




























Prato es una ciudad pr�xima a Florencia de belleza oculta tras el apodo �La Manchester de la Toscana� por su industria textil. All� naci� en 1956 Paolo Rossi, que con los a�os bien podr�a haber recitado aquello de �yo a las caba�as baj�, yo a los palacios sub�...�. La suya fue una peripecia futbol�stica sin igual, con abrupta ca�da de la cima a la sima para regresar de forma imprevista y fulgurante con tres partidos en seis d�as que le colocaron para siempre en el Olimpo de los grandes.
Hijo de futbolista fallido, fue un ni�o fan de Kurt Hamrin, exquisito extremo sueco de la Fiorentina. Jug� en el Santa Luc�a de Prato hasta que con 12 a�os entr� en el San Michele Cattolica Virtus, de Florencia, de donde a los 16 lo capt� la Juventus, birl�ndoselo en sus propias barbas a la Fiorentina. Era un extremito fino y fr�gil. Con 19 a�os le cedieron al Como, en la Serie A. Jug� poco por problemas de menisco, el equipo descendi�, y entonces la Juve acord� con el Vicenza, de la Serie B, un curioso contrato en r�gimen de copropiedad. All� el entrenador, Giovanni Fabri, le coloc� en punta. Le faltaban estatura para el cabeceo y cuerpo para el choque (1,74 y 66 kilos), pero era escurridizo, ve�a el gol y, por decirlo todo, el titular estaba lesionado. Fue un hallazgo: marc� 21 goles y el Vicenza subi� a la Serie A. En la siguiente temporada marca 24, se proclama capocannoniere y el seleccionador, Enzo Bearzot, le lleva al Mundial Argentina1978, pese a que no ha tomado parte en la clasificaci�n. Italia har� un gran papel, ser� la �nica selecci�n que gane a la campeona, Argentina, con un gol de Bettega en perfecta pared con Rossi. Terminar� cuarta. Rossi, que hizo tres goles, vuelve consagrado y con el apodo de Pablito, ocurrencia de Giorgio Lago, desde Il Gazzettino de Venecia.
Para saber m�s

La Juve intenta recuperar su mitad, no hay acuerdo y se acude a la soluci�n de 'sobres cerrados'. Giampiero Boniperti, presidente de la Juve, escribe la cantidad de 875 millones, que cree suficiente, pero Giusy Farina, su hom�logo del Vicenza, se descuelga con 2.600 millones, cantidad que escandaliza a Italia, y se lo queda. En la 1978-79 marca 15 goles, pero el Vicenza desciende y, como Pablito no era jugador de Serie B, se lo cedi� al Perugia para la 1979-80. All� llevaba 13 goles en 28 partidos cuando se hundi� el suelo bajo sus pies.
El domingo 23 de marzo de 1980 la polic�a irrumpi� en varios campos para detener a 32 futbolistas de la Serie A y la Serie B. A los suplentes, en el descanso; a los sustituidos, nada m�s salir del campo; a los que jugaron el partido completo, al final. Todo simult�neo. Tambi�n se detuvo a bastantes directivos. En total fueron 44 arrestos. Tremendo.
Ocurri� que el propietario del restaurante romano La Lampada, frecuentado por futbolistas del Lazio, y el frutero que le prove�a, de nombres Alvaro Trinca y Massimo Cruciani, hab�an incitado a los jugadores clientes a ama�ar apuestas en el Totonero, r�plica clandestina e ilegal del Totocalcio, equivalente a nuestra quiniela. El n�cleo inicial de laziales fue captando jugadores de otros clubes en un efecto mancha de aceite. Trinca y Cruciani pagaban por anticipado con dinero adelantado por la mafia, pero no siempre los resultados sal�an como los complotados hab�an prometido y se les empez� a montar una pelota con sus prestamistas. Los jugadores les dec�an que a veces no era tan f�cil, que har�a falta m�s dinero para implicar a otros... Trinca y Cruciani les amenazaron con revelar todo, incluso iniciaron filtraciones a la prensa, hubo una encuesta, fueron citadas hasta 48 personas entre directivos y futbolistas, pero no prosperaba y los jugadores hablaban de fantas�a period�stica. Hasta que Cruciani, harto y agobiado por sus prestamistas, fue a la polic�a y cant� La Traviata.
Italia organizaba la Eurocopa ese verano, as� que el caso exig�a una sentencia r�pida y severa en un pa�s que toma la guerra como un juego y el f�tbol como una guerra, y la justicia deportiva fue expeditiva. A cuatro clubes se les descendi� a la Serie B, entre ellos el Milan, cuyo presidente y portero, Felice Colombo y Enrico Albertosi, una gloria nacional, fueron suspendidos de por vida. Los otros 32 jugadores encausados se repartieron 50 a�os de suspensi�n. A Paolo Rossi le cayeron tres por ama�o de un Avellino-Perugia que se quedar�an en dos tras apelaci�n. S�lo �l, Lionello Manfredonia y Bruno Giordano reaparecer�an tras la sanci�n. Para el resto fue el fin.
Le repesc� la Juve, pero no pod�a jugar ni amistosos. Pas� la 1980-81 en blanco y s�lo pudo reaparecer a tres jornadas del final de la 1981-82 en el campo del Udinese, donde la Juve gan� 1-5 con un gol suyo. Jug� dos partidos m�s y termin� la Liga, ganada por la Juve. Bearzot, que le quer�a en el inminente Mundial de Espa�a, le hizo jurar que no hab�a delinquido y despu�s le dijo: �Te har� redescubrir el amor al f�tbol y el clamor del p�blico�.

Portada de la Gazzetta sobre el esc�ndalo del Totonero.E. M.
Y, en efecto, le meti� en la lista, no sin esc�ndalo, pues dej� fuera al capocannoniere de la Roma, Roberto Pruzzo, capocannoniere del a�o. Tambi�n falt� Evaristo Beccalossi, del Inter, as� que el equipo viaj� a Espa�a con mucha prensa en contra. Le toc� el grupo A, en Galicia, con Polonia, Per� y Camer�n. Bearzot blind� al equipo en el parador de Pontevedra, con limitaciones a la prensa, y un partido de preparaci�n en Braga contra el filial, ganado por un magro 0-1, desat� las cr�ticas. El presidente de la Federaci�n, Federico Sordillo, declar�: �Si s� que iba a ver esto me hubiera ahorrado el viaje�. A ello sigui� el tradicional esc�ndalo por las primas, cuesti�n que lleg� hasta el Parlamento del pa�s. Se les acus� de pedir el triple de lo que ped�an.
Italia debut� con un 0-0 ante Polonia, con tiro al larguero de Marco Tardelli. Digamos que fue un empate tolerable, pero no los otros dos: 1-1 ante Per� y 1-1 ante Camer�n. Hubo titulares del tipo: �Camer�n somos nosotros�, �Bearzot, �no te da verg�enza?�, ��Azzurri, despertaos!�. Antonio Matarrese, presidente de la Lega Calcio, dijo: �Si bajo al vestuario me l�o a patadas en sus culos�. Un periodista brome� con la amistad entre Rossi y Antonio Cabrini, que compart�an habitaci�n, diciendo que �se quieren tanto que no s� qui�n es el chico y qui�n la chica�, lo que fue tomado por la tremenda en la prensa de otros pa�ses y desat� una tormenta. El grupo decret� un silenzio stampa, de riguroso estreno. S�lo hablar�a, por imposici�n de la FIFA, el capit�n Dino Zoff, de natural lac�nico. Bearzot s� habl� cada d�a, tratando con flema de poner paz.
Italia pas� con los mismos puntos que Camer�n, que tambi�n empat� los tres, s�lo que tuvo un agregado de 2-2 y Camer�n de 1-1. Ese gol m�s les clasific� como segundos. La primera fue Polonia por su 4-1 a Per�.
La segunda fase se jugaba en grupos de tres, de los que el campe�n ir�a a la semifinal. A Italia le correspond�an Argentina y Brasil, en Barcelona. Se la daba por eliminada. Rossi no hab�a marcado; se le consideraba un peso in�til.
Pero, sorpresa general, Italia gan� a Argentina 2-1 en el viejo Sarri�. Fue el d�a del c�lebre marcaje de Claudio Gentile a Diego Maradona; la web de la FIFA le adjudica 23 faltas, cantidad inveros�mil. Fueron seis, seg�n SofaScore, y 23 el n�mero total de faltas de Italia, de las que ocho las sufri� Maradona. En el 56' marca Tardelli y en el 67' Cabrini, un medio y un lateral aparecidos en ataque por sorpresa. Argentina se vuelca, pero no marca hasta el 87', en un golpe franco de Ram�n D�az que pilla a Zoff colocando la barrera. Es 29 de junio. Italia tiene seis d�as hasta su partido con Brasil y prefiere regresar a Pontevedra tras una victoria que consideran doble: sobre Argentina y sobre la prensa propia. Pero Paolo Rossi sigue sin marcar.
El 2 de julio Brasil gana a Argentina 3-1 en el Camp Nou y la elimina, confirm�ndose como gran favorito con ya cuatro victorias y un marcador agregado de 13-3. Italia vuelve a Barcelona para enfrentarse el d�a 5 a la verdeamarela, a la que ha de ganar o ganar. El empate clasifica a los brasile�os. Eso s�: Brasil llega con s�lo tres d�as de descanso; Italia ha tenido seis.

El delantero, en el partido contra Brasil.E. M.
Y Rossi explota. En un efecto bote de ketchup se desquita con tres goles. Partido gigantesco con este desarrollo: 1-0, Rossi, 8'; 1-1, S�crates, 12'; 2-1, Rossi, 25'; 2-2, Falc�o, 68'; 3-2, Rossi, 74'. Pablito ha vuelto: primer gol, cabeceando picado un centro de Cabrini; segundo, robando un mal pase y batiendo a Waldir Peres; tercero, cazando un rebote tras c�rner. En el 88', Zoff salva ante un tiro de Oscar. Italia elimina a Brasil. Matarrese baja exultante al vestuario, pero Zoff le expulsa. Il Corriere della Sera se desdice: �Brasil somos nosotros�.
Tres d�as despu�s, el 8, Italia se enfrenta a Polonia, sin Zbigniew Boniek. Rossi marca los dos goles. El 11 se juega la final en el Santiago Bernab�u ante Alemania. En el palco, el rey Juan Carlos I y el presidente italiano Sandro Pertini celebran sin protocolo. Rossi marca el 1-0; Tardelli el 2-0; Alessandro Altobelli, el 3-0. Alemania marca el gol de la honrilla en el 83' por medio de Paul Breitner, que ni celebra.
Paolo Rossi, Pablito, en la cumbre. Campe�n del mundo, m�ximo goleador con seis tantos, mejor jugador del torneo y Bal�n de Oro de France Football ese a�o. Todo gracias a seis goles en seis d�as inolvidables para �l y para el f�tbol italiano.
Dejar�a la Juve con 138 partidos y 44 goles, dos Ligas, una Copa y una Recopa, para cerrar su carrera con una temporada en el Milan (26 partidos y tres goles) y otra en el Hellas Verona (27 y siete). Cerr� con 341 partidos y 134 goles en clubes, m�s 48 y 20 con la selecci�n. Se perdi� un tercer Mundial, M�xico 1986, por lesi�n, aunque fue convocado. Trabaj� en Sky en marketing deportivo, lo que me permiti� charlas con �l desde mi puesto en Canal +, de las que guardo dos ideas firmes: su protesta constante de inocencia y una convicci�n manifestada en muchas ocasiones: �Jam�s, por bien que se hagan, se pueden acercar los entrenamientos al ritmo y la exigencia de la verdadera competici�n�.
Fue comentarista en los principales canales italianos durante mucho tiempo, hasta su muerte en Siena, con 64 a�os, a causa de un c�ncer de pulm�n. Est� enterrado en Perugia.
Una carrera y una vida cortas y azarosas, pero suficientes para hacerse eterno.
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