Fuentes del PSOE apuntan que hay un "movimiento silencioso y discreto" para preparar el relevo en el que participan afines del líder del partido "que han dejado de ser pedristas"

Alegría y Montero, en 2024.EUROPA PRESS
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Durante los cinco días de reflexión de abril de 2024, cuando en el PSOE se enfrentaron por primera vez a la posibilidad de que Pedro Sánchez se marchara voluntariamente del Palacio de la Moncloa, los nombres de María Jesús Montero y Pilar Alegría circularon en todas las quinielas de posibles relevos ante una sucesión que no estaba prevista en aquel momento. La entonces vicepresidenta primera del Gobierno y la ministra portavoz -además de titular de la cartera de Educación- no sólo se encontraban en la primera línea política, también formaban parte de la reducida guardia pretoriana en la que el jefe del Ejecutivo se apoyaba para la toma de decisiones.
Han pasado más de dos años y Alegría ocupa ahora un escaño en la bancada de la oposición de las Cortes de Aragón sin apenas foco mediático. Similar suerte va a correr Montero después de las elecciones andaluzas del 17 de mayo tras recoger esta semana su acta de diputada autonómica sin haber conseguido el objetivo de evitar la debacle que pronosticaban las encuestas y haber horadado el suelo histórico del partido en el que fue su feudo más importante, al caer de 30 a 28 diputados.
Diversas fuentes del partido consultadas por este periódico apuntan que las opciones sucesorias tanto de quien llegó a ser la número dos de Sánchez en Moncloa y en Ferraz -un puesto que aún mantiene- como su representante ante los medios de comunicación en las ruedas de prensa tras los Consejos de Ministros de los martes han quedado "lastradas" o incluso "totalmente descartadas". El viaje de vuelta para ascender a lo más alto de la cúpula del poder tras un fracaso electoral autonómico no es un escenario que internamente se contemple, a priori, como factible.
En la dirección socialista incidían en que volvían a ver al presidente "muy fuerte" antes del nuevo varapalo con la imputación de José Luis Rodríguez Zapatero por tráfico de influencias y blanqueo de capitales por el caso Plus Ultra, del escándalo de la tasación preliminar de las joyas del ex presidente en 1.323.915 euros y de la entrada de la UCO en la sede del partido para recabar información sobre las presuntas cloacas que se investigan en la trama de la fontanera Leire Díez, que precisamente se habrían puesto en marcha durante aquellos cinco días de reflexión y que han terminado poniendo en el punto de mira también a la propia Montero.
Pese a los múltiples frentes judiciales abiertos en su entorno, tampoco dudan de que tiene intención de alargar su mandato hasta 2027 aunque no consiga aprobar ni unos Presupuestos Generales del Estado (PGE) en toda la legislatura y que está dispuesto a tratar de volver a darle la vuelta a las encuestas que pronostican que no podrá reeditar un nuevo Gobierno de coalición. El debate sobre su futuro relevo "ni se plantea en estos momentos", zanjan varios miembros de la Ejecutiva Federal.
Fuera del oficialismo de la cúpula de Ferraz la versión difiere. "Hay un movimiento, silencioso y discreto, pero hay movimiento", explica una persona con amplia experiencia tanto en el partido como dentro del Gobierno. "Hay, sobre todo, conversaciones cruzadas, donde participan sanchistas que han dejado de ser pedristas. Eso es lo más relevante que se está produciendo. El mayor miedo por parte de los pedristas es no tener un legado político con el que poder sobrevivir al nuevo tiempo que venga, que más tarde o temprano vendrá. Por eso los movimientos de reconocidos/as pedristas son reivindicando el sanchismo, al tiempo que se separan del pedrismo", agrega.
Este próximo mes de julio se cumplirán 12 años de las primeras primarias por el liderazgo del PSOE que ganó Sánchez, en esa ocasión ante Eduardo Madina. Ahora tanto la dirección del partido como la mayoría de barones territoriales y numerosos cuadros medios son dirigentes afines al líder, muchos de ellos con la "matrícula" de José Luis Ábalos o de Santos Cerdán, que son quienes desde la Secretaria de Organización del partido se encargaron del control del aparato durante casi una década. Y sobre esos mimbres, añaden las fuentes consultadas, tendrá que construirse el futuro cuando llegue el momento.
"La principal vía de cambio son aquellos pedristas que quieren seguir siendo algo reivindicando los logros del sanchismo como propios, al tiempo que marcan distancias de Pedro. Subida de las pensiones y del Salario Mínimo Interprofesional, crecimiento económico, reconocimiento de Palestina, impulso a las energías renovables... Tener un legado político es lo que te puede ayudar a seguir ocupando espacio político. La mera defensa de la figura de Pedro ya no es un activo político para la supervivencia de aquellos/as que quieren seguir en la próxima etapa", exponen.
Con este contexto, un cargo del partido con responsabilidades orgánicas e institucionales apunta que el relevo del secretario general tendrá que decidirse en las federaciones las que ha colocado a sus ministros. Junto a Montero en Andalucía y Alegría en Aragón, Óscar López está al frente del partido en Madrid, Diana Morant en la Comunidad Valenciana y Salvador Illa es el líder del PSC, además de presidente de la Generalitat de Cataluña. El candidato de consenso que acordaran, explica, no tendría dificultades para imponerse ante la potencial alternativa que pudiera promover el sector crítico "con el apoyo de Castilla-La Mancha, Asturias y una parte de Castilla y León".
Un ala socialista cree en cambio que será el propio Sánchez el que designe a su delfína dedo y que en ese proceso el que hoy por hoy tiene más papeletas es Óscar Puente, al que a su vez ven "postulándose claramente desde los cinco días de reflexión". Distintas fuentes consultadas reconocen que el ministro de Transportes "sabe apelar a las vísceras de la militancia", pero no creen que tuviera un respaldo mayoritario entre los votantes socialistas en general. "Y después del muro frente a la derecha necesitamos a alguien que vuelva a captar apoyos en el centro", resume un dirigente con ascendencia en un territorio importante.



















