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Empezaron en 2015 y el mundo los recibió como un giro extravagante de la actualidad política. Pronto se hicieron con un público amplio y fiel. 'El Perro que Fuma' es el sexto disco de Antón Carreño y Guillermo Bárcenas, que empezarán su gira en Navidad.
Pregunta. ¿Qué vida les esperaba si no hubiese existido Taburete?
Antón Carreño. Yo había empezado Arquitectura y me gustaba. Luego lo dejé con Taburete.
Guillermo Bárcenas. Y yo había terminado Administración de Empresas, aunque seguía con la obsesión de estudiar Cine. Luego estudié Cine y descubrí que lo que me gustaba era ver películas, más que estudiar Cine. Cuando empezamos con Taburete trabajaba con niños, era monitor de campamentos y me estaba planteando sacar el curso de guía de montaña. Irme. Yo no me veía en un despacho, la verdad.
P. ¿Creen que les habrían gustado esas vidas paralelas?
A.C. Creo que sí. Pero esto es mejor.
P. Y la gente que los rodeaba a los 16 años... ¿Ellos veían venir que iban a dedicarse a cantar y tocar?
A.C. Yo era el que tocaba siempre la guitarra, el que quería juntar a gente para hacer un grupo... Pero creo que no se lo tomaban del todo en serio.
G.B. Conmigo sí pasó eso. Mis amigos siempre me decían que algo me iba a pasar para que acabase en el cine, en la televisión, en cualquier sitio menos en un trabajo normal, supongo que porque no valía para eso y que ellos se daban cuenta.
P. ¿Eran los payasetes de la clase?
A.C. Yo no era payasete, yo era el pesado que sacaba la guitarra en cuanto podía.
G.B. Yo sí. Yo era el que daba la nota siempre, el que salía de noche, que me ha gustado mucho la noche a mí, y tenía que hacerme notar y me subía a la barra y en los botellones me subía al capó de un coche a cantar Mi gran noche de Raphael. Toda esta gilipollez que tengo la he llevado dentro siempre. Me echaban de clase, estaba con bromas todo el día, sacaba malas notas.
P. ¿Payasete de ese tipo que esconde una parte de angustia detrás de las bromas y las burradas?
G.B. Podía haber algo de careta, sí, sobre todo en los años más complicados. Hacer el payaso era una manera de tirar p'alante como elefante en cacharrería ante las cosas que me dolían. A veces, esa euforia servía para cubrir otras cosas, alguna inseguridad o algún momento de angustia... Yo que sé, a mí nunca me ha gustado ser el penas. A mí me cuesta mucho decir «estoy mal».
Taburete nunca va a ser virtuosismo, nosotros vendemos diversión. En nuestros conciertos caben los fallos y cabrán siempre
P. Sin embargo, las canciones de Taburete tienden a ser confesionales.
G.B. Me voy quitando la careta y la vergüenza de mostrarte vulnerable. A mí me costaba mucho abrirme y mostrar debilidad en las canciones. Entonces, por eso todo lo contaba con metáforas un poco surrealistas. Ahora me siento más libre para escribir en una canción que echo de menos algo que he perdido.
A.C. En el fondo, es mucho más fácil decir esas cosas a través de arte. Cantamos porque es más fácil cantar que estamos regular que decirlo. Incluso es más fácil cantar que decir que estamos muy bien.
G.B. Escribir canciones es maravilloso, pero ahora estoy en un punto, yo por lo menos, en el que me cuesta horrores escribir sobre la vida estable y la vida feliz.
P. ¿Qué les gusta de su disco?
G.B. Creo que es muy real. Que lo que decimos se entiende todo bastante bien. Que tiene variedad de estilos pero hay un sonido común que representa lo que es Taburete. Creo que el viejo Taburete de las fiestas está en algunas canciones y que otras son más reflexivas y más personales, y que encajan.
A.C. Y creo que hemos acertado con la producción. El sonido me parece el mejor que ha tenido nunca un disco de Taburete. Es la primera vez que conseguimos sonar como queríamos sonar. Nosotros nos hemos ido convirtiendo en músicos, pero no éramos músicos profesionales. Pero hemos logrado una buena maquetación, una grabación bonita, en la que todo salía bien, todo sonaba como tenía que sonar.
P. ¿Les frustraba mucho?
G.B. Un poco sí, un poco sí, la verdad. Porque el sonido de Taburete se suponía que era un poco maquetero, un poco sin terminar, y estaba bien así, pero luego íbamos creciendo, teníamos canciones que nos gustaban, de las que creíamos sinceramente que eran buenas y ya no queríamos que sonasen mal.¿Por qué las canciones de Leiva suenan bien y las nuestras no?
A.C. Y en eso estamos.El otro día dimos en La Riviera el mejor concierto que hemos dado.
G.B. Taburete nunca va a ser virtuosismo, nosotros vendemos diversión. En un concierto de Taburete caben los fallos y cabrán siempre, porque es parte de la energía que queremos transmitir.
P. ¿Eso incluye la imagen que dan?
G.B. Hemos sido muy descuidados con la imagen. Yo me iba al hipermercado y me gastaba 200 euros en camisetas blancas para cada gira, para no tener ni que hacer coladas.
A.C. Pero eso también está cambiando. El otro día nos pusimos un poco guapos por primera vez.
P. ¿Cuál es la pregunta más impertinente que les han hecho? ¿Y qué respondieron?
R. La de siempre es: ¿Creéis que os perjudica el hecho de que...? No lo sabemos pero en esa época creíamos en nuestras canciones y decidimos aprovechar la exposición.
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