda su luz y su oscuridad. Ahora estoy con muchas ganas de pasar tiempo con ella.
P. Abandonaste Russian Red cuando estabas en lo más alto y desapareciste del mapa. ¿Qué sucedió?
R. Los procesos de la industria de sacar disco, hacer promo y realizar una gira me dejaban muerta por dentro. Me fui a vivir a Los Ángeles y se me abrió una oportunidad de ser otra persona, de vivir otra vida y me pareció demasiado excitante eso como para seguir con la mía.
P. ¿El éxito te pilló desprevenida?
R. El éxito nunca le pilla preparado a nadie porque no se puede medir. ¿Qué es el éxito? Para mí, el éxito es que te guste tu vida y estoy ahí. Estoy tratando de entender qué estructura tiene que tener mi proyecto artístico para que me guste mi vida. Yo no le debo nada a mi carrera.
P. La cantante Vega me dijo que la industria musical le había arrancado sus alas a tiras. ¿Te has sentido así en algún momento?
R. Supongo que sí. La realidad es muy poliédrica y no solamente el peso cae como de una parte, pero sí que hay algo como del ritmo frenético de la industria musical y de que tiene que haber siempre una sensación de crecimiento, que se mide a través de los números. Cualquier cosa que intente controlar el arte va en su contra.
P. ¿Respetaban tu criterio?
R. Sí, siempre lo han hecho, pero sí hay algo del ritmo de la industria y esta cosa de que querer controlar el éxito y de que vayas creciendo cada vez más, pero ese crecimiento es llenar venues más grandes y vender más. Para mí el crecimiento no va de que los números vayan creciendo, sino con la sostenibilidad.
P. Tú buscas el crecimiento a la inversa: de estadios grandes a locales pequeños.
R. Y poder hacer ese show hasta que me muera. Poder subirme al escenario con 90 años y seguir haciendo ese show en el que canto canciones de amor.
P. Cuéntame tu momento 'tierra, trágame' en un concierto.
R. En el primer concierto del Café Berlín que hice el año pasado con esta residencia, cuando salí al escenario les dije a mis músicos que fuesen tocando y afinando y que empezasen a tocar la primera canción. Les comenté que yo iba a salir cuando sintiese algo. Y empecé a cantar el estribillo y noté que algo iba mal con las notas. Seguí tirando, pero entonces paré la canción y dije: "Parad ahora mismo de tocar. Vamos a empezar directamente desde el estribillo". Entonces, al abrazar por completo que estaba saliendo mal y tirar del hilo para que saliese bien, hubo una complicidad que me marcó la pauta de que ese momento, "tierra, trágame", era precisamente la clave de empezar a abrazar todo lo que sucedía, ya fuera bueno o malo.
P. Compraste con tu pareja una iglesia para celebrar bodas en Los Ángeles.
R. Fue muy original y muy expansivo. Estuve de CEO de un proyecto que tenía que ver con una visión estética de un negocio y de una imagen de marca. Me encantó la iniciativa y aprendí un montón. Cuando llegó la pandemia y tuvimos que dejar ir ese proyecto, retomé mi lado más de artista, empecé con el libro y me salieron cosas de actuación.
P. ¿Te gusta tu faceta de actriz?
R. Me encanta. Realmente es lo que hago ahora en el escenario, lo que pasa que con mi propio personaje. Me encanta ser actriz, lo que pasa es que no estoy disponible para cualquier personaje. Al tener mi propio proyecto, mi energía va a alimentar eso. Entonces, si me llega algún personaje, pues tiene que ser algo que me interese y que me mueva algo a mí por dentro, que sea un poco ritualístico.
P. ¿Te has sentido minusvalorada por ser mujer a lo largo de tu carrera?
R. Son preguntas que no me hago porque no me salen. No estoy diciendo que no sea verdad, pero es algo que prefiero no contarme.
P. Pero sí que te has quejado del machismo y de que tenías que hacer una gira con ocho 'machirulazos'.
R. Sí, obvio. En un momento dado en la furgoneta antes del concierto tuve que decirles: "Disfrutad del concierto porque éste va a ser el último". Y tomé esa decisión totalmente sola. Pero fue como decir que yo no quería seguir así.
P. ¿Qué era lo que te molestaba: la actitud, los comentarios, los chistes...?
R. Una actitud general también, como de que cuando yo, como jefa de la movida, con 25 años, me dedicaba a decirle a la gente cómo quería hacer la historia y tenía una actitud de imponerme, veía cómo esa gente se relacionaba con eso a mis espaldas, ¿entiendes? Yo, como buena escorpio, cuando veo que alguien me traiciona ya me encargo yo de buscarme la vida, que tú no vas a seguir en la mía. Soy súper radical en ese sentido.
P. ¿Les cuesta a los hombres aceptar a una jefa más joven?
R. Sí y no sólo en el ámbito laboral, sino en el personal. Si tienes pareja y como mujer estás llevando las riendas o tienes mucho power con una actitud un poco masculina, a los hombres les pesa mucho. Pero tengo que decir que generacionalmente me ha tocado otro tipo de hombre con el que lidiar y siento que la generación más joven de chicos tiene una fluidez distinta. Antes si el hombre se ponía a disposición de la mujer, se le consideraba un calzonazos. Ahora, esa narrativa ya no existe.
P. ¿Has vivido alguna situación incómoda de acoso?
R. Déjame que lo piense bien. A priori, no. Porque aunque tengo apariencia de persona frágil y de ser una niña como dulce -en mi familia siempre se han reído mucho de eso, porque la realidad es que yo tengo muchísimo genio y a mí nadie me pone la pierna encima- pero no soy en ese sentido alguien fácil de abordar con el acoso porque soy muy bruta. Es la realidad.
P. Das la imagen contraria.
R. Sí, pero cualquier persona que me conoce sabe que soy muy agresiva y muy bruta. Y entonces yo no tengo ningún problema en meterle una hostia a una puerta realmente. Se me puede ir por ahí también. Entonces, si tú estás lo suficientemente cerca de mi entorno como para que se pueda dar un acoso, entiendes que ahí hay una energía en la que yo no te voy a dar ese espacio.
P. ¿Cómo ves el amor en estos tiempos de Tinder?
R. Creo que es el consumismo llevado a esa esfera tan íntima y tan vulnerable. Tengo la suerte de estar en una relación desde hace 12 años y todo eso a mí me ha pillado fuera. Tengo amigas que lo han usado y que les ha ido bien y otras que lo utilizan de manera intermitente cuando les apetece tener una cita. Pero sí que hubo más boom al principio y ahora la gente también se está reposicionando en esa historia. Siento que realmente la mejor plataforma para ligar es Instagram porque ves los amigos que tienes en común y qué onda hay.
P. Fuiste linchada en su día por decir que era de derechas.
R. Recuerdo que aquello fue un poco locura porque yo soy una persona muy poco política. Entonces, de repente me vi metida en una situación donde yo había dicho algo por afinidad a un novio que tenía.
P. Y eso que aún no había redes...
R. El linchamiento no fue solamente por eso. Siempre hay muchas ganas cuando una mujer es talentosa y le va bien. En España hay mucha envidia, pero me encanta mi país.
P. ¿Te volverás a ir?
R. No. Soy madrileña y aquí tengo a mi gente. Mi familia regentaba la casa regional de Valladolid y me he criado en el puro centro. Yo iba al mercado Maravillas con mi abuela y bajábamos por el coche con la calle Montera, cuando estaba llena de mujeres de la calle.
P. Lo que está claro es que nunca haces lo que los demás esperan de ti.
R. La vida hay que inventársela. Yo quiero que la vida me sorprenda y quiero sorprender a la vida.
P. ¿Conoceremos ahora a la verdadera Lourdes Hernández?
R. Hay un nivel de autenticidad nuevo, porque yo siempre me he conectado a través de las canciones y siempre he dicho la verdad energética a través de ellas. Yo no estaba plena con todas las herramientas que tenía como para contribuir a una autenticidad recíproca.
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