La joven había tenido comportamientos autolíticos en dias previos

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La Policía Municipal de Madrid detuvo el pasado viernes 22 de mayo a un hombre hondureño de 43 años acusado de violar durante varios meses a la hija de su pareja, de 13 años, en el distrito madrileño de Ciudad Lineal. Cometía las agresiones sexuales aprovechando que su pareja, también de nacionalidad hondureña y de 30 años, se marchaba del domicilio a trabajar. Además, mantenía a la menor amenazada para que no contase nada.
La niña no pudo más y empezó a tener comportamientos autolíticos, llegando a cortarse en los brazos y otras zonas del cuerpo. El pasado viernes acudió a su colegio público en el distrito de Ciudad Lineal con heridas y acabó contando a una profesora que sufría agresiones sexuales de forma continuada por parte de la pareja de su madre. La tutora trasladó los hechos a la directora del centro escolar.
Inmediatamente se activó el protocolo para este tipo de denuncias y se avisó a los agentes tutores de la Policía Municipal. También se informó de lo ocurrido a la madre de la menor, que se presentó en el centro escolar asegurando que no tenía conocimiento de los hechos.
Los agentes dieron credibilidad al testimonio de la menor, ya que no mostraba un comportamiento evasivo ante las preguntas. En algunos momentos su voz temblaba y sus ojos se llenaban de lágrimas, en un relato consistente, según fuentes policiales.
Cuando la madre se iba a trabajar
Los policías municipales iniciaron las indagaciones para localizar al sospechoso, que en ese momento se encontraba trabajando. Los agentes se desplazaron al lugar donde estaba y procedieron a su detención por un presunto delito de agresión sexual, según confirmaron fuentes de la Policía Municipal de Madrid.
Según el relato de la víctima, su madre no sabía nada y tampoco había contado lo sucedido a ninguna persona de su entorno.
La menor explicó que las agresiones se habían producido durante varios meses. En concreto, señaló que tenían lugar cuando la pareja de su madre se quedaba a dormir los fines de semana. Los sábados por la mañana, la madre se marchaba a trabajar, momento que el acusado aprovechaba para acercarse a la habitación de la menor y cometer las agresiones, pese a la resistencia de la niña.





















