La gobernanza del grupo era una de las cuestiones más complicadas de abordar de la posible fusión, según los analistas

Marc Puig, presidente de Puig Brands, durante su discurso en la Junta de AccionistasCedida
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Puig Brands no está en venta. Pero, igualmente, cualquier compañía que quiera aproximarse a la catalana "debería tener en cuenta tres aspectos claves: la gobernanza, el liderazgo del negocio y consideraciones económicas que reconocieran correctamente el valor de la compañía y resultaran equitativas para todos los stakeholders (accionistas)", ha resumido Marc Puig en el inicio de la Junta de Accionistas que ha celebrado este viernes la multinacional catalana.
Su discurso tiene lugar una semana después de que se anunciase que sus negociaciones con la estadounidense The Estée Lauder sobre una posible fusión finalizaban sin resultados. Y con ello, desaparecía (por el momento) la posibilidad de crear un gigante de la cosmética con una capitalización superior a los 35.000 millones de euros y un 15% de cuota de mercado en fragancias, que habría sido rival para L'Oreal al colocarse como segundo líder del sector.
"Tenemos el máximo respeto y admiración por la familia Lauder, pero no fue posible un acuerdo satisfactorio para ambas partes y dimos por finalizadas las conversaciones", ha explicado el empresario catalán este viernes, quien ha añadido que la fusión fue una iniciativa de la americana, que vio una buena complementación de ambos gigantes con la fuerte presencia de Puig en el mercado de fragancias y una más leve en maquillaje, que se complementaba con un escenario inverso en el caso de Estée Lauder. Según Puig, en las negociaciones para una fusión hubo "muchas casillas que llenar con soluciones" para ambos que quedaron finalmente vacías.
En el mismo discurso, Puig ha incidido en la fortaleza independiente del grupo catalán y ha defendido "todo el potencial" que tiene por delante basándose en la estrategia seguida hasta ahora a manos de la familia fundadora. "Cuando una familia ha estado detrás de una compañía durante más de 100 años..." -y tres generaciones- "tiene que mantener unos estándares y una cultura", ha aclarado el presidente del grupo. Y sobre todo, una posición preferente: "Siempre hemos mantenido que la familia permanece y permanecerá como accionista a largo plazo, y este hubiese sido el caso incluso en la combinación de negocios contemplada".
Se despejan, en cierto modo, algunas de las incógnitas sobre los posibles motivos para la no-fusión: los analistas de firmas como Renta 4, Jefferies o Goldman Sachs cuestionaban nada más darse a conocer el proceso cuánto cedería Puig en la gobernanza del grupo, una de las grandes aristas de la operación dado el importante control familiar de las dos compañías: los Puig poseen el 93% de los derechos de voto del grupo catalán, mientras que la familia Lauder ostenta el 82% del suyo propio. En el caso de Jefferies, en una de sus últimas estimaciones planteaba una fusión acometida con un 80% en acciones y un 20% en efectivo para los accionistas de la catalana, donde era parte de la ecuación entregar a Marc Puig un puesto en el consejo de administración de la empresa resultante.
Después de todo el proceso, la ruptura de las negociaciones con The Estée Lauder, u otra fallida aproximación con la francesa Kering y su propuesta de un acuerdo de licencia de sus marcas de belleza a cambio de una participacion "minoritaria" en Puig) le vale al grupo de cosméticos catalán para sacar pecho de su posición en el mercado global de belleza. O así lo ha expresado hoy el presidente de la compañía, que considera que se pone de manifiesto "el sólido reconocimiento que Puig ha alcanzado en el sector en el que operamos, muy por encima del que correspondería a nuestro tamaño y confirman nuestra posición como una compañía muy respetada en la industria".
Cabe destacar que entre otros motivos barajados por el mundo bursátil para la ruptura de las negociaciones se encuentra la oferta que The Estée Lauder habría hecho por la catalana, cuyo precio se habría situado entre los 18 y 19 euros, según distintos medios económicos. Y también pudo haber un último elemento desalentador, según apuntan medios como Expansión: el contrato de Charlotte Tilbury -de las marcas más representativas del segmento de maquillajes del portfolio de Puig desde 2020 y hasta 2031- que incluiría una cláusula de cambio de control: ante una fusión Puig-The Estée Lauder, Tilbury podría haber activado la venta forzosa del control de la catalana (21,5% de su capital) a un coste demasiado alto para la fusión: 850 millones de euros.
Junta General de Accionistas
La de hoy no dejaba de ser una reunión de Puig con sus accionistas. Y más allá de ser el momento de explicar el desenlace de las negociaciones con The Estée Lauder, se ha sometido a votación y aprobado las cuentas de 2025, la distribución de un dividendo de 0,42 euros por acción (el 40% del beneficio neto reportado), el nombramiento de José Manuel Albesa como CEO, entre otros, y la reelección de Marc Puig como consejero ejecutivo.























