El consistorio niega que se retiren sin avisar los enseres de las personas sin techo. Los Equipos de Calle reclaman, además, mejoras laborales

Almeida, durante un acto municipal.EFE
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Mira la capital con el rabillo del ojo a esa primera gran ola de calor que sacudirá sus carnes, así como las del resto del país, el próximo fin de semana. Con el mercurio despegando hasta los 40 grados por el día, y con noches tropicales más allá de los 20. La canícula saca sus afiladas uñas como es costumbre cada año por estas fechas. Hay quienes tienen la posibilidad de ponerse a cubierto y quienes no tienen techo bajo el que refugiarse...
Lo que sí ha subido ya es la temperatura política en el Ayuntamiento, dejando atrás esa pax Vaticana tras la visita del Papa León XIV. El alcalde, José Luis Martínez-Almeida, se ha topado con un pequeño incendio, a cuyo brazo se han agarrado con fuerza tanto Más Madrid como el PSOE. Se trata de la polémica por el protocolo para la retirada sin avisar de enseres de las personas sin hogar, a quienes esa ola de calor no perdonará. Son los Equipos de Calle quienes se encargan de atender a esas personas en riesgo de exclusión social, y, también, quienes, ayer, volvían a denunciar un «maltrato» de la Administración en los protocolos aplicados para las limpiezas programadas de los espacios que convierten en sus espacios vitales. Que ya no les avisan con antelación para que tengan la oportunidad de recoger sus pertenencias. «Luego nos ven como si fuéramos los malos», lamentaban los trabajadores.
La denuncia llegaba acompañada de un paro de tres horas ante la sede del Área de Políticas Sociales para reclamar mejoras salariales y el reconocimiento de la categoría profesional. Los sindicatos hablaban de «precariedad laboral».
Mientras la oposición, que ya dirige su mirada hacia el Orgullo, trataba de aprovechar ese inesperado viento de cola, el alcalde defendía la postura de su Ejecutivo. «Todavía no nos han dado una sola intervención social en la que no se haya respetado los derechos de estas personas, en la que no se les haya trasladado la posibilidad de tener un alojamiento y en la que no se haya respetado sus pertenencias personales», defendía el regidor, antes de lanzar el contraataque: «Que explique la oposición a los madrileños por qué prefieren que estas personas duerman debajo de puentes, en las aceras o en los márgenes de la M-30, antes que darles una salida social a la situación en la que se encuentran».
"Se pierde la confianza que llevan meses trabajando"
Almeida subrayaba que la receta para resolver esa estampa cada vez más cotidiana en ciertos puntos de la capital, con personas entre cartones o tiendas de campaña para pasar la noche -o el día- es la intervención social, hablar con ellos y realizar un seguimiento. Pero, sobre todo: «Que se respeten escrupulosamente sus pertenencias personales, que es lo que viene haciendo el Ayuntamiento».
Desde Más Madrid tildaban de «cruel e inhumana» ese presunto desmantelamiento de las pertenencias sin avisar de las personas en situación de calle. Además, se sumaban a las reivindicaciones laborales de los trabajadores: «Los Equipos de Calle sufren unas pésimas condiciones laborales; sus recursos son escasos y están saturados».
Una línea similar a la del PSOE, que ponía el foco en los protocolos de limpieza: «Esas intervenciones destrozan todo el trabajo que realizan los equipos de calle porque esas personas sin hogar se desplazan a otras localizaciones, se pierde la confianza que llevan meses trabajando».
La ola de calor, la política, ha llegado antes de que lo haga la otra, la del mercurio. «La ciudad está preparada para afrontarla», decía Almeida, recordando las 30 piscinas operativas.

























