Pol�tica
La Moncloa ha encontrado en la recuperaci�n del 'No a la guerra' un emblema sobre el que surfear lo que queda de legislatura

El presidente del Gobierno espa�ol, Pedro S�nchez; el presidente estadounidense, Donald Trump; el turco, Recep Tayyip Erdoan; y la primera ministra italiana, Giorgia Meloni,EFE
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Las primeras veces se encend�an todas las alarmas. Era pr�cticamente un c�digo rojo. Con el tiempo, el sobresalto se diger�a mejor. Ahora, se ve y se asume como un d�a m�s. Otro. Los choques de Donald Trump con el Gobierno de Espa�a se han convertido en un aderezo m�s de la legislatura. La negativa de Pedro S�nchez a asumir el compromiso en la OTAN de gastar el 5% del PIB en Defensa, y el rechazo a que EEUU use las bases espa�olas de Rota y Mor�n en el marco de la guerra en Oriente Pr�ximo, son dos circunstancias que elevan los decibelios de la crisis. �Las relaciones entre Espa�a y EEUU son buenas�, tercian fuentes diplom�ticas, buscando rebajar la temperatura.
Eso no quita que, en la estrategia que lleva tiempo trabajando el jefe del Ejecutivo de enfundarse el traje de l�der antag�nico de Trump, gu�a de la socialdemocracia global y dirigente que postula un orden mundial alternativo al de EEUU, el choque con esta administraci�n refuerce ese papel y conceda a S�nchez el estatus deseado. �Que Trump se meta con nosotros, que nos sit�e como enemigo pol�tico es una maravilla�, exponen fuentes del Gobierno. La Moncloa ha encontrado en la recuperaci�n del No a la guerra, que S�nchez llev� ayer tambi�n al Consejo Europeo informal celebrado en Chipre, un emblema sobre el que surfear lo que queda de legislatura. Una bocanada de ox�geno para los suyos, en un contexto nacional marcado por la debilidad parlamentaria y las investigaciones judiciales que cercan al Gobierno.
S�nchez sali� hace una semana coronado de Barcelona, en una cumbre de representantes progresistas de todo el mundo, como �l�der del progresismo internacional� -se�alan desde el PSOE-, escenific�ndose, incluso, una suerte de traspaso de poderes del brasile�o Lula da Silva hacia el presidente espa�ol. Y ese t�tulo conlleva, creen en el complejo presidencial, abanderar un modelo alternativo al de Trump, con una defensa cerrada del multilateralismo. S�nchez observa que se est� configurando un nuevo orden �multipolar� y que es preciso manejarse en ese contexto geopol�tico de varias bandas. �Sabe leer las corrientes antes de que se produzcan�, dicen en su equipo. Fuentes socialistas consideran que S�nchez �ha alzado la voz frente al genocidio de Netanyahu y la guerra de Trump encontrando eco en nuestras sociedades frente a la pasividad de otros dirigentes�.
�El clima del No a la guerra moviliza muy bien a la poblaci�n progresista�, sostiene un ministro. �Y nos viene bien que la gente se movilice. Adem�s, hay otra cuesti�n, la guerra no le va bien a nadie, salvo a Trump parece�. Y movilizar les interesa en un contexto electoral, no ya por las elecciones en Andaluc�a, donde el PSOE lo tiene imposible, sino por tener una palanca que a�ne al votante de izquierda de cara a las generales del pr�ximo a�o, en principio. En el Ejecutivo consideran que su posici�n de defensa del derecho internacional responde al sentir mayoritario de la sociedad espa�ola. Y aunque Espa�a se ha convertido en un asunto recurrente para el presidente de EEUU, restan dramatismo a sus amenazas. �Es dif�cil hacerle caso. Un d�a te felicita, al d�a siguiente te amenaza. Eso es Trump en estado puro�, reflexiona otro miembro del Ejecutivo.
En La Moncloa son conscientes de que su posici�n respecto al gasto militar �es diferente� a la de EEUU y miembros pa�ses de la OTAN y la UE, �pero la vamos a mantener�. S�nchez apuesta por un discurso centrado en la protecci�n del Estado del Bienestar y la apuesta por la transici�n energ�tica y mantiene el umbral del 2,1% como tope de gasto militar, a expensas de qu� pasa en la cumbre de julio de la Alianza. �No vamos a tolerar que se nos diga que tenemos que gastar X millones porque s��, defienden miembros del Gobierno. �EEUU y Espa�a estamos de acuerdo en lo importante: aumentar las capacidades de la OTAN. Tranquilidad. Somos un miembro de pleno derecho y comprometido con la Alianza. Y cumplimos con nuestros objetivos de capacidades tanto como EEUU�.
Fuentes gubernamentales consultadas se�alan que no tienen constancia de que las distintas amenazas de Trump hayan tenido consecuencia o efecto, al menos a d�a de hoy.


























