Inclasificable figura del panorama musical español, gracias a sus dos álbumes: ‘Peregrino’ (2024) y ‘La boca del lobo’ (2025). Tras triunfar en los Premios de la Música Independiente (MIN), es uno de los nombres importantes del festival Warm Up Estrella de Levante, que se celebra en Murcia el 1 y 2 de mayo.

Carlos Ares (Coruña, 1997).
Actualizado
- ¿Cómo es estar en la boca del lobo?
- No podría identificarme todavía con otro lugar porque ha pasado muy poco tiempo desde que se publicó el disco, apenas siete, ocho meses. Ha sido todo muy novedoso y yo creo que seguirá siéndolo durante una temporada. Y el título, esa expresión, hace referencia a la incertidumbre de lo que está por llegar, a todos estos cambios que vivo a diario, al ritmo en mi vida últimamente, en general: conciertos, exposición... Supongo que lo estoy empezando a normalizar, sí que se siente algo diferente, pero quizás ya no da tanto miedo como al principio. Todavía le tengo respeto, eso sí.
- ¿Cómo definiría este momento en el que se encuentra?
- Está siendo más bonito todavía de lo que pensaba. Una etapa muy dulce, ahora mismo no puedo quejarme de absolutamente nada. Comparto tiempo y experiencias con un grupo de seres humanos excepcionales, musicalmente me siento muy satisfecho, identificado de pleno con todo este proyecto. Me permite ser el artista que quería ser, todo lo experimental que me apetecía. La gente ha abierto los oídos y me ha dado esa licencia de crear desde la libertad y no tratar de complacerles con ningún tipo de canción, moda o estilo, sin pertenecer a nada, sino tratar de mantenerme un poco al margen de todo eso. La verdad, tengo lo que yo habría soñado como proyecto ideal para darme a conocer y para subirme a los escenarios.
- En su último disco le dedica una canción a Galicia. ¿Qué pretendía?
- Intentar capturar lo que es el espíritu de la tierra y al mismo tiempo no restringirlo a los códigos que ya están más asentados. Para mí fue muy fácil, y eso que soy bastante ignorante de la música de raíz de mi tierra. No podría decir otra cosa, la verdad. Si me las diera de entendido sería un hipócrita. Obviamente tengo mis raíces, tengo mi cultura musical de allí, conozco canciones populares... pero todavía no he hecho un estudio tan profundo como para decir que tengo el criterio necesario para llevar a cabo un trabajo que se pueda considerar de raíz o inspirado en la música gallega. Yo soy de allí e inevitablemente eso se va a notar en mi música, porque además me considero muy gallego. He vivido en esa tierra la parte de la vida que más te marca y durante la que más forjas tu identidad, y se nota en mis melodías. Hay un aire que te recuerda allí inevitablemente. Pero por eso me ha resultado fácil hacer algo que no sea típicamente gallego, porque yo tampoco habría sabido hacerlo.
- Usted es muy joven, pero es ya un veterano en la música, tanto ayudando a otros en su faceta de productor como usted por su cuenta.
- Yo pasé por el 'bedroom pop' hace quince años. En realidad, mis inicios fueron con 'home studio' y cuatro aparatos con los que te manejas y aprendes a dónde se le da a crear pista y a duplicar y al rack. Prueba y error y a oscuras. Mis inicios como productor se los debo a esa ilusión de querer mostrar las ideas y explicar a los músicos con los que iba a tocar esas canciones cómo quería que sonaran. Yo tenía la capacidad de tocar instrumentos de cuerda rasgada y teclas y con esas bases te haces todo. Una herramienta muy útil para poder beber de otras fuentes, no sólo de mi carrera como artista e intérprete, sino también aprovecharla para componer y producir para otra peña.
- ¿Cuánto arte hay en producir para otros compositores?
- Todo el arte del mundo. Al final un artista, desde un acto de humildad tremendo, está de alguna manera, dejando en tus manos el diseño sonoro de su música. Quizás te puede guiar, pero si ese artista no lo está haciendo él con sus propias manos es porque necesita de alguien que sepa llevar a cabo la idea. Es como si yo quiero construir una casa: puedo intentar clavar yo las tablas o puedo llamar a gente que sabe hacerlo. Para mí todo tiene mérito y al final es lo que te divierta. En este caso, no me considero mejor ni más artista ni más completo por el hecho de haber ejercitado mis cualidades como productor o mis capacidades de componer, de cantar o de tocar instrumentos. Era lo que me divertía. Y también hay que arriesgarse. Está eso de que quien mucho abarca poco aprieta. Pero en mi caso todo tenía sentido porque yo tiraba de los recursos que tenía y las circunstancias me obligaban a componer porque no había nadie que compusiera el tipo de música que me interesaba producir ni tampoco tenía a nadie en Coruña para hacerlo. Fue un poco por necesidad.
- ¿Cómo es su relación con las canciones?
- Depende del tema, pero ha sido casi siempre bastante amable. Hay veces que las canciones vienen prácticamente de forma natural, como que te resulta lógico lo que estás haciendo en todo momento, y hay otras veces que necesitas ejercitarlas más porque te bloqueas o porque el chorro de creatividad se corta por el motivo que sea o porque tal vez estás trabajando en algo que no te recuerda nada y tú mismo te encuentras ante una especie de lienzo en blanco y dices ¿por dónde empiezo? o ¿cómo continúo? o ¿de qué manera ofrezco algo que sea novedoso? Depende de lo que busque, si quiero hacer algo que me relaje más o algo que me suponga un reto.
- ¿Qué le parecen los términos "folk" y "pop"?
- Son palabras que suponen límites, no significan otra cosa. Supongo que dentro del folclore habrá un millón de variantes. Y en cuanto a la palabra pop... me parece lo más chaquetero del mundo. Porque si lo asociamos a lo popular o a lo que escucha el 50,0001% de la población, a día de hoy no sé lo que es. En un pasado, aquí en España, quizás podríamos hablar de boleros. Pero a día de hoy no sé lo que reina en España, sinceramente. ¿El urbano? ¿O a lo mejor el indie? Está en un punto en el que todo es válido, hay mucha gente escuchando muchas cosas. Así que es bonito, y al mismo tiempo difumina lo que es el concepto de pop. Son palabras que nos encasillan a los artistas y yo espero que a mí no me asocien nunca a nada en concreto.
- Es que es difícil.
- Pues me alegro, entonces estoy haciendo bien mi trabajo. Sobre todo, porque no me gustaría decepcionar a todas esas personas el día que yo necesite un cambio de rumbo, que, de hecho, lo voy a necesitar pronto. Y más teniendo en cuenta mi naturaleza, que soy súper cambiante y muy curioso.
- Que no le gustan las clasificaciones, vamos.
- Al final te corta las alas. A ti como oyente y al artista como creador. Hay un término que es de los pocos, si no el único, que me gusta: alternativo. Porque creo que es el más versátil: lo mismo te puedo hacer un disco de piano bar, y está justificado porque soy un artista alternativo, y de repente te vengo con un disco de canción de autor de baladas, o rock, o lo que sea.
- ¿Cómo encaja esto en las actuales reglas de la industria?
- No estoy para nada tan conectado con todo lo que sucede a mi alrededor. No busco parecerme a nada y escucho música por placer, de todo tipo de géneros, pero voy haciendo esos descubrimientos míos, que les tengo mucho cariño, porque son cosas que van apareciendo en mi vida poco a poco. Y no me someto a esa sobreexposición, sobreestimulación, sobrecarga, como quieras llamarlo. Hoy se crea música con ansiedad y se consume con más ansiedad, y si no tienes un estímulo en la canción que estás escuchando al cabo de 30 segundos ya pasas, desconectas. ¿Qué canciones hay hoy con solos de algún tipo de instrumento, o con partes instrumentales o con introducciones largas? Prefiero pensar que todavía hay gente que lo aprecia y me está resultando muy positiva mi experiencia, porque me doy cuenta de que sí que hay gente que valora estructuras menos convencionales.
- Y, de nuevo, difíciles de clasificar.
- Tengo la suerte de poder permitirme prescindir de la esclavitud del algoritmo, siento que de, alguna forma, estoy acostumbrando a mi público. No estoy activo en redes sociales a menos que tenga algo que comunicar, a menos que haya creado algo, o a menos que esté dando mi próximo paso artístico. No me considero un 'content creator'. Seguramente sufro, al igual que la mayor parte de la población, una adicción a las redes sociales. Porque hay una retroalimentación constante, todo el mundo está publicando todo el rato. Eso no lo deseo a nadie y por mi parte no quiero contribuir a ello. No he notado que me vaya peor por no tener TikTok.
- En sus canciones hay una aproximación muy desdramatizada a todo lo que es el fracaso.
- Quería que la identidad del proyecto fuese la naturalidad, lo humano, lo normal. Irónicamente, me parecía la manera de destacar en un circuito plagado de artistas excéntricos, aparentemente perfectos, aparentemente exitosos en absolutamente todos los campos de su vida. Tal vez lo necesitaba, que viniese alguien, me pusiese la mano en el hombro y me dijera oye, relaja los trapecios que estás muy tenso tratando de aparentar que todo está ok todo el rato. Entonces embadurné mi proyecto de esa sensación y ese concept. Desde la ropa: no digo que no lo vaya a hacer en un futuro, pero lejos de utilizar ropa de marcas enormes y pretender aparentar, toda fue de segunda mano, movidas que tratábamos de apañar como podíamos. En las letras me juzgo muchísimo y me critico. Y cuando me da un ataque de ansiedad antes de un bolo me ha gustado comunicarlo públicamente para decir: si me habéis notado hoy un poco más serio es porque quizás estoy pasando por un momento duro y no tengo ningún problema en contarlo. Ya la vida está difícil y ya las noticias en la tele son malas en un 80% como para que yo además esté aquí mostrando todo el rato también mis vulnerabilidades, no sé hasta qué punto puede ayudar eso en exceso. Pero de vez en cuando me parece bien decir que cago y meo como tú y no soy ni un superhéroe ni un extraterrestre.
- Es necesario.
- Se me da muy bien juntar sonidos con palabras. Y vivo en un mundo y en una sociedad que deciden elevarme a una categoría que yo no he decidido... Así que sí, en resumen, es muy bueno fracasar; de hecho se aprende más de un fracaso que de las victorias.
- ¿Diría que hay un desdén condescendiente hacia su generación?
- A mi alrededor siempre he recibido 'inputs' bastante positivos, cargados de confianza respecto a mi futuro. Quizá en una conversación en la que hablemos de la juventud en general sí que se puede nublar eso. Pero siento que el mayor de los males y algo con lo que no han tenido que lidiar tanto las generaciones que venían antes que las nuestras es esta sobreexposición a tantas cosas, el estar conectado todo el rato a una especie de mundo digital. Es antinatural, completamente. Entonces es lógico que empiezan a surgir este tipo de estados depresivos, trastornos de ansiedad... Una vez escuché a un psicólogo que decía que prácticamente todo lo que obtenemos hoy los jóvenes no requiere un esfuerzo muy grande. Es decir, que tienes acceso al entretenimiento, al disfrute, al placer, de manera instantánea, gracias a que todo se trata de agilizar. Esto genera que no acostumbres a tu cuerpo y a tu cerebro a que para lograr algo necesitas pasar por todo un proceso. Conozco a mucha gente que pretende dar con su trabajo soñado, con su sueldo ideal y con todas estas circunstancias a la primera de cambio. Y mi padre a los 16 años se puso a currar de vendedor en lo que hubiera que vender y había que hacerlo durante muchos años para ir poco a poco escalando. Entonces la mentalidad era otra. Hoy vamos dejando un trabajo y otro y otro porque consideramos que todos los jefes del mundo nos tratan mal, porque las condiciones son todas abusivas. Y probablemente eran ya condiciones abusivas y jefes cabrones hace 20 o 30 años. Lo que pasa que ahora mismo no estamos dispuestos a pasar por ciertas cosas. Lo cual me parece bien y al mismo tiempo, según cuáles sean tus capacidades para comprender el futuro, puede hacer que te estanques y no encontrar tu lugar durante mucho tiempo o nunca.
- En la pasada edición de los Premios de la Música Independiente (MIN) usted fue el gran triunfador, al llevarse tres galardones, entre ellos el de Álbum del Año. ¿Cómo se siente?
- Muy agradecido por mis compañeros y compañeras artistas, porque han escuchado, han prestado atención y lo han querido valorar. Para mí eso ya es una suerte. Porque es gente que se dedica a lo mismo que yo, que se han sentido igual de solos y solas que yo cuando se han mudado a Madrid o a la ciudad que sea y que nos comprendemos mutuamente.
- ¿Qué nos puede decir de su próxima actuación en el festival Warm Up Estrella de Levante? ¿Cómo de rodado está su 'show'?
- Además de llevarlo todo bien ensayado y de tratar de ejecutarlo siempre lo mejor posible, se ha convertido en una especie de meditación, de trance desde que llegamos a la furgoneta, nos montamos, viajamos, probamos, actuamos, disfrutamos del momento de después, nos vamos a dormir, volvemos a casa... Son unos años muy especiales, no sabría cómo explicártelo. El Warm Up, igual que cualquier otro festival o cualquier otra actuación son motivos de celebración porque con el grupo humano que conforma esta banda y este equipo es inevitable disfrutarse los unos de los otros y sentirse afortunado de compartir tiempo con gente así.


























