



























En el peor momento de su vida, postrada en la cama de un hospital tras haberse roto ocho costillas, escuchó por primera vez la palabra en perfecto inglés. "No te preocupes, tú eres una seeker", le sonrió el médico, animándole a salir adelante. Cris Lazarraga (Madrid, 10 de enero de 1993), la protagonista de esta historia, cuenta que no hay traducción literal. "Es algo así como una buscadora, alguien que no para de explorar, de ir a por lo siguiente, de salirse del mapa". En el mundo del deporte extremo, al que ella se dedica, se usa mucho con esa connotación de espíritu aventurero irrefrenable.
Es esa esencia la que ha vuelto a poner a esta atleta en riesgo para vivir la mayor hazaña de su vida, narrada en el documental Seeker, ya disponible en Movistar, y para disgusto de sus padres, aunque ya estén acostumbrados. Se trata nada menos que de romper un récord haciendo wakeboard en un lago glaciar en Islandia a 2ºC remolcada por un helicóptero. "Todo empieza a raíz de encontrar una carta de mi abuelo, que también era un aventurero sin miedo a nada. Me animaba a perseguir ese instinto y decido embarcarme en este proyecto, más bien locura, con el apoyo de San Miguel", explica la piloto estrella de Rafa Nadal en la Fórmula 1 acuática.
Su abuelo era, precisamente, quien la llevaba a pasear en barco de niña. Apasionada del mar, ahí comenzó a forjar esa inquietud por los deportes de agua. Primero en el mundo de las motos, gracias a su padre. Fue la primera española subcampeona del mundo y líder de Europa en jetcross. Pero un fatídico día con muy mal tiempo y poca fortuna, su carrera dio un giro. "Siempre lo digo, romperme ocho costillas es de las mejores cosas que me han pasado, porque me hizo cambiar de rumbo, replantearme todo, parar en seco. Me llevo un gran aprendizaje de eso y no creo en absoluto que fuese algo negativo", asegura convencida. No sería la misma.
Pero, como no podía estar quieta, tras una recuperación que llevó mucho tiempo, trabajo físico y mental, fichó como piloto de E1 Series en el equipo del ex tenista Rafa Nadal (quien, por cierto, también acaba de estrenar documental en Netflix). Y ahora que compite con barcos eléctricos y sus padres por fin estaban más tranquilos, acepta un desafío personal y deportivo nunca antes hecho. "Mi espíritu inconformista. Me encanta salir de la zona de confort", sonríe.

Cris Lazarraga, en medio de su hazaña, en el mayor glaciar de Europa, ubicado en Islandia.True
El "no" ha estado presente en muchos sentidos, desliza. "Mi familia fue una gran detractora. Pero estoy muy orgullosa de haber seguido la corazonada que me decía que teníamos que ir para adelante". Sus amigos también le decían: "Esto es una locura, qué necesidad tienes". Después había que encontrar el lugar. "Estuvimos mirando muchas opciones, hasta Alaska, pero era muy complicado y acabamos en zona europea, en Islandia". Tampoco daba con ningún piloto que estuviera dispuesto a un riesgo tan extremo. "Me llevó meses dar con alguien que quisiera. Tener la oportunidad de sobrevolar el mayor glaciar de Europa en helicóptero ya es una experiencia que no voy a olvidar jamás", revela.
Por si esto fuera poco, el vuelo se retrasó, las condiciones meteorológicas no eran buenas y el único día de los tres que podían intentarlo ella apenas había dormido 20 minutos. "Estuvimos dos horas viajando en helicóptero hasta llegar al glaciar y pudimos ver todas las diferencias de terreno que hay allí". Era la primera vez que podía probar de verdad. "En España ni tenía helicóptero ni bajas temperaturas. El hándicap físico de este reto ha sido muy grande y por eso decidimos entrenarlo todo. He hecho desde remo hasta baños de hielo, que eran muy importantes. Además, yo no soy profesional de wakeboard, tenía que aprender una disciplina nueva", detalla acerca de su preparación.

La deportista Cris Lazarraga, sonriente después de conseguir el mayor reto de su vida.True
Javier Hurtado, de Real Healthness Club, el gimnasio de su amigo Maxi Iglesias, y además también Ane Armas, que es campeona del mundo de wakeboard, le ayudaron a llegar en plena forma. "Creo que he tenido un equipo maravilloso, la preparación ha sido sin duda un punto clave". Incluso acudió a un médico para que midiese cuánto tiempo podía soportar las gélidas aguas. "Cuando realizas inmersiones en hielo el tiempo es muy limitado, y allí el equipo de seguridad también me dijo que aguantara dos minutos en el agua helada y estuve una hora. Es imposible operacionalmente hacerlo en menos tiempo, y además, las olas que formaba el helicóptero me alejaban de la cuerda. Fue una lucha", recuerda.
Puestos en faena, la adrenalina se apoderó de Cris Lazarraga. "Tuve principio de hipotermia y no me di cuenta porque estaba disfrutando. Ya en el barco, me planteé perder un dedo del pie por congelación y estaba supertranquila. Cuando ves la enormidad de la naturaleza te quedas flipando. Es un espectáculo donde te sientes muy pequeña", dice.
Aún después de conseguirlo, cree que le queda grande la palabra inspirar. "Yo creo que todos tenemos un espíritu seeker dentro de nosotros, cada uno a su manera; no hace falta tirarse de un helicóptero". Por eso, tiene claro su deseo con este documental: "Que la gente lo termine y empiece a hacer algo diferente. Que diga voy a explorar nuevos horizontes, intentar aprender ese deporte que siempre he querido, o tocar ese instrumento, o dejar este trabajo en el que en realidad no quiero estar. Vamos a hacer las cosas de manera diferente". Pese al miedo. "Claro que tuve flashback de mi accidente durante el reto. Pero es que yo tengo una vida poco en paz en general. Si voy a la playa siempre estoy intentando ver de qué forma inventarme algo. Pero si en 32 años no he cambiado, no creo que lo haga ya", ríe.
此内容由惯性聚合(RSS阅读器)自动聚合整理,仅供阅读参考。 原文来自 — 版权归原作者所有。