Entrevista no vista
Protagonista de 'Sirat', la odisea 'ravera' que representa a Espa�a en la pugna por el Oscar y que defendi� en el pasado Festival de San Sebasti�n, interpreta ahora en Madrid y en el festival Temporada Alta su mon�logo teatral 'Non solum'

Sergi L�pez ( Vilanova i la Geltr�, 1965).ARABA PRESS
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- �C�mo fue interpretar el punto de inflexi�n de la pel�cula (que no desvelaremos para no hacer 'spoilers')?
- Haces lo que puedes. En la escena m�s expl�cita de dolor le dije a Oliver Laxe [director del filme] que yo no sab�a c�mo se hac�a eso, ni si alguien pod�a actuar eso... Porque es el miedo m�s oscuro, el fantasma m�s profundo, el colmo del dolor. Pero precisamente la peli habla de este miedo, del m�s profundo que uno puede tener y de c�mo avanzas con ello. En esta ‘peli’ me he descubierto. Constat� de forma muy evidente que los actores y las actrices no somos m�quinas de interpretar que decidimos c�mo lo vamos a hacer, sino que es m�s una cuesti�n de entrar en trance, de abandonarse y dejar que el cuerpo tome decisiones.
- �Dir�a que actuar tiene algo de estar 'colocado'?
- Las drogas sirven para abrir puertas de la mente a otros lugares. Es verdad que actuar tiene algo de narc�tico, de abandonarte, de entrar en otro cuerpo y otra personalidad. Pero, por encima de todo, actuar es un juego. Todo el mundo sabe que es mentira. El equipo sabe que yo no me llamo Luis, que Esteban no es mi hijo y que no se llama Esteban, sino Bruno. Todos lo sabemos. As� que lo que cuenta es jugar.
- �Ahora que hablamos de drogas, �c�mo ha sido su contacto con el mundo 'rave'?
- He ido a alguna, aunque no puedo decir que como 'ravero'. Pero cuando he conocido al colectivo que organiza esto me he quedado flipado. Porque la base de su rollo no son las drogas: es desertar de la sociedad, escuchar m�sica para no escuchar el mundo como se derrumba y plantearse una alternativa fuera del sistema. Es decir, prepararse para un mundo nuevo. Se est�n preparando para un mundo nuevo que va a llegar, porque esto se est� cayendo a trozos.
- �Lo ve como algo pol�tico?
- Para m� queda claro que la parte pol�tica del colectivo est� presente. Pienso que, m�s que dist�pica, es l�cida. Porque estamos aqu� en San Sebasti�n, sentados tom�ndonos una ca�a, pero vemos lo que est� pasando en Israel, en Ucrania, en �frica ni te cuento... La sensaci�n de un tren que avanza inexorable. Avanza, avanza, avanza... S�lo hay presente, no tienes tiempo para el pasado, para recoger cable...
- �C�mo ve lo que sucede con Palestina?
- Lo de Israel con Gaza va a terminar parando el mundo entero.
- �Y qu� opciones hay?
- Lo �nico que nos puede salvar es el arte: La literatura, el cine, la m�sica... nos hacen hacernos preguntas, escuchar a voces diferentes, ver quien mira las cosas desde otro punto de vista. Otra cosa es la revoluci�n. Hay una conciencia general de que el mundo va a explotar y que habr� que hacer algo, que esperemos que no sea solamente una guerra. Los 'raveros' lo tienen claro desde hace tiempo: yo me bajo de este barco porque no quiero ser c�mplice de esta destrucci�n.
- �Y usted?
- Pienso que o nos salvamos todos o no se salva nadie. Y que es imprescindible tener conciencia colectiva, desde el individuo. Cada uno puede accionar sobre el entorno donde puede, con sus circunstancias. Pero es importante alimentar o creer en una energ�a colectiva porque igual explota todo. A los pol�ticos les gustar�a que todos pens�ramos lo mismo: t� vota cada cuatro a�os y c�llate la boca; y el resto del a�o consume y c�llate la boca. Y no. Est� clar�simo, y se demuestra cada dos por tres cuando hay una explosi�n o una revoluci�n, que el poder lo tiene la gente.
- Plantea usted un conflicto eterno: el que se da entre el individuo y la sociedad.
- Tengo claro que el problema est� en cerrarse en el individuo, en pensar s�lo en m�, cultivar mi propio confort. Estar en mi casa con mi calefacci�n, mi aire acondicionado, mi Netflix o mi no s� qu�. Y es lo que est� pasando desde hace mucho tiempo: que nos estamos individualizando demasiado. Cuando es evidente que tu gesto peque�o forma parte de un gesto m�s grande, colectivo. Lleva mucho tiempo erosionando al ser humano. Cuanto mejor te va, el sistema te empuja m�s a pensar: "Alimenta tu bienestar, pero no te preocupes de los dem�s, que ya nos ocupamos nosotros". Es desolador y acaba convirtiendo la humanidad en gente que vive en soledad.
- �Y c�mo ve usted este otro conflicto, entre la diferencia y la similitud?
- 'Sirat' tambi�n cuenta eso, que los seres humanos, cuando miramos hacia adentro, no somos tan diferentes. Y aunque nos quieran hacer creer que tenemos que aprender a manejar armas, el principio de compasi�n y de ayudar al otro es una fuerza que nos hace avanzar con el resto de la tribu. Por otra parte, las diferencias siempre se han visto como algo en contradicci�n con la igualdad. Cuando para m� es lo mismo: el valor de ser todos iguales es que somos diferentes.
- �Se siente a gusto en el papel de 'everyman', como dicen los anglosajones?
- Una cosa buena de ser un t�o del mont�n es que te pones un smoking y sales afeitado y es otro rollo. He tenido la suerte de hacer muchos personajes distintos, hasta de fascistas. Esta energ�a cercana me ha dado una tranquilidad. Est� bien no ser nadie, pasar desapercibido. Adem�s, me encuentro en este mundo con gente muy cin�fila, muy le�da, muy culta... Y tengo este complejo de ignorante, el complejo de no querer ser artista. Porque eso es una cosa m�s... elitista de lo que te gustar�a.
- Hablemos de 'Non solum', un espect�culo que estren� hace dos d�cadas y que representa en el Teatro Marquina de Madrid hasta el d�a 19 y en el festival Temporada Alta de Girona entre el d�a 25 y el 1 de noviembre. �C�mo ha cambiado en todo este tiempo?
- El espect�culo es m�s coherente, m�s contundente, m�s corto y m�s eficiente. Yo quiero hablar de cosas profundas, pero no s� hablar sin la co�a. Y me he dado cuenta de que en el teatro y en la escritura la comedia, el humor, es un arma. Puedes ir m�s lejos. Puedes hacer una penetraci�n anal expl�cita en un teatro de Pamplona delante de todas las se�oras de 80 a�os con las pieles. Ha sido un laboratorio que dura 20 a�os. Cada vez est� m�s acotado, cada vez improviso menos; antes era m�s ca�tico y sal�an m�s puertas por todos lados. Siento que tendr�amos que estrenar despu�s de todo este tiempo. Hasta ahora han sido ensayos.
- En este tiempo debe haber representado el mon�logo en todo tipo de escenarios y ante todo tipo de p�blico.
- Cuando hago una obra como �sta en un centro social, en una ‘okupa’, son todos del mismo rollo. Pero a m� me mola ir a un sitio donde la gente no est� convencida. Act�o m�s a gusto pensando en los que no les gusta, en los que est�n un poco como [pone cara de esc�ptico]
- Usted ha sido muy activo a favor de la independencia de Catalu�a. �Y ahora?
- El tren contin�a, est� pasando y pasar� otra vez, hasta que se consiga algo. Y si no se consigue, da igual. Para m� la clave es el camino. Tiene que ser muy triste renunciar. Pero no s�lo a la independencia, sino a lo que sea. Decir que el mundo funciona as� y ya est�. En serio no s� c�mo se puede vivir as�. Bueno s�, porque el poder dice: 'Vive as�. Tienes una jubilaci�n y no toques los cojones'. Pero est� muy bien tocar los cojones, aunque sea s�lo por divertirse. Hay que hacerse preguntas continuamente, intentar cambiar las cosas continuamente. Porque todo es una injusticia social flagrante.
- �Y cree que el artista puede cambiar las cosas?
- El artista est� un poco a expensas de quien manda. Y al poder le interesa, porque mueve masas. Bueno, ahora pasa con los 'influencers', �no? La sociedad est� muy enferma. Es un l�o saber qu� es verdad y qu� es mentira, con lo cual se mezcla todo. El otro d�a le�a algo -para que no quede muy intelectual, dir� que en Instagram- de la fil�sofa Hannah Arendt, que dec�a que cuando el poder dice una mentira no solamente es t�xico porque ha dicho una mentira, sino porque instala en el pueblo la idea de que la mentira puede existir. Con lo cual, cuando conviven mentira y verdad es m�s f�cil llegar al momento en que no sabes lo que es verdad, y la gente acaba confundiendo lo bueno con lo malo; esto es el terreno sembrado para el fascismo.
Que cu�l ha sido la pel�cula m�s mala que he hecho. Como si yo pudiese hablar de eso.




















