Actualizado
Las fuerzas de Kiev han lanzado una ofensiva coordinada contra infraestructuras críticas en la península de Crimea, destacando el ataque a un puente ferroviario vital para el suministro de las tropas rusas. Esta operación, ejecutada mediante una combinación de drones y misiles, tiene como objetivo estratégico aislar la península y fracturar las líneas logísticas del Kremlin en un territorio bajo control ruso desde su anexión en 2014.
Ante la gravedad de los daños, el gobernador impuesto por Moscú, Serguéi Aksiónov, ha declarado formalmente el estado de emergencia a nivel regional en toda Crimea. Esta medida jurídica busca movilizar recursos con la máxima celeridad para tratar de paliar la grave escasez de combustible y los constantes cortes en el suministro eléctrico que asfixian la región. La situación ha llegado a un punto crítico en el que las autoridades se han visto obligadas a prohibir la venta de gasolina a civiles y a programar apagones eléctricos, lo que ha impactado de lleno en la red eléctrica durante la temporada turística de verano.
El ataque al puente y a diversas centrales eléctricas forma parte de una campaña de mayor envergadura. El Ministerio de Defensa de Rusia reportó recientemente el mayor ataque de drones de toda la guerra, afirmando haber interceptado 660 aparatos de largo alcance en una sola noche sobre 12 regiones, incluyendo Crimea y los mares Negro y Azov. Según las fuentes rusas, solo en el mes de junio se ha alcanzado un récord de derribos, superando los 9.700 drones ucranianos.
Desde Kiev, el presidente Volodímir Zelenski ha enmarcado estas acciones dentro de una "operación de influencia" de 40 días liderada por el Servicio de Seguridad de Ucrania (SBU). El propósito de esta estrategia es ejercer una presión insoportable sobre Moscú para forzar el fin del conflicto, demostrando la capacidad de Ucrania para golpear objetivos estratégicos a larga distancia que incluyen refinerías, depósitos de petróleo y plantas químicas. Mientras tanto, analistas occidentales señalan que esta capacidad de infligir daños considerables ocurre mientras los avances rusos se encuentran prácticamente estancados.






















