


























PREGUNTA. ¿Qué has querido contar en Camino de vuelta (Temas de hoy)?
RESPUESTA. La verdad, la realidad, mi realidad diaria. Todo lo que yo cuento en Camino de vuelta me ha pasado en mayor o menor medida. Lógicamente, todas las historias que me pasan no las he podido vivir porque debería haber vivido tres vidas, pero todo lo que yo cuento ahí ha pasado por mi filtro, por mis gimnasios o por mi fundación.
P. ¿Qué diferencia hay con Cola de lagartija?
R. Aparecen personajes, pero no se puede considerar una segunda parte. Es una literatura mucho más madura. He madurado mucho literariamente, en parte por mi competitividad.
P. Afirmas eque todo vuelve. Tanto lo bueno como lo malo. ¿Cómo abordas en la novela la capacidad del ser humano para redimirse de sus errores?
R. Creo mucho en el karma y todo vuelve. Cuando llega el mal que tú has hecho, tienes que tomar una decisión. Y esa decisión es arrepentirte. Y después, si puedes, redimirte.
P. Román, uno de los protagonistas, sufre muchísimo porque se siente invisible. Como sociedad, ¿qué podemos hacer para que ningún niño llegue a sentirse así?
R. De lo que le pasa a Román nadie se ha dado cuenta. Tenemos que estar muy atentos a los críos.
P. ¿Empuja esta invisibilidad a decir a los chavales que tienen ganas de desaparecer?
R. No lo digo yo, lo dicen las estadísticas, Vicente. La segunda causa de muerte en jóvenes es el suicidio y la causa principal de esos suicidios es el acoso escolar. El acoso escolar que más provoca suicidios es el bullying relacional, el bullying que provoca la invisibilidad, el vacío a otros.
P. O sea, es peor ese vacío que la violencia física ¿Qué le responderías a las personas que todavía usan esta frasecita de que son cosas de críos?
R. Que se formen. La ignorancia es demasiado atrevida a veces.
P. ¿Cómo de importante es saber pedir ayuda?
R. Pedir ayuda no es debilidad, es vulnerabilidad. Y ser vulnerable es humano.
P. ¿Por qué la política sigue viviendo tan lejos de los verdaderos problemas de la calle?
R. Los políticos están desconectados del barrio, están desconectados de la verdadera aula, de los colegios. Yo me tiro todo el día en el barrio y todas las semanas voy a coles. Estoy bastante al hilo, tengo la misma sintonía. Por eso creo que lo que yo escribo está conectado directamente con lo que está ocurriendo en los centros educativos. Yo no escribo para que me lean, yo escribo sensibilizar.
P. Cambiemos el foco. ¿Cuánta soledad puede llegar a sentir también el profesor?
R. Últimamente muchísima. ¡Pobres! Si es que son realmente el eslabón más débil de la cadena. Les falta motivación y no les dan herramientas para poder solucionar los problemas que tienen a diario.
P. ¿Y cuáles son esas herramientas?
R. Pues empoderarles. Se ha perdido la concepción de maestro que teníamos hace 30 años. Ahora mismo un niño va a un colegio y se cree el amo del calabozo porque es el amo del calabozo en casa. Esto viene desde el hoga. La falta de respeto viene de una mala educación desde casa. Cuando el hogar y el colegio no van de la mano, algo falla.
P. Si a ti en el colegio te castigaban, ibas acojonado a casa porque sabías que el castigo iba a ser doble.
R. Mira, yo fui un niño muy trasto. Con 8 años la lié parda y mi profesora me dio dos hostias. Llamó a mi madre, mi madre llegó, me dio otras dos hostias y me tiró un mes expulsado en casa. En nuestra época los padres confiaban plenamente en el maestro porque se le tenía respeto. Ahora, si los padres no tienen respeto al profesor, ¿qué respeto van a tener los propios hijos?
P. Eres muy crítico con los padres ausentes. Entre el padre ausente y el padre sobreprotector, ¿cuál es peor?
R. Para mí son peores los sobreprotectores. El papá que está siempre encima del niño no le está evitando que se caiga, lo que está haciendo es quitándole las herramientas para esta vida dura. Un padre tiene que estar cerca para ayudarle a levantarse en el caso de que se caiga, no evitar que se caiga. El niño necesita la vacuna de la frustración, que se consigue desde el "no", desde el límite y la norma.
P. Cambiando de tercio hacia el boxeo, ¿qué piensas de las veladas entre un influencer y un verdadero boxeador?
R. En Camino de vuelta explico perfectamente mi dicotomía mental al respecto. Por un lado, soy divulgador del deporte y empresario, y ojalá hubiera estas veladas todos los meses. Sin embargo, soy exboxeador y entrenador, y me da rabia que se aprovechen del noble arte sin que los boxeadores, que son los verdaderos motores, se lleven nada. Al principio estaba más en contra, pero ahora tengo más a favor.
P. Hace años hablábamos del boxeo femenino, de su auge, ¿cómo está actualmente?
R. Está rompedor. Yo en Madrid fui el primer entrenador de boxeo de chicas, hace ya casi 30 años, y me decían que estaba loco. Siempre he creído en la igualdad... y ver veladas en el Madison Square Garden o en Netflix solamente de chicas solo puede hacerme sentir orgulloso de que en su momento no me equivoqué.
P. ¿Tienes abandonada la tele o cuentas con algún proyecto para volver?
R. Nada, nada, nada. No quiero nada en la tele. No fui feliz. He cambiado la tele por los colegios. Es lo que me hace feliz, saber que mi historia sensibiliza y el abrazo que me dan los profesores cuando me voy. Yo vivo bien con mis gimnasios, mis conferencias y con la sonrisa y los ojos vidriosos de los niños cuando me escuchan.
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