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A unos pocos metros está la tienda de recuerdos de la basílica, y también está atestada. Fotos de la Virgen, lápices a dos euros, tazas, llaveros, pulseras, bolsos de tela, imanes para el frigorífico, rosarios y hasta el parchís y la oca cofrades, rebajado de 45 euros a 30 euros, al menos en la tienda virtual y solo «por tiempo limitado». Hay colas en la caja para pagar. Todo el mundo quiere llevarse a casa algo de la Macarena. En un enorme cartel en cinco idiomas, en verde macareno, se informa: «Los beneficios de la venta de recuerdos se destinarán a los fines sociales y de caridad de la hermandad».
No hay que irse muy lejos de la basílica y su entorno para intuir que la imagen de la Virgen es todo un icono pop que trasciende la Semana Santa y la ciudad donde procesiona. «¿Qué es la Macarena sino un universo inalcanzable y al mismo tiempo cercano que podemos ver, aunque solo intuyamos su silueta? Ahí está la esencia de entender una imagen como icono pop: es la esencia de una cultura elevada, la síntesis de una virtud teologal, el rostro poliédrico que todo lo condensa, pero, al mismo tiempo, es una imagen para una cultura de masas», explica Manuel Jesús Roldán, escritor, profesor de Historia y experto en arte barroco y en la Semana Santa de Sevilla.
La vertiente de cultura de masas que representa la Macarena se refleja en los suvenires que vende la Hermandad, pero no solo en ellos. «La Macarena la podemos encontrar en tiendas de moda, en joyerías y en muchos lugares del mundo. Tiene ese sentido de universalidad del arte pop al alcance de todos y, a la vez, ofrece una idea muy profunda: el concepto de la madre de Dios y la esperanza», añade Roldán. «Es una imagen de referencia, que va mucho más allá de la propia representación. Es tan válida la talla barroca en sí misma como la estampa repetida que se guarda en la cartera, como la foto que se coloca en las camas de los hospitales, como el azulejo al que se ponen flores, como la medalla que se besa», apostilla.
Este Viernes Santo a las 00.00 horas, en plena Madrugá, sale de su templo la Macarena para recorrer las calles de la ciudad durante unas 13 horas y media. Su cortejo es el más multitudinario de la Semana Santa hispalense. Este año, las cifras son históricas, con 4.233 nazarenos. Además, 101 penitentes participarán en la estación de penitencia y habrá 1.003 personas más de los diferentes colectivos que integran la cofradía, como los costaleros, capataces, músicos, acólitos y personal de la organización. El cortejo incluye los pasos del Señor de la Sentencia y la Virgen de la Esperanza Macarena, acompañados por dos bandas de música y los armaos de la Centuria Romana, con su característico casco de espigadas plumas blancas. Esta Hermandad es la que cuenta con más miembros, unos 18.000, un número que sigue creciendo. En solo cuatro años, el número de papeletas de sitio -las que acreditan a todos los cofrades que forman parte del cortejo- ha experimentado un crecimiento de casi el 30%.
Cuando comience la estación de penitencia, se verá por primera vez en la calle el resultado de la restauración de la Virgen que finalizó Pedro Manzano el pasado diciembre, tras el fiasco de la intervención de Francisco Arquillo meses antes, en junio. La Macarena es «una obra de arte de primer nivel y cualquiera entendería que la gente se rebelara, por ejemplo, ante una mala restauración de la Mona Lisa. Pues es exactamente lo mismo», explica Manuel Jesús Roldán.
La primera intervención de Arquillo alteró su mirada y expresión, lo que provocó un aluvión de críticas. «Hubo una concatenación de cosas mal hechas; se actuó con oscurantismo, negligencia y de forma chapucera y, en el plano científico de la restauración, como si se retrocediera 50 años», acusa Roldán. Y semejante bodrio con un icono como la Macarena fue algo imperdonable, que hubo que corregir rápidamente. Finalmente, Manzano desarrolló un trabajo «muy bien hecho y de forma valiente» porque «no se ha hecho una limpieza superficial, sino una restauración a fondo».
Pero, ¿qué encierra el rostro de la Macarena? «Tiene algo muy peculiar, que es la asimetría en la ceja, los ojos y la sonrisa. Esto da lugar a mucha literatura, alguna muy buena y otra muy mala, pero realmente crea una atracción misteriosa que es lo que catapulta a la imagen», apunta Roldán.
En 1962, Andy Warhol, quizás el más popular de los artistas del pop -recuerda Roldán- pintó hasta 50 versiones el rostro de Marilyn Monroe. La mítica lata de sopas Campbell fue interpretada hasta en 32 ocasiones. En esta línea, el pintor onubense afincado en Sevilla Manolo Cuervo, autor del cartel de la Hermandad de la Macarena del año 2019, pintó a la Virgen no una sino hasta cuatro veces. «Esta serie es más que una serie pop; es una sucesión de estados del alma», opina Roldán.
Para Cuervo, que la Hermandad le encargara el cartel fue toda una sorpresa porque su obra no iba, precisamente, por derroteros cofrades ni capillitas. Durante su larga trayectoria ha hecho carteles de festivales de jazz, cine y teatro. E infinidad de cuadros con referencias a músicos y grupos como Miles Davis, The Rolling Stones, Amy Winehouse o Jimi Hendrix. Además, su obra ha llegado a medio mundo, a través de varias series de televisión norteamericanas en las que se ha podido ver su inconfundible estilo en las paredes de las casas de los protagonistas.
Manolo Cuervo usa el dripping (goteo) que popularizó Jackson Pollock en los años 50 del siglo pasado. Esta técnica consiste en dejar caer, chorrear o salpicar pintura fluida sobre un lienzo. Y así lo hizo sobre el rostro de la Macarena, que aparece en su cartel con chorreones de pintura color naranja. En la serie hay otra imagen con las palabras «Macarena ¡guapa!».
Gustó a rancios y modernos y a la Hermandad le encantó. «Yo no tuve ninguna duda cuando fui a verle por su genio, capacidad artística, creadora y por el modelo de pintura que expresaba Manolo Cuervo», indica José Antonio Fernández Cabrero, hermano mayor de la Macarena cuando se hizo este encargo.

Miles de personas en la salida a la calle de la Macarena en Sevilla, la pasada Semana Santa.RAÚL CAROEFE
No fue Manolo Cuervo la única apuesta de la Hermandad por «un modelo progresista y vanguardista» y por «una concepción nueva de entender los carteles», recuerda Fernández Cabrero. El año siguiente, en 2020, se lo encargaron al pintor Miki Leal y más adelante, en 2025, al prestigioso Luis Gordillo. «Sus carteles podrán gustar o no, pero las firmas están ahí y la autoridad en el campo en el que se desarrollan es incuestionable», resume el ex hermano mayor, que recuerda cómo Miki Leal estuvo exponiendo durante un año en el MoMA en Nueva York, después de pintar el cartel para la Macarena.
Para Cuervo, la Macarena «sin duda es la imagen más pop de toda la Semana Santa; es la más reconocible y con una cara muy diferente a todas las demás». Es también una Virgen a la que le han cantado mucho, como «Doña Concha Piquer y su Romance de valentía, que es una canción de la Macarena preciosa y muy triste», añade el artista.
No sólo le cantaron las folclóricas. El rockero Silvio, con su Rezaré, construyó un inmenso himno mariano, contradictorio como era él. Música y obra pictórica confluyen en el cartel de Miki Leal, que además de la imagen de la Macarena incluye un pequeño retrato de Silvio con sus inseparables gafas de sol sobre la frente. Y qué decir de la archifamosa Macarena de Los del Río, con la que bailó medio mundo, incluido el entonces presidente estadounidense Bill Clinton. Aunque, en este caso, la protagonista no era la Virgen, sino una joven a la que le gusta la «movida guerrillera».
Más de un diseñador de moda ha elegido la Macarena como inspiración para colecciones y en los años 40 y 50 era habitual que productos como dulces, licores, calendarios o galletas exhibieran su imagen estampada. Hoy en día, incluso, hay una marca de garbanzos de México, Granos La Macarena S.A., que comercializa unas 70.000 toneladas de esta legumbre anualmente en más de 50 países. ¿Se puede ser más pop?
Pero hay más. Uno de los grandes museos del mundo, el Metropolitano de Arte de Nueva York (MET), luce en una de sus salas el cuadro La Macarena de los milagros de la artista estadounidense Audrey Flack, quien viajó por España a principios de los 70. En el extremo opuesto, hay azulejos con la imagen de la Virgen en las fachadas de casas en ciudades como Viena y Roma y en países como Argentina. Y hasta estuvo en la puerta del cuarto de baño de chicas del mítico local de la movida madrileña La Vía Láctea, donde la Virgen aparecía retocándose los labios en un más que brillante estilo pop, obra de Costus.
La Macarena cuenta además con una dimensión empresarial de primer orden. Tiene más de 18.000 hermanos que pagan su cuota y su presupuesto supera los tres millones de euros, mayor que el de muchos ayuntamientos de pequeñas localidades en España. «No se puede pretender gobernar un transatlántico y una corporación como esta sin incluir conceptos de gerencia empresarial», aclara Fernández Cabrero.
Es casi como una multinacional de la fe que está presente en 117 países. Es la única Virgen Dolorosa en el mundo que tiene concedida una rosa de oro, que es la mayor distinción del orbe católico, otorgada expresamente por el Papa, detalla Fernández Cabrero. «Todo eso nos permite tener más gente a la que evangelizar». Los países en los que tienen más actividad son Panamá, Filipinas y EEUU, sobre todo en Miami.
Ante esta globalización, la hermandad ha registrado más de 10 marcas, desde el nombre de la Macarena a la imagen de la Virgen y el Cristo, el escudo y el armao romano. «Registramos todo lo que es posible y a la vez ejercemos los derechos, aunque también tenemos que ser compasivos y tolerantes cuando, de vez en cuando, alguien se cuela y usa indebidamente esos símbolos. La caridad y el amor al prójimo están por encima de la gestión económica», dice el antiguo hermano mayor.
Las marcas se han registrado, precisamente, para «proteger» la imagen de la Macarena y sus símbolos. Se ha intervenido a nivel nacional e internacional. «Vivimos en una sociedad donde las redes sociales tienen una influencia brutal y hay perfiles falsos que usan el semblante de la Virgen con caras raras o desvariadas y nosotros intentamos protegernos, pero nadie consigue siempre la seguridad al 100%. Siempre hay quien se burla y busca un flanco por el que colarse o que prefiere correr el riesgo de hacer una publicación con mucha difusión y luego hacer frente a algún pago. Buscamos la solución negociada amistosamente y, sobre todo, caritativamente», apostilla Fernández Cabrero.
Al tener las marcas registradas, la Hermandad cuenta con base jurídica para pleitear o para negociar la retirada de productos o publicaciones ofensivas. Lleva años haciéndolo así. En 2013, ganó un pleito y el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía obligó a una marca a retirar las camisetas que estaba comercializando en las que aparecía la cantante Madonna con el rostro de la Macarena.
Pero no todos creen que la Macarena sea un icono pop. Para Fernández Cabrero, es «una devoción, un sentimiento, un centro de espiritualidad mariológica, una imagen que ayuda a trascender» y aunque sea un «icono para muchos entornos laicos, de estudiosos, investigadores y científicos, para un hermano, la Virgen es el centro espiritual para trascender a través de su imagen».
Todas esas dimensiones de la Macarena, en la Madrugá sevillana.
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