



























Luis Alemany Alcal� de Henares
Actualizado
El Rey Felipe VI ha presidido la ceremonia de entrega del Premio Cervantes, el m�s importante de las letras hisp�nicas, al escritor mexicano Gonzalo Celorio con un discurso que parece dirigido a coser la amistad cultural e hist�rica entre Espa�a y M�xico, una semana y media despu�s de manifestar ante el embajador de M�xico en Espa�a que en la Conquista de Am�rica "hubo mucho abuso".
"Le damos las gracias a [Gonzalo Celorio]: por representar, en su obra y en su vida ese di�logo fecundo entre tradici�n y creaci�n; entre memoria y porvenir, entre M�xico y Espa�a. Por enriquecer nuestra lengua y nuestro patrimonio literario", dijo el Rey.
"Dos grandes v�nculos unen a Espa�a y M�xico en el �mbito cultural y editorial", dijo el Rey en su discurso. "En primer lugar, la lengua compartida y, en el segundo, una tradici�n literaria".
Para saber m�s
Don Felipe elogi� la literatura del escritor mexicano "como un testimonio del M�xico moderno y espejo de la condici�n humana". Antes, en el turno de las cortes�as, se acord� de Jos� Lezama Lima y de Jorge Luis Borges, que murieron hace 50 y 40 a�os, respectivamente, y elogi� la literatura del escritor mexicano "como un testimonio del M�xico moderno y espejo de la condici�n humana".
Antes de que el Rey concluyera la ceremonia del Cervantes, dio su discurso Celorio, escritor, profesor y director de la Academia Mexicana de la Lengua. Cuatro peque�as catas, tres encomillados, lo pueden sintetizar.
Primero: "Mi padre le escribi� una carta de amor a mi madre todos los d�as aunque ambos estuvieran en casa".
Segundo: "He dedicado toda mi vida a la palabra. Como escritor que acaso habla m�s de lo que lee que de lo que vive; como profesor que no ha tenido mayor placer que contagiar el entusiasmo por la literatura [...]; como aficionado a leer aunque sean los papeles rotos de las calles. [...] Por eso, cuando alguien me pregunta que cu�l es la palabra que m�s me gusta de la lengua espa�ola, le respondo que la palabra que m�s me gusta de la lengua de Cervantes es la palabra palabra".
Tercero: "Cualquier experimento narrativo o cualquier intento de ruptura de la tradici�n en busca de la modernidad ya est�n prefigurados en el Quijote".
Cuarto: "La novela ha podido recuperar en nuestros tiempos la impureza que le otorg� Cervantes. Es en s� misma un g�nero sucio que se nutre de la vida en todas sus aspiraciones, s�, pero tambi�n en todas sus lacras y sus inmundicias".

Gonzalo Celorio saluda a Don Felipe y Do�a Letizia. Detr�s, Ernest Urtasun e Isabel D�az Ayuso.Efe
Las palabras de Celorio en el Paraninfo de la Universidad de Alcal� de Henares se salieron levemente de la norma no escrita para los discursos del Premio Cervantes, porque vagabunde� entre el relato familiar, la estampa hist�rica, el ensayo y la saga. Su divagaci�n no fue capricho ni pereza, sino que estuvo justificada y explicada en sus l�neas. Celorio empez� por referirse a Miguel de Cervantes, del que dijo algo audaz: "La libertad, en su discurso, tiene predominio aun sobre la justicia, de la que su propia experiencia le hace recelar".
Despu�s, el nuevo Cervantes fue profesor y habl� de la manera en la que la literatura del yo es posible en la narrativa. Celorio explic� el g�nero de la novela como el lugar impuro en el que cabe todo.
Y, al final, cont� su historia como escritor para demostrar su hip�tesis. Celorio empez� por escribir la historia de su familia por instinto. Su abuelo asturiano, su abuela cubana que bord� la estrella de la primera bandera de la Rep�blica, su padre retratado en el lecho de muerte, su madre que promet�a dejar de leer novelas si Dios salvaba a un hijo enfermo, su hermano que lo ten�a entrenado para citar a los mitos griegos ante sus novias... La memoria, dijo el autor de Las ap�statas y Tres lindas cubanas, lo llev� a la novela y la novela le permiti� profundizar en la verdad. Cuando dijo Celorio "Mi padre le escribi� una carta de amor a mi madre todos los d�as", todo encaj� maravillosamente.
Dos apuntes m�s sobre el nuevo Cervantes y su discurso. En sus saludos de cortes�a se refiri� al rector de la UNAM, la universidad que es su alma m�ter desde hace 50 a�os y que explica su carrera intelectual. Y sus citas incluyeron a Mario Vargas Llosa, Le�n Felipe, Julio Cort�zar,Alejo Carpentier, Alfonso Reyes y Carlos Fuentes, que apareci� nombrado por una frase cervantina: "M�xico forma parte del territorio de La Mancha".
La laudatio de Celorio la pronunci� el ministro de Cultura del Gobierno de Espa�a, que no cit� a Le�n Felipe porque se acord� de Luis Cernuda, retratado en 1937, en el segundo a�o de la Guerra Civil Espa�ola, en una playa de Valencia en la que conoci� a Elena Garro, la poeta mexicana. Urtasun quiso as� ligar a Celorio con el poeta sevillano y, por extensi�n, con el exilio republicano en M�xico, al que Celorio se ha referido a menudo como su profesor colectivo.
El ministro habl� de la literatura de Celorio como "un ejercicio de libre albedr�o, de impureza, de v�rtigo. Saldando sus deudas con la memoria y con el tiempo, pero sin af�n de demostrar nada. Con m�s dudas melanc�licas que certezas absolutas. Haciendo suyo el verso de Sor Juana In�s de la Cruz: Si los riesgos del mar conociera / ninguno se embarcara".
Al final de su discurso, Urtasun se permiti� un bonito adorno: dijo que en los libros de Celorio "se abrazan La vida es sue�o de Calder�n de la Barca y La vida es un sue�o, de Benny Mor�, el auto sacramental y el bolero". Y ese s�mil pareci� enlazarse con una frase que apareci� en el discurso de Celorio: "El sentido del humor ha cavado m�s t�neles en la tierra que todas las l�grimas que se han derramado sobre ella".
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