惯性聚合 高效追踪和阅读你感兴趣的博客、新闻、科技资讯
阅读原文 在惯性聚合中打开

推荐订阅源

OSCHINA 社区最新新闻
OSCHINA 社区最新新闻
WordPress大学
WordPress大学
CTFtime.org: upcoming CTF events
CTFtime.org: upcoming CTF events
小众软件
小众软件
美团技术团队
Attack and Defense Labs
Attack and Defense Labs
S
Security Archives - TechRepublic
C
Comments on: Blog
腾讯CDC
V
Visual Studio Blog
Help Net Security
Help Net Security
MyScale Blog
MyScale Blog
S
Secure Thoughts
P
Privacy & Cybersecurity Law Blog
I
Intezer
NISL@THU
NISL@THU
T
Tor Project blog
G
Google Developers Blog
罗磊的独立博客
E
Exploit-DB.com RSS Feed
Hugging Face - Blog
Hugging Face - Blog
The Cloudflare Blog
P
Proofpoint News Feed
C
Cisco Blogs
量子位
A
Arctic Wolf
Scott Helme
Scott Helme
Schneier on Security
Schneier on Security
Blog — PlanetScale
Blog — PlanetScale
I
InfoQ
让小产品的独立变现更简单 - ezindie.com
让小产品的独立变现更简单 - ezindie.com
Stack Overflow Blog
Stack Overflow Blog
T
Troy Hunt's Blog
H
Heimdal Security Blog
云风的 BLOG
云风的 BLOG
N
News and Events Feed by Topic
cs.CL updates on arXiv.org
cs.CL updates on arXiv.org
SecWiki News
SecWiki News
P
Proofpoint News Feed
有赞技术团队
有赞技术团队
B
Blog
C
Check Point Blog
O
OpenAI News
N
News | PayPal Newsroom
www.infosecurity-magazine.com
www.infosecurity-magazine.com
freeCodeCamp Programming Tutorials: Python, JavaScript, Git & More
L
LINUX DO - 最新话题
L
Lohrmann on Cybersecurity
Hacker News: Ask HN
Hacker News: Ask HN
Security Latest
Security Latest

Historias

La guerra de los Raluy, la saga circense centenaria que ahora gira en dos carpas Rom�n Or�s, �nico espa�ol en el comit� de la ONU para la IA: "Puede llevar a la humanidad a una evoluci�n nunca vista y en poqu�simo tiempo" El misterio de Mar de Marchis, la mujer que mangone� a la prensa espa�ola desde Jot Down sin que nadie supiera qui�n era: "Fue una fabuladora en serie" De la hoja a la raya, el sanguinario viaje de la coca�na: "As� se siente este hurac�n de violencia, sexo y drogas" Las memorias póstumas de la víctima sexual que desafió a Epstein y al príncipe Andrés: "Era una prisionera en una jaula invisible" El fin de la era dorada de los late shows: entre el odio de Trump, los intereses de las cadenas y la ca�da de las audiencias Diez meses atrapada en diagnósticos inciertos: "Perdí la libertad pero la esclerosis es mi mejor amiga" La historia de los hermanos que fueron abandonados en una estación de tren hace 40 años: "Creíamos que nuestros padres eran de la mafia" Acoso, violencia y purgas en la televisión de Pablo Iglesias: "Canal Red era un sueño y acabó convertido en un infierno" La huella filosófica de los dinosaurios: "Su extinción significaba que o Dios se había equivocado o el mundo no era perfecto" María Jesús cumple 70 con su acordeón: "Cualquier día lo dejo y no habrá vuelta atrás" La lucha de Ginebra por el medicamento que cura su enfermedad: "Tenerlo al alcance de la mano y no poder acceder es absolutamente frustrante" La guerra de El Rosco: tres décadas de negocio, audiencias y demandas millonarias en la batalla legal de Pasapalabra El 'tecnopapa' que es azote de Silicon Valley: "Con esta enc�clica Le�n XIV se ha mojado... y mucho" "Me preguntan: ¿eres papá o eres niño?" Compartir piso en la tercera edad: "Desde el primer día sentí que esta era mi casa" Viaje a Woven City, la ciudad del futuro: coches autónomos, familias con robots y un café 'espía' Del cochinillo a la fiesta, la transformaci�n de Segovia con la vida universitaria: "Se suben a los tejados a tomar el sol y fumar y en un balc�n se meten 80 a beber" Los hijos de la custodia compartida: "Hay un momento en el que sientes que no tienes un hogar" Vivir con VIH m�s all� de los 60: "El valor de la vejez es distinto cuando has estado a punto de morir" La tiranía del afterwork: "Es verdad que se crea una conexión con tus compañeros, pero yo al trabajo no voy a hacer amigos" Interviú, la revista detrás de las tetas: "Hacían barbaridades y daban exclusivones. Pero sin la chica era inviable" La historia de superaci�n de Carla, amputada de pies y manos: "Soy la misma en versi�n mejorada" El Tarz�n del Amazonas: "Lo m�s peligroso de la selva no son los animales. Un jaguar no quiere matarte, los narcos s�" Secretos y mentiras del mundo dise�ado para ni�os: "Estamos haciendo que se ensucien las manos cada vez menos" M�s all� del postureo: c�mo las redes definen tu identidad tambi�n en la vida real Los emprendedores que han creado "la sala VIP m�s grande del mundo": "Las innovaciones siempre salen de un garaje, pero la nuestra se gest� en un bar" El nuevo Meteosat que revolucionar� la previsi�n del tiempo:�"Podremos detectar tormentas antes de que se formen" Lavado de cerebros, raves clandestinas y depresión de lujo: la delirante vuelta al mundo de la ketamina Borja Sémper, sobre el cáncer que ha superado: "La muerte me persigue desde hace años... pero de momento yo corro más" Borja Sémper regresa tras superar el cáncer: "La muerte me persigue desde hace años... pero de momento yo corro más" Djabu, víctima de mutilación genital a los cinco años: "Desde entonces, duermo con las manos en mis partes" Clases de Filosofía en la cárcel de Ocaña: "En la calle nunca tuvimos tiempo para pararnos a reflexionar, aquí pensar nos hace más libres" ¿Qué desean las mujeres cuando pueden desear lo que quieran? "Tinder y el Satisfyer son el espejismo de una liberación sexual fallida" De Maite a Tes, una historia de discapacidad y sexo: "Me niego a que me roben el deseo por ir en una silla de ruedas" La comunista y el columnista, la historia de amor que cruzó el mapa de la Segunda Guerra Mundial Trabajar, estudiar y criar sola a dos hijos: "Es complicado estar sola, pero se puede lograr" Elia, la vida con tetraplejia a los 20 años: "Recuerdo querer llorar y no poder" Cuando el atracador de 50 bancos charló con un juez de la Audiencia Nacional: "He visto atravesar un cuerpo con un machete, pinchar un corazón" El CNIO estudia si Barbacid incumplió su código ético tras ocultar su conflicto de interés en EEUU Los negocios de Barbacid: la trama del CNIO maniobró para regalar a su empresa la terapia contra el cáncer de páncreas ahora rechazada en EEUU El alocado concurso para imitar el canto de las gaviotas y derribar prejuicios contra estas aves La extra�a muerte de Inmaculada: el caso que precipit� el cierre de las 'c�rceles' franquistas para ni�as Juan Tovar: "Trump fue muy h�bil explotando pol�ticamente el atentado en Pensilvania y �ste tambi�n va a intentar usarlo en su beneficio" La IA ya está destruyendo empleos... y no son los que esperábamos: "La tecnología es una variable más de nuestra precariedad laboral" El detective del sonido que investiga cr�menes contra los derechos humanos: "Escuchar m�s y mejor es tambi�n una forma de justicia" Los archivos secretos de los esclavos negros que pasaron de la América inglesa a la española Mi primer móvil a los 100 años: "Poder estar conectadas a esta edad es poder vivir mejor" Nosotros, los que tenemos que dar las peores noticias: "Hay familiares que me han llegado a tirar de la bata para que me calle" Amor en la cama, higiene en el baño, soledad en el salón, educación en la alcoba: lo que nuestros hogares cuentan de la historia de la Humanidad Tú también eres chino... y no lo sabes: así ha conquistado el gigante asiático nuestra vida cotidiana El éxito de Artemis 2 allana el camino hacia el alunizaje mientras Trump propone recortar el presupuesto de la NASA Hechizados por la Luna: Artemis 2, la misión que no ha dejado indiferente a nadie Orgullo y furor en EEUU por el regreso de los astronautas de Artemis 2: el espacio entusiasma tanto a dem�cratas como a republicanos De Groenlandia a la España vacía: "El Ártico es como llegar a la Luna, pero Argujillo es como volver a un pueblo mágico del siglo XIX" El 'detective' del ADN que cambió la justicia en España: "La cal viva de los GAL no ocultó la infamia; ayudó a preservar los cadáveres de Lasa y Zabala" El oligarca que se enfrentó al Kremlin: "Si Putin hubiera querido matarme, mis probabilidades de supervivencia no superarían el 10%" Iván, toda una vida en paliativos infantiles: "Tras 10 años de quimioterapia, dejamos de perseguir la cura para que pudiera vivir sin dolor" Nuevo rumbo educativo en China: más recreos y menos tareas para paliar las consecuencias de la feroz competitividad en el país 20 años de laSexta, la tele que nació para molestar a todos: "Claro que hay gente de derechas en la cadena" Los astronautas de Artemisa 2 ultiman el salto final hacia la Luna Las tres resurrecciones de David de Miranda: "La dureza del toreo me ha forjado como persona" Macarena, de símbolo religioso a icono pop: "Es una imagen para la cultura de masas" La aventura filosófica del ping-pong: "Es adictivo, hay un consuelo casi meditativo en dar una y otra vez el mismo golpe" La vida después de los abusos sexuales en la Iglesia: "A aquel cura le diría que el daño que me hizo será insoportable hasta el día que me muera" La falacia del progreso: por qué podría ser la peor idea que ha tenido nunca la Humanidad La sospechosa simbiosis entre poder y mafia: cuando los malos fundaron los estados La analista sueca que disecciona las guerras del mundo: "Aún me sorprende cómo algunas acaparan los informativos y otras ni siquiera llegan a los titulares" La adicción de Kaley, la niña que derrotó a Meta y YouTube: ansiedad, depresión y pensamientos suicidas 'Caracafé' y sus 400 niños salvados con el flamenco: "Yo les pregunto: '¿Quieres ser astronauta? Pues astronauta serás'" Meta y YouTube, culpables de dañar la salud mental de una menor en un juicio histórico Me alegra decepcionarte: por qué desilusionar a los demás te hará más feliz Menú del día en el 'mercaurante', la cocina de supermercado que amenaza a los bares: "Comida y cena por 6,99 euros. Es lo más barato" La muerte del pensador español: "Rosalía puede triunfar en el mundo entero, pero un filósofo de aquí no" Encuentro de un trasplantado de corazón con el viudo de un donante: "Se trata de dar vida. Es lo más cerca que va a estar uno de ser un pequeño Dios" Caroline Darian: "Sé que mi padre me violó. Soy la gran olvidada del caso de Dominique Pelicot" Por qué nos odiamos si estamos programados para estar conectados: "Nuestro cerebro no está diseñado para un mundo tan complejo" El viaje al centro de la Tierra de Francesco Sauro: "Ves cosas que no est�n en tu cabeza y tienes sue�os muy raros" Un día en la Academia de Inventores de Zaragoza: "Aquí aprendemos cosas que no se dan en el colegio" Tecnología madrileña rumbo a la Luna: "Es la primera vez que la NASA confía un sistema crítico de su nave a una empresa española" Los peligros de creernos la especie elegida: "El excepcionalismo humano est� destinado a fracasar, pero hace mucho da�o por el camino" 278 millones en programas externos y 205 en deporte: el coste de la nueva RTVE Joselito, 40 aniversario de alternativa: "Pens� en pegarme un tiro, pero no ten�a pistola ni los cojones de Belmonte" El misterio de Margarita Beese, la falangista que acabó en prisión por querer ser un hombre Cómo los ovnis se convirtieron en una nueva religión que integra a una élite científica y empresarial: "Hay gente en el Gobierno que también cree" La segunda oportunidad de Nelson: "Existen personas abocadas a sacarte del vacío en el que te encuentras. Fui muy afortunado" El reto de hacer un telediario en la era del algoritmo y la desinformación: "Somos un filtro entre lo viral y lo relevante" Viaje al experimento digital más grande de la Historia: "La prohibición de las redes sociales a los menores supone un reajuste global del poder" Luciano Fontana, director del 'Corriere della Sera' en su 150 aniversario: "El papel de los periodistas permanecerá intacto pese a la IA" La búsqueda de Dios en la neurociencia: "Rezar o meditar activa regiones del cerebro ligadas a la emoción" En la cibertrinchera, cómo se manipula la guerra de Irán y somos bombardeados con mentiras: "No se admiten grises, esto es blanco o negro" Fernando Aramburu: "A los alumnos sus padres les han convencido de que tienen derechos, de que pueden cuestionar las órdenes del maestro" Ross Harrison, experto en Irán: "La República Islámica ha sido diseñada para resistir ataques internos y externos, pero puede colapsar" Verdades y mentiras del fen�meno therian: "Me llamaron 'puto animal'. Y yo pensaba: �pero qu� he hecho? �Qu� les molesta exactamente?" Lo que los pol�ticos populistas han aprendido de los vendedores de crecepelo: "Es la edad de oro de los charlatanes" El trabajo contrarreloj de los coordinadores de trasplantes: "Es duro ver a una madre llorando porque su hijo no puede vivir en otra persona" Tiene la cara de un bebé, duerme como un bebé, respira como un bebé... pero no es un bebé: dentro del inquietante mundo de la falsa maternidad La esv�stica y la coca�na: el pacto con los nazis que dio origen al primer gran narco de la historia El CNIO descart� por "muy d�bil" la patente con la que Barbacid ya ha recaudado 3,5 millones contra el c�ncer de p�ncreas Conspiritualidad, c�mo los hippies del desarrollo personal llevaron a Trump a la Casa Blanca: "El yoga siempre ha sido m�s pol�tico de lo que pensamos"
Atrapados en el infierno de la hipocondría: "Sentí que tenía Covid, esclerosis, cáncer de vejiga, infartos... absolutamente de todo"
ÁNGEL NAVARRETE · 2026-03-19 · via Historias

Al levantarse esta mañana, tal vez haya sentido una punzada en el costado. O la sensación de que el corazón le daba un vuelco. Podría ser también una tos insistente o un crujido en la rodilla. Para la mayoría, cualquiera de estas molestias pasan casi desapercibidas en la rutina diaria. Apenas capturan unos segundos de atención mientras se prepara el café o se apura a los niños para que por fin se vistan.

Para otros, en cambio, pueden suponer un punto de inflexión: el gatillo que dispara un verdadero calvario.

La hipocondría hace que personas como Laura, Amanda, Belén o Andreu a menudo interpreten cualquier síntoma banal como el inicio de un destino aciago, el primer signo de una enfermedad segura. Esa preocupación, que puede volverse constante, es capaz de arrastrarles a una espiral de angustia que llega a paralizar sus vidas.

Lo ha comprobado muchas veces Laura Honrubia, que ha perdido la cuenta de todas las enfermedades que en algún momento de su vida ha estado convencida de padecer. Lleva más de tres décadas lidiando con la hipocondría, un trastorno que ella compara con la adicción. «Vives esclava. Vas de un médico a otro, pero nunca es suficiente. Cuando resuelves un síntoma, saltas a otro diferente. Vives a medias, con temor, con lágrimas a medianoche, siempre imaginando el dolor físico o emocional que te espera, sintiendo que te queda poco tiempo en esta vida. Te imaginas incluso despidiéndote de tus seres queridos. Yo he sentido muchas veces que me moría», relata.

Recuerda tener esa ansiedad por enfermar ya desde niña, con apenas siete años. «Si me dolía un poco la tripa o estaba cansada, ya pensaba que tenía algo grave», recuerda.

Ese temor, que siempre la ha acompañado y ha marcado su vida en varias épocas, alcanzó el paroxismo durante la pandemia de Covid, cuando se desató una «tormenta perfecta» para su hipocondría: una enfermedad desconocida, dificultades para acceder a la atención médica, contacto restringido con los seres queridos y un escenario de incertidumbre.

«En los primeros días del Estado de alarma ya me autodiagnostiqué. Sentía todos los síntomas que iban diciendo por la tele e iba constantemente a Urgencias», recuerda. Además, en paralelo, empezó a tener otro tipo de molestias no relacionadas con una posible infección: dolor opresivo en el pecho, dolores de cabeza, problemas urinarios, parestesias en brazos y piernas... «La ansiedad es capaz de imitar cualquier enfermedad y yo sentí que tenía Covid, esclerosis, cáncer de vejiga, infartos... absolutamente de todo».

Esta educadora social de profesión se tomaba la tensión más de 10 veces al día y se ponía el termómetro otras tantas. «Me gasté miles de euros en resonancias, análisis, ecografías... Consultaba a diferentes médicos de la misma especialidad porque nunca me tranquilizaba», rememora. «Todos mis pensamientos volvían una y otra vez a lo mismo».

Según explica José Luis Carrasco, jefe del servicio de Psiquiatría del Hospital Universitario Clínico San Carlos de Madrid, la hipocondría, también denominada trastorno de ansiedad por enfermedad, es un trastorno de tipo obsesivo caracterizado por una preocupación excesiva o desproporcionada por padecer una enfermedad grave.

Quienes la padecen presentan un grado elevado de ansiedad acerca de la salud, hasta el punto de que puede bloquear su vida.

«El miedo a la muerte o a la enfermedad es un rasgo muy humano, muy antropológico. Todos lo tenemos, lo que ocurre es que la mayoría lo tenemos metido en un cajón, no estamos todo el día pensando en ello», explica. En las personas con hipocondría, en cambio, ese cajón se queda abierto, lo que hace que el miedo pueda llegar a tapar todo lo demás en su vida. «Cuando hablamos de enfermedad hipocondriaca hablamos de un trastorno que puede no dejarte vivir ni disfrutar y puede paralizarte completamente».

VICTÒRIA ROVIRA

"Cuando notas cualquier cosa, como que te suben las pulsaciones, ya piensas que te está dando un infarto"

Andreu Martínez, 39 años

Se estima que su prevalencia media alcanza hasta el 4% de la población, sin diferencias significativas entre hombres y mujeres.

«El término de hipocondría se tiende a usar, de forma cotidiana, para designar el estado de una persona a la que le preocupa la enfermedad más de lo que se supone que debería, pero esto no siempre es acertado», apunta Manuel Oliva, psicólogo clínico y miembro del Colegio de Psicólogos de Madrid. «Hay personas más sensibles o aprensivas con respecto a la enfermedad, pero ello no siempre implica que tengan un diagnóstico real», explica. Quienes verdaderamente sufren un trastorno ven muy condicionada su vida porque toda su atención se fija en la preocupación por padecer una enfermedad grave a pesar de no tener síntomas de importancia. «Esa circunstancia altera el comportamiento de la persona, que observa excesivamente su organismo, hace comprobaciones acerca de su estado de salud o visita con frecuencia al médico».

Esas visitas, además, «no logran, por regla general, tranquilizar a las personas que sufren este trastorno, por lo que comienzan a pedir segundas o terceras opiniones y van cambiando incluso de especialidades médicas sin llegar a quedarse nunca tranquilos», coincide Carrasco.

Amanda Delgado conoce bien ese bucle de pensamientos que puede disparar completamente sus niveles de ansiedad y generar incluso sensaciones físicas. Por culpa de esta espiral se ha autodiagnosticado todo tipo de enfermedades: desde un infarto a un cáncer, pasando por un ictus.

Cualquier cosa puede servir de gatillo. «Puede ser un síntoma propio, como que notes alguna molestia o algo diferente en tu cuerpo, pero también algo externo. Una noticia en la tele, un comentario en redes, alguien que te cuenta lo que le pasó a su vecino... Algo hace clic en tu cabeza y ya empiezas a pesar que a lo mejor eso también te está pasando a ti», explica.

Para acabar de alimentar ese bucle de pensamientos, «a menudo tiendes a buscar en Google o en ChatGPT sobre esos síntomas o esa enfermedad pensando que te va a ayudar, pero es justo lo contrario. Nunca encuentras tranquilidad ahí. Lo que consigues es caer más en la espiral obsesiva de 'estoy preocupada, busco en internet, me sobreanalizo, así que me preocupo el doble y sigo buscando'», señala esta canaria de 25 años, quien subraya que «de ese bucle es muy difícil salir».

ARABA PRESS

"Una noticia, un comentario en redes, lo que le pasó al vecino... Algo hace clic en tu cabeza y crees que te está pasando a ti"

Amanda Delgado, 25 años

Lo sabe bien el editor y escritor británico Will Rees, que asegura que, mientras estaba en la universidad, dedicó el mismo tiempo a su carrera de Literatura y Filosofía que a consultar páginas de internet sobre las supuestas dolencias que creía tener. Cada vez que tenía un síntoma nuevo, corría a buscarlo en la red para recibir siempre una respuesta lúgubre. Sus preocupaciones sobre su estado de salud eclipsaron su vida cotidiana durante cinco años, una vivencia que acaba de plasmar en Hipocondría (Alpha Decay), un libro que también indaga en la historia de este trastorno y en las figuras que trataron de comprenderlo, como Kafka, Virginia Woolf, Kant o Susan Sontag.

Escribir no ha sido para él un exorcismo, asegura, aunque sí ha encontrado «cierta satisfacción en coger esta experiencia, una experiencia que fue larga, aburrida, atemorizadora y vergonzosa, y convertirla en un libro que otras personas quieran leer», sostiene.

Para Rees, «existe cierta ironía estructuralmente inherente a la experiencia misma de la hipocondría». El hipocondriaco, explica, es «alguien que tiene perspectivas contradictorias sobre su condición». Por un lado, está convencido de tener una enfermedad física real y, por otro, también alberga esperanzas y tiene cierta consciencia, porque así también se lo han hecho saber, de que es posible que todo esté solo en su cabeza.

Durante cinco años, Rees vivió bajo ese yugo. «Hubo días en los que sentía que no tenía vida más allá de la espera de los resultados de un análisis o una prueba, ni un futuro más allá del horizonte de las malas noticias que esperaba recibir de manera inminente», cuenta en el libro.

Belén Giménez recuerda haber sentido esa misma ansiedad por enfermar desde bien pequeña, una experiencia que «ha sido muy incapacitante» en algunos momentos de su vida. «Yo iba directamente a Urgencias si en los resultados de una analítica veía algún asterisco y no tenía cita con mi médico de cabecera hasta cuatro o cinco días después. Me ponía en lo peor», recuerda.

Esta física que trabaja en una empresa de ingeniería aeroespacial subraya que en su caso particular lo que más ansiedad le genera es «la incertidumbre». Por eso, como Laura, también la pandemia del coronavirus supuso para ella un antes y un después en su patología. «Tenía una ansiedad terrible. Fui de especialista en especialista, me hice decenas de pruebas. Hasta que finalmente pedí ayuda psicológica porque ya no podía más».

En cambio, para María, que prefiere no dar su apellido ni aparecer en las fotos de este reportaje, el Covid no fue el causante de sus mayores sufrimientos. «He tenido épocas mucho peores», subraya. En su caso, la hipocondría no la lleva a visitar frecuentemente al médico, sino que le provoca el efecto contrario: intenta evitar o retrasar al máximo las consultas por temor a recibir un diagnóstico grave. Su mente, no obstante, rumia constantemente el bucle de preocupación y angustia, convencida de que esa enfermedad que teme ya crece en su interior.

Y cuando finalmente se somete a una prueba médica para disipar sus dudas, la tranquilidad es apenas momentánea. «Es perverso. Porque si me hago una resonancia para descartar que tenga un tumor cerebral, lo que mi mente piensa es: 'Vale, no tenías cáncer en el momento en que te hiciste la prueba, pero ¿y si has empezado a desarrollarlo entre ese día y hoy que te han dado los resultados?'», plantea.

En su caso, su hipocondría afecta a su propia salud y también a la de sus hijos.

ÁNGEL NAVARRETE

"Sientes que nadie entiende la angustia que sientes. Entonces te callas y llevas tu sufrimiento en silencio"

Belén Giménez, 41 años

«La mayoría de las personas se preocupan lo justo cuando sus hijos tienen una infección de garganta o un dolor de cabeza. Piensan que no es grave y que ya se pasará. Pero mi cabeza se va a la peor de las posibilidades y no salgo de ahí. Además, tengo que intentar disimularlo para que no lo noten y no acaben copiando este mismo patrón de pensamiento, que es una tortura», relata.

«Yo siempre me pongo en el peor de los escenarios. En mi cabeza me he muerto de un ataque al corazón miles de veces. Si me empieza a doler la cabeza, lo primero que pienso es que es un cáncer. Es un horror vivir con esta ansiedad», añade.

También Andreu Martínez ha experimentado muchas veces esos picos de ansiedad generados por un pequeño síntoma o un simple comentario. «En cuanto notas cualquier cosa, por pequeña que sea, como que tus pulsaciones van más rápido porque estás subiendo una cuesta, lo que piensas es que igual te está dando un infarto. Como ese latido del que estás pendiente ya no es el habitual, automáticamente te pones en el peor de los escenarios y al momento siguiente ya te parece que hasta te está doliendo hasta el brazo también».

Lo peor, subraya Andreu, es que «normalmente, cuando compartes este tipo de preocupaciones con otras personas solo encuentras incomprensión o a veces incluso burla, por lo que llega un momento en que te callas y no lo dices porque sabes que no va a servir de nada. Entonces el sufrimiento es aún más grande, porque es un sufrimiento que tienes que vivir en silencio», expone.

«Me da vergüenza contarlo, porque muchas veces lo que genera es mofa», coincide María. «Siempre se hacen muchas bromas y mucho chiste con los hipocondriacos, quizás porque todos han podido sentir en algún momento puntual de la vida esa hipocondría, esa preocupación tremenda por la salud. Luego a la mayoría se les pasa y les parece ridículo que algunos lo primero que pensemos si nos da un pinchazo en la cabeza es que tal vez se nos ha roto una arteria. Pero la realidad es que a muchas personas nos genera un tremendo sufrimiento esta manera de pensar. Nos paraliza la vida».

También Belén reconoce que durante muchos años llevó en silencio el problema. «Sobre todo en los años de la universidad me hacía sentir mal la posibilidad de que se me viera como la pesada que está siempre con si me muero o no me muero. Sientes que nadie comprende la angustia que sientes. Entonces te callas y lo llevas en silencio».

En aquella época, asegura, le hubiera gustado «ver testimonios de gente que pasara por lo mismo». Por eso decidió contarlo en sus redes (beligim_ig en Instagram), un paso que también dieron Amanda Delgado (amandadelgadoo_) y Andreu Martínez (tatandreu). Por el mismo motivo, Laura Honrubia (laurahonrubia) decidió autoeditar un libro -Cuando abracé la hipocondría-, contando su experiencia y la de algunos de los profesionales y amigos que la han acompañado en este tiempo.

«Cuando decidí escribir el libro iba en un taxi. Salía de una cita con un tercer neurólogo de la que no le había hablado a mi pareja porque me daba vergüenza decirle que iba a consultar de nuevo a otro especialista. Me sentía como una adicta volviendo de obtener su dosis de tranquilidad momentánea y pensé que tenía que hacer algo diferente. También pensando en otras personas que tienen hipocondría y quizás no cuenten con los apoyos que yo tengo. Sentí que tenía que compartir mi experiencia con otros. Ayudar y así ayudarme también a mí misma», afirma hoy, satisfecha con el resultado.

La hipocondría, recuerdan Carrasco y Oliva, se puede tratar. Además de algunos medicamentos, la terapia psicológica de tipo congnitivo-conductual ha demostrado su utilidad frente al trastorno a la hora de reducir la ansiedad, los pensamientos repetitivos y las conductas de comprobación y autoobservación.

«En algunos casos es importante tener en cuenta acontecimientos traumáticos que han vivido esas personas y han podido desencadenar esa angustia», apunta Carrasco. Por ejemplo, Laura y Andreu, que de niños perdieron a varios familiares cercanos, están convencidos de que su experiencia y la gestión de esas emociones ha tenido mucho que ver con su hipocondría.

A día de hoy, todos ellos están estables, han aprendido a detectar los primeros signos de las crisis y tienen herramientas para controlarlas. Aunque también tienen muy claro «que la hipocondría siempre va a estar ahí, como un talón de Aquiles, aprovechando las épocas más complicadas para intentar salir».