























Sin volumen, el reality La isla de las tentaciones se parece a un documental de cocodrilos. Los ejemplares se tumban alrededor de una charca y permanecen inm�viles durante horas. De vez en cuando, uno o dos se echan al agua y flotan. Las hembras suelen colocarse detr�s del macho, al que sujetan con las patas traseras, y luego dan giros. Por la ma�ana se alimentan y, de noche, casi siempre se aparean. El espect�culo es hipn�tico y adictivo. Y de acuerdo con El algoritmo del morbo, un estudio que acaba de publicar la Universitat Oberta de Catalunya (UOC), cientos de miles de espectadores se quedan enganchados a esa representaci�n durante horas porque, en el fondo, todos somos un poco voyeur.
El 23 de abril se cumplen 26 a�os del desembarco en Espa�a del primer Gran Hermano. Cuotas de pantalla superiores al 70% y m�s de 9 millones de espectadores. El invento llev� a las productoras a exprimir el fen�meno y el cerebro para sacarse de la manga Supervivientes, Operaci�n Triunfo, La casa de tu vida, Hotel Glam, Casados a primera vista, Qui�n quiere casarse con mi hijo, o con mi madre... �Cuanto m�s intenso es el conflicto que se presenta, m�s impacto emocional nos genera y m�s deseamos ver c�mo se resuelve�, explica Aleix Comas, profesor de Estudios de Psicolog�a y Ciencias de la Educaci�n de la UOC.
La estructura de los programas est� cargada de reforzadores psicol�gicos como los que se utilizan en las m�quinas tragaperras. �Comparten lo que se llama programa de refuerzo intermitente�, explica Comas. �En las tragaperras no sabes cu�ndo llegar� el premio y, por lo tanto, sigues jugando. En los realities pasa lo mismo. No sabes en qu� momento llegar� la traici�n, se desvelar� el problema, explotar� la bomba... Y ese no saber hace que nos quedemos enganchados, esperando. Y que nos vayan haciendo avances para que sintamos la sensaci�n de que la recompensa, ese momento emocional, est� cerca�.
Para saber m�s
Una recompensa que nace de un trastorno paraf�lico diagnosticado en la Francia del XIX, y que dos siglos despu�s abrazamos sin pudor: el voyerismo. Un placer culpable, morboso y medi�tico, que lo mismo nos engancha a una tragedia con muchas v�ctimas que a la vida privada de los famosos. Y en el que el sexo y, especialmente la infidelidad, nos atraen sin pudor porque escodemos la verg�enza con la excusa de la comparativa social. �Queremos ver c�mo resuelven su situaci�n, y si es �til para nosotros, una especie de aprendizaje de c�mo resolver conflictos, a pesar de que, en muchos casos, no son las fuentes m�s adecuadas de relaciones equilibradas�, apunta Comas.
Pero es que lo que nos gusta es el desequilibrio. La kiss cam que pilla a la pareja infiel en un concierto de Coldplay. Shakira cant�ndole a Piqu�. El esquiador noruego confesando unos cuernos que se convierte en oro para los Juegos Ol�mpicos de invierno, a pesar de llevarse la medalla de bronce. Que levante la mano qui�n no tiene algo que decir al respecto.
Casi 1,3 millones de espectadores permanecieron este enero enganchados a cinco parejas que se separan para encerrarse en dos mansiones rodeados de tentadores, esperando a ver cu�ndo pican. Los protagonistas de la novena edici�n de La isla de las tentaciones a�n viven sus �ltimos momentos de gloria por los plat�s, donde acuden a comentar sus relaciones entre ellos, como si cada fin de semana barajaran las mismas cartas. Las nuevas est�n acabando de rodar la d�cima temporada en Rep�blica Dominicana, donde est� Juan Ram�n Gonzalo, director general de Cuarzo Producciones, y director ejecutivo del programa.
–Si os veo, �soy un adicto, un voyeur?
–Que va, hombre, tambi�n hay que disfrutar, nos tenemos que evadir, �no?
–�Con esto?
–A todos nos hubiera encantado ver qu� hacen nuestras parejas cuando no est�n con nosotros. Es humano, genera adicci�n y muchas conversaciones sociales. El �xito es que al d�a siguiente la gente lo est� comentando en la oficina, se hacen grupos de WhatsApp, lo hablamos con nuestra familia, los padres con los hijos... Es fundamental verte reflejado y pensar qu� har�as t�. Que hagan estudios las universidades es muy importante para nosotros.
Y la UOC no es la primera. Tambi�n lo hizo la Complutense y la de Valladolid. En el documental The Reality of the Virtual, el fil�sofo esloveno Slavoj �i�ek califica los realities como la m�xima expresi�n de la ideolog�a moderna, donde se mercantiliza con la intimidad, se exhibe el desamparo humano, y nos permite fantasear con la vida de otros para evitar enfrentarnos a la complejidad de la propia existencia. Otro fil�sofo, Mark Fisher, ve�a los realities como ejemplos del realismo capitalista, donde la vida cotidiana se coloniza por la l�gica del mercado, convirtiendo la intimidad en espect�culo. Mientras Umberto Eco conceptualiz� los realities como parte de la neotelevisi�n, que abandona la representaci�n de la realidad para convertirse en productora de la misma.
En Espa�a, Juan Jos� Millas reconoci� su fascinaci�n inicial con Gran Hermano, y se atrevi� a comparar la escena de Montoya, un soltero corneado de La isla de las tentaciones que escap� corriendo por la playa en busca de su novia Anita, con el final de El Graduado de Dustin Hoffman.
Para Esther Mucientes, cr�tica de televisi�n de EL MUNDO y responsable de la secci�n, el secreto es �que vemos sin necesidad de mirar por una cerradura lo que s�lo nos atrevemos a hacer en nuestra intimidad�. Es decir, �ver el comportamiento de estas parejas intentando contenerse, dej�ndose llevar, con sus mecanismos de apareamiento y sus reacciones m�s intestinas, y todo acompa�ado de m�sica, y de un montaje casi cinematogr�fico, hace imposible que por mucho que puedas aborrecer determinados comportamientos apartes la mirada de la pantalla�.

Las temporadas han ido evolucionando desde un simple beso o algo de tonteo, al sexo bajo las s�banas, las fugas despechadas, las deserciones violentas, los tr�os y los intercambios de pareja, hasta llegar a peticiones de mano en directo y un embarazo secreto. �La madurez de la audiencia ha permitido llevar los l�mites un poco m�s all�, con escenas que hace 20 a�os no se habr�an podido ver en pantalla�, explica Elena Neira, profesora de Ciencias de la Informaci�n y de la Comunicaci�n de la UOC e investigadora del Grupo de Aprendizajes, Medios y Entretenimiento (GAME).
Una vez le confes� al fil�sofo Antonio Escohotado, quien en sus �ltimos a�os atac� con dureza los realities, que no tengo el cuerpo todas las noches para releerme la Cr�tica de la raz�n pura de Kant, y que a veces me acuesto con La isla de las tentaciones. Ese mismo d�a se hab�an filtrado en las redes las im�genes de un tentador comi�ndole la entrepierna a la novia de uno, a lo que Escohotado, quien en sus tiempos mozos convirti� Ibiza en su particular isla de las tentaciones, respondi�: �Y luego parece obsceno que salga yo hablando de drogas�.
–Ya no s� qu� m�s vais a inventar– le comentamos a Juan Ram�n Gonzalo.
–Eso mismo nos preguntamos nosotros. �Qu� m�s puede pasar? Pero luego aparecen cosas que no podemos controlar.
–Pues muchas parecen guionizadas, e incluso que los participantes fingen por la fama.
–Hay un proceso de casting muy complicado, en el que pasan por muchas fases, que es donde realmente intentamos evitar eso. Pero cuando se enfrentan a los programas todos esperan una cosa y encuentran otra. Ninguno tiene en la cabeza que esto es muy duro, y que vamos metiendo giros para que no parezca que lo saben todo. Y lo mismo con Supervivientes. Que una cosa es verlo desde casa y otra vivirlo.
Su p�blico se sit�a entre los 18 y los 34 a�os, �franjas de edad complejas en t�rminos de salud mental�, apunta Neira. �Trasciende una versi�n contaminada de lo que son las relaciones, y puede acabar siendo un baremo que tomen como referencia�. A lo que Comas a�ade: �Los perfiles y los comportamientos que resultan de la edici�n del programa se seleccionan no en funci�n de lo que es m�s real o m�s sano, sino en funci�n de lo que creen que va a generar m�s audiencia, que justamente suelen ser comportamientos muy polarizados y relaciones muy t�xicas�.
El peligro de todo ello es que, de tanto presentarlo, se acaba normalizando, a�ade el psic�logo: �Podemos dar por hecho que los conflictos intensos son inevitables y esperables, y que las estrategias que vemos por televisi�n para gestionarlos son las adecuadas. Esto dar�a por v�lidas estrategias evitativas y agresivas que son un gran problema de cara a mantener relaciones interpersonales sanas�.
"Dicen que los j�venes no ven la televisi�n, pero est� demostrado que cuando les ofrecen un producto que les gusta lo ven en masa"
Juan Ram�n Gonzalo, director general de Cuarzo Producciones
Un consumo excesivo de este tipo de programas, apunta el estudio de la UOC, puede acarrear dificultades para afrontar y gestionar los problemas personales, y una bajada de autoestima. Un informe de Mental Health Foundation (Reino Unido) con YouGov indica que casi una de cada cuatro personas de entre 18 y 24 a�os reconoce que ver realities hace que se preocupe por su aspecto f�sico. Juan Ram�n Gonzalo lo ve de otro modo: �Dicen que los j�venes no ven la televisi�n, pero est� demostrado que cuando les ofrecen un producto que les gusta lo ven en masa�.
Alguno creer� que los espectadores o concursantes de los realities no representan a la juventud espa�ola. Sara, �ngela, Ana y Yago son de Valencia y estudian, Magisterio, Derecho, Filolog�a Inglesa e Ingenier�a Civil, por ese orden. Tienen entre 18 y 20 a�os, y llevan viendo realities desde que empezaron la ESO. Una generaci�n reality, v�ctima o quiz� m�s resabiada de lo que nos creemos. �Se parecen los concursantes a vosotros? �Est� todo muy sobreactuado�, cree Yago. �Se nota un mont�n que se leen un guion y que les hacen actuar para tenerte enganchado�, a�ade Ana. �Pero por qu� los veis? �Cada pareja tiene un tipo de problema y eso te engancha: est� el de la dependencia emocional, el de los celos, los que llevan mucho tiempo…�, explica Sara. �Y es mala influencia para los j�venes? �Para m� no�, cree Ana, �pero porque yo lo veo desde el entretenimiento, y s� que lo que est� pasando no es real�. �Y en qu� ser�a malo? �En que se normalizan un mont�n de barbaridades que no dejan de ser relaciones t�xicas, como si la ansiedad y el dolor fuera un reflejo del amor que sienten�, explica Ana. �Las infidelidades se normalizan y, como me han enga�ado, puedo decir todas las barbaridades que quiera de mi pareja�, explica Sara. �Ponen de excusa el dolor para faltarse al respeto. Dicen: ‘T� me has hecho ser as�’, ‘sacas la peor versi�n de m�’. Se insultan, se gritan, se humillan, y luego perdonan lo imperdonable�. �Entonces no es verdad que vuestra generaci�n tenga m�s normalizada la infidelidad? �S�, hay un grupo de gente que por desgracia s�, y esto incita a que lo normalicemos m�s�, sugiere �ngela. �De todos modos, no es lo mismo que lo vea yo, que tengo 19 a�os, a que lo vea una persona con 15 que no ha experimentado lo que es estar en una relaci�n�, cree Ana. Aunque ellos fueran hace nada las de 15. �Ya… y yo he llegado a llorar en alguna edici�n�, reconoce Sara. ��Y ahora!�, confiesa Ana, �pero porque es un show, que aun sabiendo que no es real, inconscientemente te cala�. �Pero no porque nos den pena ellos, porque ellos nos dan igual�, se explica Sara. �Es como que te imaginas que te podr�a pasar lo que les est� pasando, como en una pel�cula o en una serie, no porque te sientas identificado�. �No os sent�s identificados? �Bueno, en cada edici�n siempre hay alguien en nuestro grupo que dice: ‘Ojal� tener una novia como Almudena’ o ‘un novio como Borja’�, reconoce Sara.
Yago dice que s�lo ir�a al programa de tentador, y si le pagan mucho. Pero de las tres, ninguna quiere ser tentadora. �Si te gusta alguien te sientes como medio obligado a liarte con ella, y eso me parece lo peor�, deduce �ngela. �Pero cre�is que las obligan? �No las obligan, pero es su papel�, entiende Sara. �T� est�s ah� 24 horas, no pueden salir, ni leer, ni ver el m�vil, est�s encerrado, acabas de ver que tu novio te enga�a, y aunque ni quieras relacionarte llega un momento en que alguien te va a comer la oreja y te lo vas a creer, es muy dif�cil�.
Sobre esto mismo, la UOC dice que el formato no solo tiene consecuencias para quien lo consume, sino tambi�n para quien lo protagoniza. Cuando se vive en una realidad nueva, fuera del entorno habitual, y se crea un grupo de convivencia nuevo con el que relacionarse 24x7, puede que �estos cambios empujen a los participantes a actuar no tanto seg�n quienes son, sino seg�n el contexto que los rodea. Y los lleve a tomar decisiones y a realizar acciones que muy posiblemente no har�an fuera�, comenta Comas.
Y luego est� el regreso, la reentrada en la atm�sfera, la vuelta a la rutina, a contar lo que hiciste a tu familia. �Al sacarles de esa realidad paralela tienen que hacer un duelo de la vida que llevaban all�, y volver a integrarse en la rutina que ten�an, si es que todav�a pueden recuperarla�, advierte el psic�logo. Pero es que luego el reality se emite por televisi�n, y el concursante se enfrenta al juicio p�blico de un personaje, a menudo negativo, construido en la sala de montaje. Y luego al luto de esa fama ef�mera que se evapora, y la audiencia pasa a la siguiente novedad. �Todo ello facilita sentir sintomatolog�a ansiosa y depresiva que puede derivar en un trastorno si no se gestiona bien�, a�ade Comas.
Luc�a S�nchez de La isla de las tentaciones 3 comparti� con sus seguidores los problemas de ansiedad que le gener� el programa, y a�n as� particip� en m�s realities, y sigue viendo su utilidad para la audiencia. �De ver tantos errores pueden aprender a controlar la impulsividad, el sentimiento de venganza, y sobre todo a valorar el verdadero amor�. Marta Pe�ate, analista de realities, comenta que �en el colegio no te dan clases de amor�, mientras que el programa permite �ver conductas buenas y malas que, si te sientes reflejado, tienes que salir de ah��.
–A veces parece que la gente no est� bien, y que estamos disfrutando de su vulnerabilidad– comentamos a Juan Ram�n Gonzalo.
–Todas las personas que vienen aqu� pasan un informe y hablan con especialistas que est�n pendientes de ellos durante todo el proceso. Tambi�n al volver a Espa�a y al emitirse el programa. Porque es verdad que, al final, ponen mucho de su parte en la experiencia, y a cada uno le puede afectar de una forma. Siempre est� ese placer culpable del que mucha gente disfruta, viendo c�mo ellos lo est�n pasando mal. Por supuest�simo que lo est�n pasando muy mal. Es verdad que es una l�nea complicada, pero nosotros siempre estamos pendientes de esa persona, aunque el p�blico, desde su casa, meses despu�s, lo disfrute.
–Pero los llev�is al l�mite.
–Al l�mite se llevan ellos. Aqu� cada uno decide hasta d�nde la vive la experiencia. Nadie hace nada para putear a otro. Al final son sentimientos, emociones, decisiones.
En estos momentos se est� emitiendo realities como Gran Hermano Duo y Casados a primera vista, mientras se busca fecha a la emisi�n de La isla de la tentaciones 10. �Creo que eso es perjudicial. No has acabado de conectar con 20 personas y ya te est�n presentando a otras 20�, se queja Sara con sus amigas. �Y qu� posibilidades hay de que volv�is a caer? Responden casi al un�sono: �Un cien por cien�. Se miran y se r�en.
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