El presidente Rodrigo Paz acusa a Evo Morales de provocar la crisis

La policía y el ejercito de Bolivia desbloquean las carreteras en pleno estado de excepción.EFE
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La declaratoria del estado de excepción en todo el país y los acuerdos entre el gobierno y la Central Obrera Boliviana (COB) han comenzado a desbloquear lentamente una crisis que ha asfixiado a Bolivia durante 50 días. El jaque contra el presidente centrista Rodrigo Paz, con Evo Morales moviendo las piezas desde su refugio armado en el Trópico de Cochabamba, no ha conseguido su principal objetivo, pero ha profundizado el deterioro socioeconómico heredado de la revolución indígena.
"He dispuesto la aplicación del estado de excepción para liberar las carreteras del país. Los bolivianos no pueden seguir siendo rehenes de bloqueos que impiden trabajar, estudiar, recibir atención médica, abastecerse y llevar sustento a sus hogares. Este estado de excepción no pretende quitar la normalidad, sino devolverla", comunicó el presidente a su país.
Paz había denunciado previamente la puesta en marcha de un "golpe de Estado desde el narcoterrorismo", con Morales, ex presidente y líder máximo de la revolución indígena, como gran urdidor.
De esta forma, los militares apoyarán a los policías para liberar las vías y proteger a la población. Los toques de queda sólo serán localizados, pero las fuerzas gubernamentales actuarán contra todos aquellos que obstaculizan las vías y que impidan el paso de los vehículos de emergencias.
De inmediato, el despliegue policial consiguió desbloquear varios puntos de la carretera desde La Paz a Oruro, también en las inmediaciones de Cochabamba, las zonas más afectadas. De las 41 rutas que presentaban cortes en cinco departamentos, varias fueron despejadas en las primeras horas de acción policial. Además, contaron con el apoyo de Mario Argollo, máximo dirigente de la COB, aunque los militantes radicales de Evo Morales y algunas federaciones de campesinos, como la Túpac Katari, se mantienen en pie de lucha.
Las semanas de hostigamiento contra la capital provocaron escasez de alimentos y combustibles, de medicinas y de oxígeno medicinal, con sus habitantes como principales víctimas de los rebeldes. Según la Defensoría del Pueblo, desde el 1 de mayo han perdido la vida 14 personas, debido a la imposibilidad de llegar a hospitales y a enfrentamientos violentos. Los empresarios han calculado pérdidas por valor de 2.700 millones de dólares.
Los primeros síntomas de regreso a la normalidad sorprendieron ayer a los capitalinos, incluso en El Alto de la Paz (donde está situado el aeropuerto que sirve a la capital) el transporte público volvió a las calles con normalidad.
"50 días es el bloqueo terrestre, o corte de rutas, más largo de la historia. Este es el crimen económico más grave que ha sufrido nuestro país, porque los responsables de 20 años de saqueo ahora le están quitando a nuestra economía 55 millones de dólares cada día. El país demandará que estos rindan cuentas ante la justicia y que tengan que resarcir civilmente por los daños perpetrados", denunció el líder opositor, el conservador Jorge Tuco Quiroga, quien no dudó en acusar tanto a Evo como al gobierno: al primero por mantener secuestrado al país andino durante 50 días y al segundo por demorarse ese tiempo en aplicar las herramientas del estado de Derecho.

























