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Antiguo periodista y analista geopolítico en el Reino Unido y Estados Unidos, Radoslaw Sikorski representa junto al primer ministro polaco, Donald Tusk, a la nueva derecha liberal europea que ha sabido batir en las urnas a la derecha identitaria y trumpista. El ministro de Exteriores de Polonia ha estado en Barcelona, donde participó en las jornadas del Círculo de Economía.
PREGUNTA. La llegada de su gobierno a Polonia desalojó en las urnas al populismo identitario; luego llegó el ejemplo húngaro con la derrota de Viktor Orban.
RESPUESTA. En su día en Polonia derrotamos al comunismo y ahora estamos en la vanguardia de cómo derrotar la vía populista que está afectando a todas las democracias occidentales. Es un fenómeno global; en el Reino Unido adoptó la forma del Brexit, están los movimientos separatistas y en contra de Bruselas. La motivación es la misma: la fractura entre la ciudad y el campo, también el fenómeno de la inmigración, una nostalgia que idealiza el pasado, cierto rechazo a los fenómenos de la globalización. Asimismo, hemos de ser conscientes de que algunos países como Rusia gastan millones de dólares en polarizar a la sociedad europea, alimentando polémicas, falsedades y debates encontrados, y que las compañías tecnológicas norteamericanas invierten mucho dinero en absorber nuestra atención y agitar la polarización. Así que la primera lección que podemos sacar del caso polaco y húngaro es que debemos dar una respuesta racional y democrática a las demandas de los ciudadanos, no ignorarlas. En Polonia, por ejemplo, queremos una inmigración regulada y bajo control. Y eso es lo que hemos hecho.
P. ¿Cómo encontrar el equilibrio entre una política dura pero que no recurra a medidas racistas?
R. En los últimos años la izquierda ha impedido un debate racional sobre la inmigración al excluir cualquier propuesta de regulación, control... A la vez, muchos europeos consideran necesario un debate profundo y sincero, alejado de cualquier posición racista, sobre las ventajas y las desventajas de la inmigración. ¿Cuántos necesitamos? ¿Por cuánto tiempo? ¿Qué políticas debemos aplicar para que pasen a ser ciudadanos que aporten al sistema? Una vez tienes claros estos parámetros es más fácil aplicar políticas. Lo que no puede ser es que el argumento sea que toda restricción sobre la inmigración es racista, porque entonces sí que dejas el terreno libre a los populistas, ya que no es verdad que sea así. No tenemos que disculparnos por querer que los inmigrantes que entren en Europa se puedan y deban integrar, que sean una ventaja económica para nosotros y no un reto o problema a largo plazo. Y en este sentido debemos ser conscientes de que no todas las comunidades se integran bien.
P. Polonia es uno de los países europeos que más claro y presente tiene la amenaza que supone Rusia para Europa; en cambio, en España la guerra de Ucrania se percibe cada vez más como un conflicto lejano.
R. La amenaza rusa es muy variada. Por ejemplo, utiliza la inmigración a través de Bielorrusia para intentar desestabilizar a Polonia. Era una operación que traía personas de Oriente Próximo para meterlas en la UE y dar argumentos y gasolina a la extrema derecha. Respecto al sentimiento en España, obviamente la geografía importa y es normal que la amenaza rusa se perciba de manera diferente que en Polonia. Pero los españoles deben tener muy presente que Rusia ya ha interferido en el debate político español -por ejemplo, apoyando a los independentistas catalanes, como apoya también la independencia de Escocia-, y Rusia tiene tropas de mercenarios -el llamado Afrika Korps- en el Sahel, cuya desestabilización puede tener consecuencias para España. Así que es una ficción peligrosa pensar que la distancia geográfica de Moscú les pone a salvo de las intenciones de Putin, sus campañas de desinformación y su terrorismo de Estado, asesinando y atentando en suelo europeo.
P. ¿Cree que puede atacar de manera directa a un país de la OTAN?
R. En septiembre entraron 21 drones militares en nuestro espacio aéreo tras ser lanzados desde Rusia y Bielorrusia; estuvimos disparando para tratar de derribarlos durante siete horas. No es poca cosa. Si hubieran sido uno o dos, podríamos aceptar que fue sólo un error. No debemos tomarnos a broma las amenazas de Putin. Tenemos el ejemplo de Rumanía. Debemos proteger nuestras fronteras y desarrollar nuevos instrumentos de seguridad, preparados para la guerra con drones como estamos viendo en Ucrania, y eso incluye a España. No puede pensar que no le puede afectar, porque lo que hace Rusia hoy en Ucrania, con Polonia y los países bálticos, quizá un día no muy lejano lo lleven a cabo actores políticos que están dentro de Estados cercanos a España.
P. ¿Necesitamos avanzar hacia un ejército europeo?
R. El concepto no me gusta porque supondría la desaparición de los ejércitos nacionales, y eso no va a pasar. Lo que debemos hacer es colaborar más y mejor, prepararnos ante las nuevas amenazas utilizando mejor los instrumentos de la UE. Y deberíamos tener batallones conjuntos de reacción rápida para emergencias de baja intensidad dentro de la UE, pero también en otros países donde Europa tenga intereses y deba defenderlos; por ejemplo, en Libia, donde Putin está intentando establecer bases militares. En circunstancias así deberíamos poder actuar militarmente sin depender siempre de Estados Unidos.
P. Junto a la amenaza rusa está China, que intenta penetrar en la UE a través de la agenda económica, pero también a través del espionaje y campañas de injerencia con las redes sociales...
R. China no puede ser vista como una aliada. Ellos intentan aprovechar las debilidades de Europa siempre que pueden. Nuestra posición debe ser colaborar con ella cuando sea posible, como en la lucha contra el cambio climático o el terrorismo transnacional. Competir cuando sea necesario en el terreno económico, donde generalmente nos gana, y confrontarla cuando nos espía o ayuda a Rusia. Debemos ir con cuidado con China, no ser ingenuos respecto a sus intenciones, porque trata de explotar nuestras debilidades en su favor.
P. ¿Es posible reconducir la relación de la UE con la Casa Blanca?
R. Lo más importante para los europeos es ponernos serios sobre nuestra defensa y aumentar el gasto militar. Tenemos una prueba en el próximo encuentro de la OTAN en Ankara, porque deberíamos saber entonces lo que planea aumentar cada país. Polonia lo tiene claro: el 4,8 % del PIB polaco dedicado a Defensa, un presupuesto cercano a los 50.000 millones. Admito que nuestra cercanía con Rusia facilita el rearme y que España tienen otra mirada geográfica.
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