





















Fue el pasado mes de octubre cuando, en una tensa comparecencia del presidente de RTVE, José Pablo López, en la Comisión Mixta de control Parlamentario, realizó la siguiente sentencia: "Mientras pueda, seguiré pidiendo más financiación para ejercer el servicio público". López nunca ha ocultado desde su llegada a la presidencia de la Corporación Pública hace casi año y medio que su objetivo era devolver "la relevancia" a la televisión pública y, por ende, incrementar las audiencias. De momento, el objetivo se ha cumplido con creces: todo el mundo habla de RTVE, para bien o para mal; está en el debate de la opinión pública, también para bien o para mal, y sus audiencias se han incrementado a datos que TVE no veía desde hace 14 años. Objetivo cumplido, pero... ¿a qué precio?
Éste es el quid de la cuestión. ¿Cuánto está costando, y no solo en cuanto a cash, sino también en cuanto a la reputación, a la guerra interna y al cumplimiento del Mandato Marco que rige RTVE?
Empezando por el dinero, sabemos que, tal y como avanzó López en su última Comisión parlamentaria, RTVE va a cerrar 2025 con un superávit de 45 millones. Hay que tener en cuenta que, como publicó este diario, Hacienda ha entregado a la televisión pública una inyección de 63 millones de euros. A falta de que las cuentas se aprueben finalmente, presiviblemente el día 23 de este mes, según fuentes de RTVE, en el caso de la Corporación Pública el relato sí importa.
Esto significa que, en ausencia de la subvención extraordinaria, los últimos meses del año (noviembre y diciembre) se cerrarán con una pérdida de entre 18 y 23 millones de euros. Lo anterior es aun más sorprendente si se tiene en cuenta que, este año también, RTVE va a revalorizar sus terrenos -así lo ha anunciado su presidente-. Es decir, durante los primeros 10 meses del año no ha existido pérdida alguna en RTVE y en los dos últimos va a tener una pérdida ordinaria (sin considerar la subvención extra) próxima a los 30 millones de euros, aunque hasta que no se aprueben las cuentas no es oficial.
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Decir que la televisión pública le va a costar menos al contribuyente es el mejor sonido para el que escucha. Si a eso le sumas la relevancia y las audiencias, con lo que el oyente se queda es que RTVE está viviendo su mejor época. Y, efectivamente, en audiencia y relevancia, así es. Si hay críticas, siempre hay con lo que rebatirlas, pues "TVE está consiguiendo sus mejores audiencias" o "el problema es que esta televisión pública tiene agenda pública y molesta".
En 2025, el importe de las contrataciones audiovisuales supuso 278.516.282 de euros para un total de 235 programas de productoras privadas, lo que supone un 22% más de gasto con respecto a 2024, cuando el importe de las contrataciones audiovisuales fue de 227.785.107 para 210 programas. Se podría decir que lo comido por lo servido. Sin embargo, hay que tener en cuenta que en RTVE una de las mediciones que se utiliza para saber el coste real de un programa se calcula con el coste por hora de un formato por cada mil espectadores. Aplicando esta medición, hay un claro desequilibrio, pues el número de espectadores de los programas ha bajado considerablemente en los últimos años, pero el coste de los programas ha subido, por lo que las contrataciones audiovisuales son cada vez más caras.
Si uno comienza a desglosar el listado de contrataciones, de la cantidad de 2025, más de 34 millones han ido a los programas que han sido investigados de oficio por el Consejo de Informativos (CdI): Malas Lenguas y Mañaneros 360. Y también para Directo al grano. Tres programas, especialmente los dos primeros, que han llevado a una guerra sin precedentes entre la dirección y el CdI. Acusados de "falta de pluralidad", de estar marcados por un "claro sesgo político", de justificarse como programas de actualidad, pero haciendo servicios que pertenecen a los informativos de RTVE, son también los programas que han levantado las tardes de La 1 y La 2, mejorando el share de ambas cadenas. La perfecta explicación para justificar el gasto y la defensa a ultranza de los mismos desde la dirección de RTVE y desde buena parte del Consejo de Administración -formado por 11 miembros del Gobierno de coalición y sus socios y cuatro del PP-.
Representan la apuesta por el infoentretenimiento, donde la televisión pública ha encontrado un nicho de audiencia muy claro y exitoso. Si La familia de la tele fue el gran fracaso de 2025 en las tardes de La 1 (con un presupuesto de 5.310.414 euros), Directo al grano y Malas Lenguas, pese a las innumerables quejas y los quebraderos de cabeza que dan a la dirección de la Corporación con los trabajadores, han sido los grandes aciertos de la RTVE de López, además de ser en buena parte culpables de alcanzar los objetivos del presidente.

En 2024, estos llamados programas de infoentretenimiento eran prácticamente inexistentes tanto en la parrilla como en el listado de las contrataciones audiovisuales. De hecho, hace dos años ese listado de producciones externas estaba formado principalmente por programas de entretenimiento, concursos y ficciones. En 2025, los talents siguen, los concursos también, pero ahora también está el infoshow, representado por los programas de Jesús Cintora, Javier Ruiz y Gonzalo Miró y Marta Flich, principalmente: 15.316.546 de euros para Malas Lenguas (se emite en La 1 y en La 2) al cierre de 2025; 6.760.429, para Directo al grano, que se estrenó en septiembre de 2025; y 12.423.557 para Mañaneros 360.
Otra de las diferencias con 2024 son las productoras más queridas, y por más queridas nos referimos a las que más programas ocupan en las parrillas de RTVE o las que más contratos audiovisuales suman. Shine Iberia, productora de MasterChef o Maestros de la Costura, ha sido desbancada por Mediapro, aunque permanece en el top 3 con siete programas. Y es que la productora con la que en 2025 más contrataciones y con mayor presupuesto firmó RTVE fue con Mediapro y todas las productoras que son suyas (Big Bang Media, El Terrat, Globomedia y K200). En total, si se les sumas programas (nueve en 2025), adendas, derechos de antena de largometrajes: más de 50 millones de euros. La cantidad sería mayor si se añade los resúmenes de la Liga de fútbol, que sumarían 2,5 millones más en 2025 y otros 2,5 millones para 2026. La diferencia entre una temporada y otra es excepcional: el 98,6% más entre el dinero desembolsado a las producciones de Mediapro en 2024 (poco más de 19 millones, contando solo una temporada de La Revuelta) y las de 2025 (56,3 millones).
La partida para los eventos deportivos es otra de las grandes apuestas de RTVE, pero también una de las que más costes arrastra. Obviamente, tener el Mundial, la final de la Champions, la Copa del Rey, la Vuelta Ciclista o la Eurocopa es como tener el tesoro que toda cadena querría tener para disparar sus audiencias. Sin embargo, las cadenas privadas no pueden competir con las cantidades que se pagan por tener los derechos de emisión de estos eventos deportivos. RTVE sí puede.
En 2025, el importe por la adquisición de competiciones deportivas a las que ha hecho frente Televisión Española alcanza casi los 205 millones de euros, siendo la Eurocopa de 2028 más la emisión de los partidos de la Selección de Fútbol desde 2026 a 2028 la cifra más alta: 122.589.473 euros. Le sigue el Mundial de Fútbol 2026 con 57.500.000 millones, la Vuelta Ciclista a España, con 12.590.000 millones o la Champions League Femenina, por 1.755.000 euros.
Nadie puede negar que esta nueva RTVE, la de José Pablo López y la de Sergio Calderón, el director general de la Corporación, está siendo la más exitosa e influyente de los últimos tres lustros, pero el coste no está siendo baladí. Son muchos los triunfos, como por ejemplo el estreno de los cuatro episodios de la serie de Movistar Plus+ Anatomía de un instante, que cosechó una media del 15% de cuota de pantalla el pasado día 22 de febrero, con un coste de 2 millones de euros; o el éxito de sus series de tarde como La Promesa (19.265.000 de euros) o Valle Salvaje (14.059.000 euros); así como hits inesperados como el estreno de Dog House en verano (3.633.000 euros) o el de El Grand Prix (3.120.000 euros tras llegar un acuerdo con Prime Video).
Pero también ha habido fracasos, costosos fracasos, que de puertas hacia dentro se justifican con "el ensayo y error" propio de la televisión. La lista de éxitos sigue siendo mayor que la de los fracasos, pero estos han sido mucho más sonoros, empezando por el de La familia de la tele, que costó verdaderos disgustos a la Corporación; o el de Cuánto, Cuánto, Cuánto, cancelado a las dos emisiones, aunque se contrataron 13 episodios con un presupuesto de 6.248.069 de euros; el de La Garita, cancelado tras solo un programa (más de 915.000 euros); o los datos de audiencia que no terminan de despuntar de Decomasters (7.290.000 euros) o Top Chef (5.897.000), ambos ahora mismo en emisión en La 1.
Sin embargo, la contabilidad de RTVE no es tan clara como un titular. Además de los gastos propios de un organismo público, como es el personal o los gastos por obra y servicio, y los costes por programas, también existe una contabilidad interna que va más allá de cerrar con un superávit de 47 millones. Lo que más quebraderos de cabeza trae a la nueva dirección, como traía a las anteriores es el llamado caso del IVA. Pese a que sus autoliquidaciones son recurrentemente anuladas por la AEAT, RTVE mantiene que Hacienda le debe el importe a devolver que resulta de aquéllas. De ese modo, en su balance figura una cuenta 'Hacienda Pública, deudora' que refleja un supuesto crédito contra la AEAT que, por ejemplo, a 31 de diciembre ascendía a 606 millones de euros. El importe adeudado y no contabilizado puede cifrarse en el entorno de los 200 millones de euros. El efecto acumulativo de lo expuesto es, por tanto, de más de 800 millones de euros, reconocido por RTVE en la Memoria de sus Cuentas Anuales de 2024 como importe del posible "quebranto económico" que le supondría un resultado negativo en el litigio que mantiene con la AEAT.
Para justificar este quebranto en la Memoria de sus Cuentas Anuales, RTVE argumenta que las liquidaciones administrativas de la AEAT están impugnadas y, por tanto, aún no han adquirido firmeza. Sin embargo, la legislación española establece que los actos administrativos de la AEAT (sus liquidaciones) gozan de presunción legal de veracidad aunque no sean firmes. Quiere decirse que en tanto no sean anuladas por los Tribunales, la deuda en ellos resultante es absolutamente real.
Dentro de la casa son algunos de los sindicatos, principalmente CCOO, CGT y, en algún caso, USO, los que batallan cada día por conseguir los datos completos de la contabilidad de RTVE, pese a que al ser un organismo público está sometido a la Ley de Transparencia. "Años llevamos pidiendo las auditorías de las cuentas anuales y nos las niegan siempre", aseguran fuentes sindicales.
Lo único a lo que tiene acceso cualquier ciudadano es a los contratos de producción audiovisual de cada mes y de cada año, una información que López decidió que se hiciera pública cuando llegó para evitar las temidas filtraciones sobre los costes de los programas. Sin embargo, tampoco es real, pues en los presupuestos asignados no se incluyen el coste final ni la parte de los recursos de la propia casa con los que cuentan muchos contratos de producción externa y que sirven para "la mera colocación de algún recurso humano y técnico de RTVE en programas dirigidos por productoras externas", como denuncian algunos sindicatos.
El éxito tiene un precio tanto económico como de imagen. La ingeniería financiera ha permitido al presidente de RTVE salir airoso de las últimas comparecencias ante senadores y congresistas. Mientras que los buenos datos de audiencia le han permitido poder responder a las fuertes críticas que esta nueva RTVE está generando tanto dentro como fuera de la casa. Probablemente, las más duras las de dentro, donde son muchos los trabajadores, especialmente de los servicios informativos, pero también de los que llevan décadas en RTVE y han visto y vivido el paso de gobiernos de todos los colores, que han censurado sus decisiones.
Ante los datos de las contrataciones externas y ante "el rumbo y la garantía del futuro de RTVE", algunos trabajadores exigen la "paralización urgente de la externalización de programas, formatos y medios", al menos, aseguran, "que se cumpla de forma real las ratios marcadas en el Mandato Marco": el 100% de producción interna en programas informativos, el 60% de la emisión de la oferta generalista y para la oferta temática el 20%.
"No se debe permitir trampas contables para ocultar los datos reales de las ratios y porcentajes (...) ni tampoco otras que justifican la externalización como que no hay personas en número o en cualificación porque no es cierto", aseguran varios trabajadores. Según datos de abril de 2025, los trabajadores de RTVE son 6.875. De hecho, la mayor partida de los presupuestos de la Corporación son para los salarios de sus trabajadores, aunque desde la llegada de López también se han producido recortes, especialmente, en los pluses de los empleados de la casa, muchos de los cuales han desaparecido. A la espera de conocer la partida en salarios de 2025, RTVE destinó en 2024 cerca de 490 millones de euros en gastos de personal.
De hecho, esta es otra de las reclamaciones de algunos de los sindicatos de la Corporación: conocer el sueldo íntegro de todos los directivos y contratos artísticos fuera de convenio, así como sus méritos, currículums, objetivos y labores que desempeña en el puesto. Con ello, reclaman "la eliminación de cargos y estructuras duplicadas o aquellas que no tengan una clara justificación para el cumplimiento del servicio público".
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