
























Actualizado
Por las noches, el silencio se impon�a en el centro de detenci�n migratoria de Luisiana donde permanec�a retenida Marie-Th�r�se Ross, de 85 a�os. Despu�s comenzaban los llantos.
"Ni�os llorando, e incluso beb�s", recuerda Ross, viuda francesa de un veterano del ej�rcito estadounidense, cuya detenci�n el mes pasado —en el marco de la ofensiva migratoria impulsada por la administraci�n Trump— acapar� titulares internacionales.
Ross relat� este lunes a The Associated Press los 16 d�as que pas� bajo custodia federal de inmigraci�n tras ser arrestada el 1 de abril en Alabama por presuntamente haber excedido la duraci�n de su visado, as� como la historia de amor tard�a que la llev� a Estados Unidos. Ya ha sido liberada y ha regresado a Francia. La experiencia de la detenci�n, asegura, la transform� a ella y tambi�n a su visi�n de la pol�tica.
Fue alojada en una sala tipo dormitorio junto a otras 58 mujeres, la mayor�a madres. "Algunas de ellas no sab�an d�nde estaban sus hijos", explic�. "Creo que es terrible que una mujer no sepa d�nde est�n sus hijos".
Su arresto en Alabama ocurri� con tal rapidez que apenas comprendi� lo que estaba sucediendo. Cinco hombres que se identificaron como agentes de inmigraci�n golpearon la puerta y las ventanas de su vivienda a las ocho de la ma�ana antes de esposarla y subirla a un veh�culo, seg�n su relato. Todav�a llevaba puesto el albornoz, las zapatillas y el pijama.
Dos d�as despu�s fue trasladada a un centro de detenci�n en Basile, Luisiana. A finales de ese mismo mes qued� en libertad. Actualmente se recupera junto a su familia en un suburbio de Nantes, en el oeste de Francia. El ministro franc�s de Exteriores, Jean-No�l Barrot, hab�a reclamado p�blicamente su liberaci�n, al considerar que los m�todos del Servicio de Inmigraci�n y Control de Aduanas de EE.UU. "no est�n en l�nea" con los est�ndares franceses.
Ross hab�a llegado a Estados Unidos para comenzar una nueva vida junto a William B. Ross, un soldado estadounidense retirado al que conoci� cuando �l estaba destinado en Francia en la d�cada de 1950 y ella trabajaba como secretaria en la OTAN.
Entre 1962 y 2022 mantuvieron el contacto a trav�s de la esposa de William, amiga de Marie-Th�r�se. �Despu�s de que ambos enviud�ramos, decidimos pasar las vacaciones juntos�, cont� Ross. "Luego los sentimientos reaparecieron y decidimos casarnos el a�o pasado". Despu�s cruz� el Atl�ntico y se instal� con �l en Anniston, Alabama. Tras la muerte de William por causas naturales en enero, surgi� una disputa por la herencia.
Los hijos de William redirigieron el correo de la vivienda familiar en Alabama, lo que provoc� que su madrastra perdiera una cita relacionada con inmigraci�n, seg�n se�al� un juez estatal en una resoluci�n judicial. El magistrado acus� a uno de los hijos —exagente de la Polic�a Estatal de Alabama y actualmente empleado federal— de haber utilizado su posici�n para favorecer la detenci�n de su madrastra y pidi� una investigaci�n federal sobre lo sucedido.
El hijastro neg� cualquier implicaci�n en el arresto. Marie-Th�r�se asegur� que antes de la muerte de su marido manten�a una relaci�n cordial con los hijos de este. Despu�s, asegur� que "se transformaron".
Seg�n el Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos, Ross hab�a excedido el l�mite de su visado de 90 d�as en el momento de su arresto. AP solicit� declaraciones al organismo el martes, despu�s de que este no respondiera previamente a las preguntas sobre el caso.
En el centro de detenci�n de Luisiana, Ross describi� normas estrictas, gritos constantes por parte de los guardias y un trato condescendiente. "La prisi�n estaba limpia, la comida era aceptable, pero era la manera en que nos hablaban", afirm�. "Los guardias no pod�an hablar sin gritar".
Tambi�n describi� el lugar como extremadamente ruidoso. "Todo el mundo hablaba en voz alta para que los dem�s pudieran o�rles, pero cuando llegaba el silencio se escuchaba a ni�os llorando e incluso a beb�s llorando", relat�. "Hay beb�s en esta c�rcel".
Pese a las condiciones, Ross record� tambi�n gestos de solidaridad entre las detenidas. "Durante la noche, si se me ca�a la manta, sent�a una peque�a mano coloc�ndomela de nuevo", cont�. "No sab�a qui�n era, pero me cuidaban porque yo era mayor que ellas".
Seg�n explic�, las mujeres la llamaban "abuela". Conserva todav�a una pulsera de la amistad confeccionada a mano por otra detenida con tiras de pl�stico de colores, un regalo que sigue llevando hoy.
Familiares de Ross aseguran que a�n sufre lagunas de memoria y secuelas emocionales derivadas de la detenci�n. Ella afirma que quiere recibir atenci�n m�dica en Francia para tratar s�ntomas compatibles con estr�s postraum�tico y que actualmente recibe apoyo.
此内容由惯性聚合(RSS阅读器)自动聚合整理,仅供阅读参考。 原文来自 — 版权归原作者所有。