

























Adoraba los rellenos cuando era adolescente: "Me acomplejaba tener poco pecho. Ahora, a mis 35 años y tras más de una década sin sujetador, me siento completamente libre", cuenta Lucía Ruiz. Marian Linares, de la generación Z, también ha renunciado a las incomodidades: "No soporto los aros ni las estrecheces, así que luzco con orgullo mis limones, aunque a veces se perciban a través de la camiseta", detalla.
Son dos ejemplos de una tendencia que crece: cada vez más mujeres cuestionan si el sujetador es realmente necesario. Muchas famosas son el mejor exponente de ese #FreeTheNipple, incluso con pecho más voluptuoso, como Kendall Jenner y Gigi Hadid, que desafían la censura de Instagram. Pero la ciencia no tiene una respuesta clara y los estudios científicos no han confirmado beneficios de su uso para el busto. Su caída parece un fenómeno influido sobre todo por factores genéticos, hormonales, embarazos, variaciones de peso y el envejecimiento natural de los tejidos.
Si bien es cierto que no hay demasiada literatura científica al respecto, uno de los perfiles más citados en este debate es Jean-Denis Rouillon, médico del deporte del Hospital Universitario Regional de Besançon y profesor de la Universidad de Franche-Comté, quien ha observado y medido los pechos de cerca de 320 mujeres durante 15 años para estudiar el comportamiento del pecho sin sujetador.
Su equipo observó, en este grupo reducido, que "sin llevar la prenda el pezón se elevaba de media siete milímetros en un año, en relación con el hombro", recoge AFP. El médico constató que la mujer se vuelve dependiente cuando lo lleva pero en realidad no lo soporta. Y planteó la hipótesis de que "si lo utiliza desde la aparición del pecho, el aparato suspensorio (situado en la parte superior del cuerpo) no trabaja correctamente y sus tejidos de suspensión se distienden". Sin embargo, esta muestra tan reducida no es representativa de la población mundial y el propio Rouillon reconoció las limitaciones del estudio. Por ejemplo, las mujeres que eligieron no usar sujetador podrían haber tenido mamas más pequeñas y ligeras desde el principio.
La ginecóloga Miriam Al Adib arroja luz sobre el asunto. La sujeción de la glándula mamaria depende de dos estructuras: la propia piel y los ligamentos de Cooper, que atraviesan toda la glándula desde la fascia del pectoral (la cobertura fibrosa y resistente que recubre ese músculo situado detrás de la mama). "El sujetador, en realidad, no ha demostrado que mantenga las mamas en su sitio, salvo cuando lo llevas puesto. Una vez que te lo quitas, la glándula tiene la sujeción que tiene. Esos ligamentos, si se distienden mucho, no vuelven a su ser. Si los elongas, la mama pierde sujeción".
Las cuestiones estéticas o el simple lo uso o no lo llevo "porque me da la gana" le parecen igualmente respetables, asevera. "Si a alguien le gusta usar el sujetador por razones puramente de volumen, ahí ni entro ni salgo como ginecóloga. Son decisiones individuales. Me enfoco estrictamente en la parte de salud y comodidad; lo demás forma parte del gusto personal y razones culturales".
Alexandra Henríquez, ginecóloga especialista en cáncer de mama, también piensa que depende de la persona y depende de la mama. "Las mujeres que más se benefician del sujetador por una pequeña compresión son las que tienen el síndrome premenstrual con mastodinia, un dolor cíclico de la mama que produce hinchazón, distensión y dolor. Y también aquellas mujeres que tienen las mamas más ptósicas, más caídas, más grandes, que luego les tira de la espalda y tienen problemas". Asegura que "no existe ningún tipo de evidencia científica en cuestión de la caída de las mamas, ni tampoco de que pueda haber un aumento del riesgo de cáncer por una compresión innecesaria de los linfáticos superficiales".
Para la doctora es un tema importante en determinados casos: cuando son mamas grandes o cuando son mamas que suelen doler. Y vincula con una talla incorrecta del sujetador el 70% de los dolores de mama (esa nostalgia, como se dice, que no tiene que ver con el ciclo, el dolor de mama inespecífico). Por eso es importante llevar una talla correcta, no vale cualquiera, detalla, coincidiendo con la opinión de Al Adib: "No se trata de que las mamas estén prietas y se vean bonitas con un vestido. Hay que saber utilizar el sujetador. Es para que no tengas molestias cuando estás desarrollando una actividad", explica.

El sujetador es más una cuestión cultural y de elección, afirman las expertas.Shutterstock
"La copa debe ser adecuada para tu glándula mamaria y el contorno no puede apretar ni la glándula ni la circunferencia total por donde va el sujetador", completa Al Adib. También añadiría que siempre son mejores los tejidos naturales, como el algodón, porque están en contacto directo con la piel. "Aconsejo que sea hipoalergénico, porque últimamente estoy viendo cada vez más eccema a nivel del complejo areola-pezón en chicas jóvenes. Tejidos que no contengan poliamidas ni derivados del plástico como el poliéster: igual que con las braguitas, mejor algo más natural, con menos químicos", puntualiza Henríquez.
Y también importa la manera de lavar los sujetadores: "Intentar evitar los químicos o disruptores endocrinos en las sustancias que están en contacto con órganos más sensibles en la mujer, ya sean los genitales externos, la mama o los pezones, que se pueden irritar", añade.
Desde el punto de vista médico es importante aclarar de inmediato que no existe una regla válida para todas las mujeres, salvo en el deporte. "Aquí es fundamental para tener la mama bien sujeta. Los impactos elongan mucho esos ligamentos de Cooper y luego no vuelven a su ser. En ese sentido sí podría tener cierta utilidad para evitar que ese tejido de sostén vaya perdiendo su eficacia", comenta Al Adib.
Como entrenadora personal, Ana Arrechea conoce bien la situación y señala la práctica deportiva. "No es lo mismo hacer running que entrenar fuerza. Si corres, saltas o haces ejercicios de impacto, necesitas un sujetador que sostenga bien el pecho para reducir molestias, rebotes e incomodidad durante el movimiento. Cuanto mayor sea el volumen del pecho, más importante suele ser esa sujeción".
En entrenamientos de fuerza, donde prácticamente no hay impacto, puede no ser tan determinante, asevera, aunque sigue siendo recomendable sentirse cómoda y llevar el pecho bien recogido, "especialmente si hay mucho volumen o ciertos ejercicios generan roce o presión".
También hay que tener en cuenta a las mujeres operadas. "Yo soy una de ellas, y dependiendo de lo reciente que haya sido la operación y de algunos movimientos, debemos tener especial cuidado: impactos contra el suelo, burpees, flexiones o ejercicios que puedan generar demasiada presión en una zona sensible", afirma Arrechea. La entrenadora señala que sentirte ligera, cómoda y segura también forma parte de una buena sesión deportiva. "Al final, más allá de mitos, para mí la clave es la comodidad, la seguridad y adaptar la sujeción al tipo de cuerpo y entrenamiento".
Y luego está la comodidad. A lo mejor ya no hablamos en términos estrictamente de salud, sino también de calidad de vida. ¿Tiene sentido dormir con sujetador? "No lo recomiendo. La compresión no tiene ningún sentido cuando estás tumbada. Sus funciones son sobre todo para cuando estás caminando, en bicicleta o en movimiento, para evitar que los ligamentos de Cooper se distiendan y puedan generar esa tensión o dolor en la mama", refuerza Henríquez.
Patricia Martínez, en la treintena y de busto grande, ha decidido usar siempre sujetadores deportivos en situaciones habituales por una razón: "El pecho pequeño ahora es una moda. Y las tiendas hacen toda la ropa para esa tendencia, con aberturas y escotes imposibles. Así que las que tenemos mucho pecho, no podemos prácticamente vestirnos, porque se nos ve exagerado", cuenta. Si eres discreta, como es su caso, para no llamar la atención, elige una sujeción que le recoge todo "e incluso aplasta un poco, porque no se mueve nada".
De ahí que todas las expertas consultadas coincidan: las necesidades cambian a lo largo de la vida, y lo que tiene sentido durante el deporte, el embarazo o la lactancia no tiene por qué aplicarse a la adolescencia o la menopausia. Al final, la única regla válida para todas es que no hay ninguna. "Soy muy fan de que cada mujer haga con su cuerpo lo que le dé la gana", concluye la ginecóloga Al Adib.
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