

















IR�N
Igual que Julio Camba dec�a que los alemanes perdieron la Segunda Guerra Mundial por exceso de organizaci�n, mientras los aliados la ganaron por el caos con el que ejecutaron todas sus operaciones, Donald Trump pretende repetir en Ir�n el mismo patr�n. Claro que, hoy en d�a, ganar ganan todos, y la verdadera guerra consiste en explicar mejor que el otro tu victoria. O como el presidente de EEUU, en hacer el suficiente ruido para que nadie sepa por d�nde van los tiros.
Ormuz sigue siendo el centro de la batalla y, ya puestos a cerrarlo, Trump se ofrece voluntario. O pasamos todos, o no pasa ninguno, dijo el presidente de EEUU, que es como decir que ahora pasar� quien yo quiera.
CASUALIDADES
En este pa�s en el que ya nada es casualidad, el Gobierno se queja de que el juez Peinado env�e a Bego�a G�mez a juicio aprovechando que S�nchez est� en China. Y del mismo modo, en la derecha se quejan de que S�nchez est� en China en pleno juicio a su ex mano derecha Jos� Luis �balos.
Es decir, que no hay manera de que S�nchez pueda ir a China y el juez Peinado, emitir autos. Porque hace ya tiempo que en este pa�s los gobernantes no gobiernan y los jueces no juzgan, sino que todos hacen pol�tica.
La situaci�n del Gobierno, sin embargo, sigue siendo la misma que hace unos meses, con la mujer del presidente imputada y �balos en prisi�n. Lo del ex ministro se resolvi� d�ndole de baja del partido, con lo que, ante la imposibilidad de que S�nchez le d� la baja a Bego�a G�mez de su matrimonio, el presidente queda atado a demostrar la inocencia de su mujer, o a ir a elecciones antes de que lo sepamos.
CHINA
Cada vez est� m�s complicado eso de estar en el lado bueno de la historia. Pero en su encomiable tarea de buscarlo por el mundo, Pedro S�nchez parece haberlo encontrado en China.
El asunto supone un problema porque es Xi Jinping quien ha colocado a Espa�a a su lado, que es el bueno de la historia, lo que supone estar del lado malo de la democracia y del lado malo de la justicia.
En su versi�n m�s chinesca, S�nchez no dud� en apoyar a la justicia siempre que la justicia lo apoye a �l, un poco como dijera el ministro Bola�os, pero muy lejos de las palabras del ministro �scar Puente, quien directamente acus� al juez Peinado de molestar a los pol�ticos por andar haciendo justicia.
AUSENCIAS
Puede tomar buena nota el Gobierno de Espa�a de que, si se ausenta del Congreso de los Diputados, parece que los problemas desaparecen. Incluso si hay un problema en las puertas, como las v�ctimas del accidente de Adamuz, por ejemplo, uno puede aprovechar para lanzar una web antibulos, como hizo �scar Puente, que es la forma moderna de no hacerles caso.
Sin Pedro S�nchez ni Carlos Cuerpo ni Yolanda D�az en sus asientos, casi parec�a que no ten�amos un ex ministro en el banquillo, y a la mujer del presidente casi tambi�n. De ah� que en la bancada popular tuvieran que andar lanzando preguntas al aire a ver qui�n se las recog�a.
En estos casos, el que aparece siempre al rescate es el ministro Bola�os, quien sac� pecho por defender la justicia de las injusticias, aunque en Espa�a haya una �nica injusticia, y casualmente afecte a su l�der.
YOLANDA
Normal que a la izquierda del PSOE no quieran saber nada de Yolanda D�az. La mujer, adem�s de ausente, anda estos d�as de lo m�s liberal. Tras la propuesta de Bruselas de teletrabajar un d�a a la semana para ahorrar energ�a, la vicepresidenta del Gobierno dijo en Onda Cero que no era partidaria. Pero no que no sea partidaria de ahorrar energ�a, aunque eso no lo sabemos, sino que no es partidaria, y cito textualmente, �de obligar a nadie a nada�.
La frase echa por tierra toda la carrera pol�tica de Yolanda D�az. Porque, desde que la conocemos, la vicepresidenta solo se ha dedicado a tratar de obligar a los ciudadanos a hacer cosas: a los propietarios de viviendas a cobrar los alquileres que ella dijera, a los empresarios a reducir la jornada laboral, a pagar m�s impuestos, a subir el salario m�nimo, a implantar la desconexi�n digital y a topar los precios de los alimentos.
BARCELONA
Dicen que las ciudades son lo que ocurre en ellas. Y este fin de semana, por lo visto, en Barcelona ocurre el socialismo mundial, que se ha citado para salvar la democracia, regular la tecnolog�a y, si sobra tiempo, arreglar el mundo.
El problema de querer estar en el lado bueno de la historia es que, �ltimamente, hay demasiada gente se�alando hacia d�nde est�, y casi nunca coincide. Mientras, los dem�s sobrevivimos en el lado malo del d�a a d�a.
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