Una investigación publicada en 'Nature' muestra que los neandertales del noroeste de Europa presentaban una mayor variabilidad genética de lo que se pensaba, lo que lleva a los autores a cuestionar que ésta fuera una de las causas de su extinción

Recreación de un padre neandertal con su hija.
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Un nuevo estudio genético publicado este miércoles en la revista Nature ofrece la visión más detallada hasta la fecha sobre la diversidad genética de algunas de las últimas poblaciones neandertales en el noroeste de Europa. Sus hallazgos aportan nueva información sobre aspectos cruciales de la historia evolutiva de estos homínidos, que convivieron en el continente con los sapiens, información que incluye detalles sobre diversos linajes genéticos, su distribución geográfica, organización social de los grupos y las dinámicas que contribuyeron a la desaparición de la especie hace unos 40.000 años.
Un equipo liderado por investigadores del Instituto Max Planck de Antropología Evolutiva de Leipzig secuenció ADN de restos de 27 neandertales procedentes de diferentes yacimientos de la cuenca del río Mosa, en Bélgica, y del sur de Francia. El trabajo también incluye la reconstrucción de un neandertal de 45.000 años de antigüedad, hallado en la cueva de Goyet, en Bélgica, que ha proporcionado el quinto genoma neandertal de alta cobertura secuenciado hasta la fecha a nivel mundial.
"Hasta ahora, sólo contábamos con cuatro genomas neandertales de alta calidad y un número limitado de otros de menor calidad, por lo que ha sido difícil abordar la mayoría de las cuestiones relacionadas con la diversidad regional de los neandertales", afirma la autora principal, Alba Bossoms Mesa, investigadora del Instituto Max Planck de Antropología Evolutiva. "Al obtener datos genéticos de múltiples individuos de esta región, que hoy en día corresponde a Bélgica y Francia, ahora podemos examinar las poblaciones neandertales tardías con mayor detalle".
Muchos autores han avanzado la hipótesis de que el reducido tamaño de los grupos, la endogamia y la acumulación de variantes genéticas perjudiciales habían sido el principal factor en la desaparición de los neandertales. Los genomas analizados anteriormente, obtenidos en la región de Altai, en Siberia, habían revelado comunidades pequeñas y genéticamente aisladas, con indicios de endogamia. Pero, en este estudio, el análisis genético muestra que muchos individuos no estaban estrechamente emparentados, lo que sugiere que vivían en grupos grandes y bien conectados.
Además, los genomas no muestran indicios de un aumento o una reducción de la diversidad a lo largo del tiempo. De hecho, según los autores, los datos genéticos apuntan a una historia neandertal mucho más profunda y diversa de lo que se pensaba: muestran vínculos complejos entre poblaciones (en un caso concreto, parentesco entre individuos que vivieron en Bélgica y otros en Francia) y también la presencia de linajes diferentes en un mismo yacimiento. Si bien, los neandertales tienen una diversidad genética relativamente limitada, los investigadores no encontraron pruebas de que las poblaciones que vivieron en Europa en esa época tuvieran una carga cada vez mayor de mutaciones perjudiciales.
El debate sobre la extinción
En todo caso, los resultados del estudio van a abrir un importante periodo de debate entre los expertos. "El genoma neandertal de alta calidad hallado en Goyet no muestra una reducción de la variación que indique una endogamia reciente asociada a poblaciones de tamaño reducido", apunta Carles Lalueza Fox, investigador en el Museo de Ciencias Naturales de Barcelona y en el Instituto de Biología Evolutiva (CSIC-UPF), en un comentario publicado en el mismo número de la revista Nature. [Los autores] interpretan esto como una prueba de que la extinción de los neandertales no se debió principalmente a una disminución de la diversidad genética, al menos en el caso de estos individuos tardíos del noroeste de Europa. No obstante, es posible que las especies que se extinguen de forma repentina no tengan tiempo suficiente para acumular señales detectables de erosión genética".
Los neandertales objeto del estudio vivieron en una época en la que los primeros humanos modernos ya estaban presentes en algunas zonas de Europa. Si bien las pruebas genéticas indican que los neandertales aportaron material genético a los primeros sapiens modernos, los investigadores no encontraron indicios de un flujo genético reciente en sentido contrario. "Nuestros resultados se suman a las pruebas de una llamativa asimetría", añade Alba Bossoms Mesa. "Encontramos repetidamente ascendencia neandertal en los primeros humanos modernos, pero, hasta ahora, no hemos hallado pruebas claras de ascendencia humana moderna en los neandertales tardíos".
Estos resultados no descartan la posibilidad de una vulnerabilidad demográfica y no incluyen análisis arqueológicos complementarios; sin embargo, cuestionan la idea de que los neandertales desaparecieran principalmente debido a un deterioro progresivo de sus genomas. En lugar de considerar a los neandertales tardíos como una única población en declive, los autores defienden la exploración de escenarios más complejos de diversidad regional, conectividad e historia poblacional. "[Los autores] han allanado el camino hacia la genómica poblacional de los neandertales, lo que permite a los investigadores estudiar la historia evolutiva de estos homínidos", afirma Carles Lalueza-Fox. "Estos conocimientos genómicos podrían correlacionarse con datos climáticos, medioambientales, arqueológicos y anatómicos. Más allá de los detalles de su extinción, la compleja historia de los neandertales merece ser comprendida mejor".




















