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Dolores V�zquez, la mujer que permaneci� encarcelada injustamente durante 519 d�as por el asesinato de Roc�o Wanninkhof en 1999, ha reaparecido este lunes en Madrid con un mensaje contundente: "Merezco una indemnizaci�n y espero un perd�n". La gallega, cuya vida qued� truncada por uno de los errores judiciales m�s medi�ticos de la historia de Espa�a, ha recibido de manos de la ministra de Igualdad, Ana Redondo, la Medalla a la Promoci�n de los valores de Igualdad, un reconocimiento que ha calificado como un paso fundamental para sentirse "m�s libre" y en paz con su propia historia.
Durante el acto, V�zquez ha aprovechado la presencia de las autoridades para denunciar el desamparo institucional que ha sufrido desde que fuera absuelta en 2002, tras descubrirse que el verdadero asesino era el brit�nico Tony King. La betanceira ha desmentido haber recibido compensaci�n econ�mica alguna por parte del Estado, negando incluso el cobro de los 120.000 euros que se hab�an hecho p�blicos anteriormente. "Yo creo que con buena fe todo es posible", ha afirmado esperanzada, subrayando que la decisi�n de repararla depende ahora exclusivamente del Gobierno.
El impacto del calvario judicial no solo fue emocional, sino tambi�n laboral. V�zquez ha relatado c�mo la feroz repercusi�n medi�tica le impidi� salir a la calle durante m�s de tres a�os, lo que le priv� de la posibilidad de trabajar o incluso apuntarse al desempleo para cotizar. Como consecuencia directa, no tiene derecho a una pensi�n al faltarle apenas dos a�os y dos meses de cotizaci�n m�nima, por lo que actualmente sobrevive con una ayuda.
Por su parte, la ministra Ana Redondo ha definido el homenaje como un ejercicio de "justicia, verdad y reparaci�n", admitiendo que no basta con dar visibilidad a lo ocurrido, sino que "hay que reparar". No obstante, la ministra no ha llegado a pronunciar la disculpa formal que V�zquez esperaba recibir durante la ceremonia. Visiblemente emocionada, Dolores V�zquez ha concluido asegurando sentirse "orgullosa" de s� misma tras superar d�cadas de prejuicios y un autoexilio en el Reino Unido antes de regresar a su Betanzos natal.


























