



























Cada vez que alguien es detenido en Madrid y carece de abogado, el tel�fono de un letrado de guardia suena. Da igual si es Nochebuena, la sobremesa de un domingo o las tres de la madrugada de un martes cualquiera. Tendr� que vestirse y presentarse en la comisar�a, el juzgado o la comandancia de la Guardia Civil donde se le requiera.
El turno de oficio garantiza el derecho constitucional a defenderse de quienes no pueden permitirse un abogado privado o, simplemente, no han nombrado uno. Este mecanismo, en 2025, prest� en Madrid m�s de 120.000 asistencias a detenidos y v�ctimas, un 4% m�s que el a�o anterior. Asimismo, el Ilustre Colegio de Abogados de Madrid (ICAM) tramit� cerca de 145.000 solicitudes de justicia gratuita, de las que el 64% correspondieron al �mbito penal con un repunte notable en los casos de violencia de g�nero.
Juan Manuel Mayllo lleva colegiado desde 1995, y en el turno de oficio desde el a�o 2000. Cuenta que, actualmente, en Madrid hay aproximadamente 4.800 letrados adscritos a la asistencia jur�dica gratuita, de los que en torno a 3.000 est�n en el �mbito de penal. "De ellos, el 60% tiene m�s de 50 a�os y, por tanto, d�cadas de ejercicio profesional. Para acceder a determinados turnos, como el de casaci�n, se exige un m�nimo de 10 a�os de experiencia acreditada", argumenta este profesional de las leyes, agregando que "a veces el mito surge del desconocimiento".

El decano del Colegio de la Abogac�a de Madrid, Eugenio Rib�n (sentado), y el letrado Juan Manuel Mayllo.Jos� Aym�
Hace referencia a ese prejuicio instalado en el imaginario colectivo de que el abogado de oficio es aquel que no ha encontrado trabajo en un bufete. Que es el �ltimo recurso de quien no puede permitirse otra cosa y, con ellos, no llegar� muy lejos. Pero los datos desmontan esas teor�as.
Entre los centenares de casos de Mayllo en el turno, recuerda el de una empleada del hogar acusada de robo a quien consigui� "bajar del avi�n" cuando ya estaba a punto de ser deportada. La empleadora result� ser una persona con enfermedad mental que hab�a denunciado a todas sus anteriores trabajadoras por el mismo motivo. Tambi�n evoca la defensa que le realiz� a un hombre procesado por robar un taxi. �ste hab�a sido detenido por una confusi�n, ya que en ese momento se encontraba pasando por la calle junto al verdadero culpable, que "acab� reconociendo que no le conoc�a de nada". "Fui a juicio con la certeza de que mi cliente era inocente. Y sali� absuelto".
Mayllo explica que en penal las guardias duran, te�ricamente, 24 horas, aunque en la pr�ctica se suelen extender. "Los detenidos, salvo raras excepciones, no pasan ese d�a al juzgado, sino que lo hacen al d�a siguiente... Y como te toque un procedimiento un poco peculiar, en el que no se ha cerrado la investigaci�n, a lo mejor te vas a las 72 horas". Por este motivo, a�ade, "tienes que andar con pies de plomo" porque en muchas ocasiones "ya tienes agendados otros procesos, por lo que te toca hacer equilibrios o cambiar guardias para organizarte".
Dichas guardias se abonan con 242 euros brutos, aunque, adem�s, te pueden llegar a pagar hasta cinco detenidos. Pero a esas cantidades hay que descontarle impuestos, cotizaciones y todos los gastos que el letrado asume por su cuenta: gasolina, aparcamientos... "Con menores o cuando hay personas que est�n en busca y captura, el letrado s�lo va a velar que se cumplan sus derechos. Y ah� solo te pagan la guardia".
Mayllo no es el �nico "enganchado" a este ritmo de vida con el que ayuda a tantas personas necesitadas. Patricia G�mez Santiago tambi�n ha cosechado importantes victorias ante el m�ximo garante de los derechos fundamentales, como cuando logr� que el Tribunal Constitucional cambiara la jurisprudencia sobre acoso laboral en el trabajo. La protecci�n a v�ctimas de trata de seres humanos, de delitos de odio o de discriminaci�n por diversidad sexual y de g�nero ha ocupado buena parte del cuarto de siglo que lleva ejerciendo la profesi�n.
Empez� en el a�o 2000, reci�n salida de la carrera, aunque su salto a la justicia gratuita no fue inmediato. "Darte de alta en el turno de oficio no era autom�tico, hab�a que tener un bagaje, a�os de ejercicio acumulados, y luego, seg�n la especialidad, una formaci�n espec�fica", evoca. Ella se fue formando gracias a los cursos que el propio Colegio de Abogados de Madrid saca enfocados en tem�ticas concretas relacionadas con el colectivo LGBTI+, v�ctimas de odio...

Patricia G�mez, frente al Ilustre Colegio de la Abogac�a de Madrid.J. B.
Para G�mez Santiago, es un "orgullo" estar dentro del turno de oficio, aunque lo compatibilice con su equipo en C�rculo Abogac�a. "Es una labor muy bonita, lo que pasa es que no se conoce", dice, resaltando la "plasticidad" que ella y sus compa�eros de profesi�n despliegan cada jornada. "Un d�a est�s en comisar�a, otro en Barajas asistiendo a alguien que pide protecci�n internacional, otro defendiendo un despido...", expone, matizando que en la abogac�a de oficio "no existe el cliente". "Ni yo elijo a mi defendido, ni �l a m�. Estamos porque nos lo dice la Constituci�n y tiene que ser as�".
Esta profesional rechaza con rotundidad la idea de que la defensa en el turno de oficio sea de menor calidad. "La diferencia con los despachos privados es que el de letrado de oficio no tiene un inter�s econ�mico. Intentas resolver el asunto, sin tener que hacer un teatro. Si a m� me detuvieran alguna vez querr�a que me asesorara alguien del turno de oficio, porque son los que cada d�a pelean con la realidad... Encara todo tipo de causas que te puedas imaginar, por lo que tienen una visi�n mucho m�s amplia".
Por su parte, y desde las oficinas de su despacho en la calle Vel�zquez, �scar Hernanz lleva desde 1995 representando los intereses de personas f�sicas o jur�dicas en todo tipo de procedimientos civiles, laborales, penales y mercantiles. Y casi desde el primer d�a tambi�n forma parte del turno de oficio, un mecanismo "fundamental porque garantiza el principio de igualdad de armas". O lo que es lo mismo, "se trata de que todos los ciudadanos tengan acceso a la justicia y a la defensa de sus intereses".

El letrado �scar Hernanz, junto al Ilustre Colegio de la Abogac�a de Madrid.J. B.
Hernanz tambi�n insiste en la importancia de la actitud personal en el ejercicio de la abogac�a. "El prestigio de la profesi�n empieza por la dignidad que tenga cada abogado consigo mismo", afirma, refiri�ndose a la imagen que cada profesional proyecta. "He visto a compa�eros tutear a Su Se�or�a, y que �sta le replicase que 'de usted'. Actualmente, por los pasillos de los tribunales, veo a letrados cuya imagen asusta al miedo, algo que no sucede con las mujeres; en mis 30 a�os, jam�s vi a una compa�era mal arreglada. Tenemos que dar ejemplo. Si no eres digno con tu aseo y no te respetas a ti mismo, mal vamos", expone, ahondando en que aportar m�s recursos y reducir las cargas de trabajo beneficiar�a "todo el engranaje" formado por juzgados, magistrados, funcionarios y abogados.
Eugenio Rib�n, decano del Ilustre Colegio de la Abogac�a de Madrid, tambi�n milita dentro del turno de oficio, por lo que "s� bien que detr�s de cada guardia, de cada asistencia y de cada expediente". "Hay mucho m�s que t�cnica jur�dica: hay vocaci�n de servicio, entrega, humanidad y un compromiso profundo con la Justicia. Este servicio da voz a quien m�s lo necesita y sostiene, muchas veces en silencio, uno de los pilares fundamentales de nuestro sistema democr�tico", matiza, para acabar rematando: "Una democracia no se mide solo por sus leyes, sino por la capacidad de sus instituciones para proteger de verdad a las personas, especialmente a las m�s fr�giles. Y en esa tarea, el Turno de Oficio cumple una funci�n insustituible. Garantiza que la Justicia no sea un privilegio reservado a unos pocos, sino un derecho accesible para todos".
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