













Lindsay EllisThe Wall Street Journal
Actualizado
El filántropo multimillonario Bill Gates ha lanzado una contundente advertencia sobre los riesgos de la inteligencia artificial para el empleo y para la propia condición humana. Gates afirma que las empresas están avanzando a toda velocidad con esta tecnología sin contar con un plan general para hacer frente a la enorme transformación que provocará.
«Incluso en las mejores circunstancias, la transición a esta nueva era de la IA será uno de los periodos más convulsos de la historia de la humanidad», escribió el miércoles en un ensayo de 12 páginas publicado en su página web personal. «Ahora mismo no nos estamos preparando para ello. No veo pruebas de que los líderes, los expertos y las comunidades estén afrontando adecuadamente estos desafíos».
El mensaje es más sombrío que el ensayo que Gates publicó en 2023 sobre la inteligencia artificial, cuando escribió que estaba tan entusiasmado con esta revolución como lo había estado con la llegada de internet y de los ordenadores personales. Aunque el texto publicado el miércoles subraya el enorme potencial de la IA para hacer el bien —y cita avances en energía, atención médica y agricultura—, Gates insiste en lo mal que podrían salir las cosas si la transición se gestiona de forma inadecuada.
«No existe ningún plan para facilitar la entrada en la era de la IA», escribió, al tiempo que reclamaba una mayor regulación de esta tecnología.
Un portavoz de Gates Ventures explicó que el cofundador de Microsoft ha decidido pronunciarse ahora porque considera que queda poco tiempo para prepararse para esta transición. En su ensayo, Gates asegura que hablará de este asunto con los legisladores en Washington: «Tienen la oportunidad de actuar ahora, antes de que el desempleo aumente drásticamente, las comunidades sufran y la confianza de la ciudadanía se haya erosionado».
Estos son tres de sus principales argumentos:
Gran parte de su ensayo está dedicada al empleo. Gates señala que los puestos de entrada y de nivel intermedio son los que corren mayor riesgo de desaparecer. También sostiene que la IA afectará pronto a los trabajadores de cuello azul (empleos manuales) y que la amplitud y la velocidad de esta transformación la diferencian de otras transiciones laborales. Mientras que el paso de la agricultura al trabajo de oficina se prolongó durante generaciones, sectores como la abogacía, la atención al cliente, el desarrollo de software y la industria manufacturera sentirán el impacto de la IA a lo largo de la próxima década.
Cuando la IA sea capaz de producir un trabajo sin errores, «podrá funcionar por sí sola sin que un ser humano tenga que supervisarla, y las empresas tendrán todos los incentivos económicos para permitirlo», escribió Gates.
Una sociedad con muchas más personas sin empleo necesitará una red de protección social más sólida, sostiene. Cuando cerraron las fábricas, muchas comunidades experimentaron un aumento de las muertes relacionadas con los opioides: «Imaginemos presiones similares tanto sobre los trabajadores de oficina como sobre los trabajadores manuales de todo el país».
Gates subraya el riesgo de ciberataques contra las redes eléctricas, los hospitales y los bancos. El fraude y la vigilancia estarán muy extendidos. La IA también permitirá a los Gobiernos utilizar la fuerza letal sin intervención humana, escribe Gates.
En cuanto a las relaciones personales, Gates advierte de que la IA puede convertirse en una cámara de eco, algo que podría tener efectos profundos en los niños. Los chatbots son adictivos y pueden convertirse en una fuente de compañía sin fricciones, además de empeorar nuestra capacidad de pensamiento crítico.
«Este sería el peor momento posible para que los seres humanos perdieran sus capacidades de pensamiento crítico», escribió. «En una era de deepfakes y desinformación que puede adaptarse individualmente a cada persona, la capacidad de distinguir lo que es verdad de lo que no lo es se convierte en una habilidad esencial para la vida».
Gates reclama impuestos sobre los tokens y los bots de IA. Según sostiene, esto podría ralentizar la carrera de las empresas para sustituir el trabajo humano. Esos impuestos también podrían financiar una red de protección social destinada a formar de nuevo a las personas cuyos empleos desaparezcan.
Gates señala que esos ingresos podrían compensar la caída de la recaudación del impuesto sobre la renta —que se reducirá si trabaja menos gente— y permitir así que los Gobiernos sigan prestando servicios públicos.
También sostiene que las sociedades deberían reservar determinados empleos para los seres humanos. Al igual que ocurre con los terrenos públicos en los que los Gobiernos deciden prohibir el desarrollo urbanístico, las sociedades pueden decidir no utilizar la IA en determinados puestos, bien porque las personas que desempeñan esos trabajos sean difíciles de reconvertir profesionalmente, bien porque esos puestos requieran empatía y cuidados humanos.
Gates insta a los Gobiernos de todo el mundo a colaborar en la regulación de la IA y señala específicamente que Estados Unidos y China tendrán que trabajar juntos. Compara ese esfuerzo con la coordinación internacional que existe en ámbitos como las armas nucleares, la aviación o la protección de la capa de ozono.
Un portavoz de Gates aseguró que este no utilizó herramientas de IA para escribir el ensayo, aunque sí emplea esta tecnología para investigar y aprender por su cuenta. Gates afirma que los beneficios obtenidos de sus inversiones irán destinados a la Fundación Gates, donde la IA ayudará a acelerar el trabajo en ámbitos como la salud, la agricultura y la educación.
Contenido con licencia de The Wall Street Journal. Traducido del inglés por Rodrigo Terrasa
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