






















Los cuatro astronautas de Artemis 2 ya han vuelto a la Tierra. A las 02.07 del sábado en España, Reid Wiseman, Victor Glover, Christina Koch y Jeremy Hansen amerizaron en el Pacífico, frente a la costa de San Diego, "en excelente estado y felices de estar de vuelta", aseguró la NASA.
Concluye así la primera misión tripulada que va a la Luna desde hace más de medio siglo, y con la que la NASA ha probado por primera vez con personas todos los sistemas de la nave de cara a una próxima misión que alunizará en el satélite, no antes de 2028. "Misión cumplida", ha declarado el director de la NASA, Jared Isaacman, instantes después del amerizaje. "Esto es sólo el principio", ha señalado antes de agradecer a los socios internacionales su colaboración y de elogiar "el talento" y el "excepcional trabajo" de sus cuatro astronautas -tres estadounidenses y un canadiense-.
El responsable de asuntos públicos del Centro Espacial Johnson, Rob Navias, subrayó el valor simbólico de la misión al afirmar que "desde las páginas de Julio Verne hasta una misión moderna a la Luna, se ha completado un nuevo capítulo en la exploración de nuestro vecino celeste".

El astronauta de la NASA Victor Glover, tras ser rescatado después de amerizar en el Pacífico.NASA.
El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, quiso felicitar a los astronautas a través de la red Truth Social: "¡Felicidades a la magnífica y talentosa tripulación de Artemis II. Todo el viaje fue espectacular, el aterrizaje fue perfecto y, como presidente de los Estados Unidos, no podría estar más orgulloso!. Espero verlos pronto en la Casa Blanca. ¡Lo volveremos a hacer y luego, la próxima parada, Marte!", dejando en claro los planes estadounidenses de enviar misiones al planeta rojo.
El viaje, que ha recorrido un total de 694.481 millas (1.117.659 kilómetros) desde el despegue, ha permitido además establecer nuevos registros de distancia en vuelos espaciales tripulados, obtener imágenes de gran valor científico, y llevar al ser humano más lejos de lo que ha ido jamás, hasta los 406.771 kilómetros de distancia de la Tierra.
La nave cayó a unos 96 kilómetros de la costa, donde se desplegó un gran equipo de salvamento compuesto por buzos, helicópteros, lanchas y el buque de asalto anfibio USS John P. Murtha de la Armada estadounidense. La meteorología en el lugar donde ha caído la cápsula ha facilitado el rescate, con vientos de 20 kilómetros hora, olas de apenas un metro.
Los buzos primero han estabilizado la cápsula colocando un anillo hinchable alrededor, y después una balsa para la salida los tripulantes. La primera cara que vio la tripulación después de estar 10 días confinados en una nave de cinco metros ha sido la de un buzo de la Marina de EEUU, que ha abierto la escotilla aproximadamente una hora después del amerizaje.
Miembros del equipo médico de buceo realizaron una evaluación médica dentro de la cápsula, y luego les ayudaron a salir de ella de forma segura. Hay que tener en cuenta que sus organismos estarán debilitados tras pasar 10 días viviendo sin gravedad y después de sufrir media hora de frenético descenso a velocidades supersónicas.
La primera en salir fue Christina Koch, seguida de Victor Glover, Jeremy Hansen y, como último en abandonar la nave, el comandante, Reid Wiseman.
Dos helicópteros llevaron a los astronautas hasta el USS John P. Murtha, que también recuperará la nave. Una vez en el buque recibieron de nuevo atención médica antes de regresar a tierra para abordar un avión con destino al Centro Espacial Johnson de la NASA en Houston.
Asimismo, la cápsula Orion será trasladada a la Base Naval de San Diego, Estados Unidos, y posteriormente al Centro Espacial Kennedy de la NASA en Florida, donde técnicos examinarán minuciosamente la nave, recuperarán datos y retirarán las cargas útiles.

La Orión amerizando en el Océano Pacífico con los cuatro astronautas.EFE
El regreso a la Tierra se ha producido tal y como se había planeado.
En el décimo y último día de misión, los astronautas se despertaron a las 17.30 horas (en España) con la canción Run To The Water, de Live, interpretada por el Control de Misión. Tras terminar de preparar la cabina, se han puesto sus trajes espaciales y se han sentado en la posición en la que estarán hasta que americen.
A las 20.53 horas se llevó a cabo la tercera y última maniobra para corregir la trayectoria (Return trajectory correction-3 burn), y unas horas después, a la 1.33 de la madrugada del martes, 40 minutos antes del amerizaje, se produjo uno de los momentos más importantes del viaje de regreso: la separación de la cápsula de los tripulantes de la otra parte de la nave, el Módulo de Servicio Europeo, que se va desintegrar en la atmósfera. La cápsula Orión se dirige ya hacia la Tierra.
Minutos después comenzó el periodo más crítica del descenso: la reentrada automática de la nave a la atmósfera a 40.000 kilómetros por hora. Durante esta fase, que dura algo menos de 13 minutos, Orión quedó envuelta literalmente en una bola de fuego mientras descendía hacia la Tierra, pues por la fricción con la atmósfera, se alcanzan fuera de la nave temperaturas de más de 2.000 grados centígrados.

Vista de la Tierra tomada esta noche desde la nave OriónNASA
Aproximadamente cuando estaban 121 kilómetros de la Tierra y el plasma comenzó a rodear la nave, se interrumpió la comunicación con la nave desde el Centro de Control de Houston, un blackout que duró seis minutos.
El escudo térmico que lleva la nave en su parte externa es el que evita que los astronautas estén expuestos a ese ambiente infernal pero nada puede evitar que sean sometidos a fuerzas gravitatorias extremas durante esta fase, en la que como en el despegue, llevan puesto su traje de astronauta protector.
El escudo térmico consta de una base de titanio recubierta por 186 bloques de un material llamado Avcoa que, con modificaciones, se usa desde la época Apolo. Este material absorbe el calor extremo y se va carbonizando, permitiendo que en la cabina estén a unos 22 grados. Tras el amerizaje en 2022 de la misión no tripulada Artemis 1, la NASA comprobó que se habían desprendido partes de material del escudo térmico pero tras una larga de investigación, los ingenieros de la agencia decidieron no cambiar el diseño del escudo térmico para Artemis 2 (sí será distinto en Artemis 3 y 4).
En lugar de hacer otro diseño de escudo -lo que hubiera llevado tiempo y habría retrasado más el programa-, optaron por modificar el ángulo de entrada en la atmósfera de la nave, de modo que ésta se verá expuesta durante menos tiempo a las altas temperaturas y a la fricción. Una decisión que ha sido criticada por algunos expertos, como el astronauta Charlie Camarda, que ha advertido de que se está poniendo en riesgo a sus compañeros.
Afortunadamente el escudo térmico ha cumplido con su misión y los astronautas han llegado sanos y salvos a la Tierra.

Los astronautas ya listos para el descenso en la cabina de OriónNASA
Una vez superada la reentrada en la atmósfera, era el momento de reducir la velocidad. Para ello, a las 2.03 horas, cuando la nave estaba a 7.000 metros de altitud ha comenzado el despliegue paulatino de un conjunto de 11 paracaídas: primero se reduce la velocidad a 494 kilómetros por hora y los últimos paracaídas han conseguido que la nave fuera a 30 km/hora cuando ha tocado el agua.
El Servicio Geológico de los Estados Unidos (USGS) señaló que podría sentirse y escucharse un estampido sónico en todo el sur de California. Se trata de un ruido similar al de un trueno, que se escucha cuando una aeronave vuela por encima de la velocidad del sonido. La agencia suele recopilar testimonios para elaborar mapas de la intensidad de la sacudida, la magnitud de los daños, de haberlos, y la experiencia de la comunidad.
Los cuatro tripulantes son ya las cuatro personas que más lejos han viajado de nuestro planeta, al situarse a 406.771 kilómetros de distancia y superar por tanto por 6.000 kilómetros la marca que registró el Apolo 13 en 1970.
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