Tribunales
La mujer crey� haber conocido a un exitoso militar canadiense que trabajaba para una una multinacional petrolera

La Marisquer�a de Gran V�a en la que se produjo la detenci�n del presunto estafador.
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A las 22.00, con dos horas de retraso, un hombre de nacionalidad nigeriana entra en una marisquer�a de la Gran V�a y se acerca a la mesa donde le espera una jubilada noruega, con la que apenas intercambia unas palabras. �Al poco tiempo intervinimos�, resumi� un agente. As� termin�, seg�n la Fiscal�a, la secuencia que llev� a la detenci�n de un presunto estafador del amor que habr�a conseguido sacarle 140.000 euros a la pensionista escandinava.
La relaci�n, seg�n el testimonio prestado con int�rprete durante el juicio celebrado en la Audiencia Provincial de Madrid, comenz� en una aplicaci�n de citas y continu� por Skype con un supuesto militar e ingeniero canadiense que dec�a trabajar para una multinacional petrolera. �Me dio un n�mero de tel�fono m�vil con prefijo de Oslo e incluso me mand� una foto de su pasaporte�, explic�. Bajo ese relato, la convenci� para abrir una cuenta en Espa�a y realizar cuantiosas transferencias bancarias con el argumento de que �en Europa eran m�s baratas� y de que se utilizar�a para invertir en un fondo relacionado con las c�lulas madre en Andorra.
Un viaje a Andorra durante el que se produjo uno de los episodios m�s surrealistas de esta historia. El acusado viaj� al pa�s pirenaico acompa�ado por un inform�tico y un especialista en inversiones para estudiar una oportunidad de negocio basada en la investigaci�n de c�lulas madre en un pa�s con una legislaci�n algo m�s laxa. Sin embargo, al llegar a la cita, el investigado manifest� que hab�a perdido la cartera y sus tarjetas de cr�dito, y pidi� a su acompa�ante que se hiciera cargo de sus gastos de alojamiento, manutenci�n y vestimenta, llegando incluso a comprarle un traje, ya que �no ten�a ropa formal� que resultase apropiada para las reuniones de negocios. El acusado prometi� que su mujer transferir�a el dinero y se har�a cargo de los gastos, que superaron los 8.000 euros. Sin embargo, la transferencia no lleg� de su esposa (con la que tiene cuatro hijos en com�n en una ciudad dormitorio a las afueras de la capital), sino de la jubilada noruega.
Uno de los pasos clave de la estafa sufrida por la jubilada noruega la llev� a Madrid, donde entr� en escena un tal Johan, presentado como representante bancario y al que la acusaci�n identifica con uno de los alias utilizados por el presunto estafador y su organizaci�n. �Pensaba que era el banco�, declar� la jubilada. Con �l mantuvo varios encuentros y lleg� a entregarle 12.000 euros en efectivo. Ante nuevas exigencias de dinero, contrat� investigadores privados en su pa�s y acudi� al local de Gran V�a tras coordinarse con la polic�a espa�ola.
La defensa, sin embargo, niega los hechos y sostiene que se trata de una confusi�n. �Es muy dif�cil individualizar por las caracter�sticas a una persona africana de unos 40 a�os�, cit� su abogado en referencia a lo declarado por uno de los agentes en el juicio. El acusado, que se enfrenta a una pena de cinco a�os de prisi�n por estafa agravada, asegur� que acudi� al encuentro por encargo de un tercero y que �no hab�a visto anteriormente� a la mujer noruega que perdi� 140.000 euros.

























