























�Hoy por hoy, no es posible terminar con las ratas�, dice un experto de la filial espa�ola de Anticimex, una empresa de matriz sueca dedicada, entre otras cosas, al control de plagas. Aunque prefiere ser mencionado como t�cnico, su nombre es conocido y suele ser citado con frecuencia por los medios catalanes porque adem�s tiene un blog muy popular en el sector sobre rodenticidas, biolog�a de roedores y estrategias de control.
�Es posible que a muchos les sorprenda lo que estoy a punto de decir pero quienes nos dedicamos a esto admiramos bastante a los roedores cuyas poblaciones controlamos�, a�ade el t�cnico. �F�jate que, en el caso de las ratas, abandonaron sus vidas libres en el bosque y decidieron vivir entre los humanos, que somos el m�s letal de los depredadores. Y a pesar de que les hacemos la vida imposible, siempre encuentran la manera de adaptarse. En pleno 2026, no hemos encontrado un modo de erradicarlas. Al contrario, en ciertas zonas su poblaci�n se ha desmadrado un poquito. Llevan ya 2.000 a�os con nosotros y, en todos los sentidos, es un superanimal�.
Que las dos especies de ratas que combate, la de alcantarilla (Rattus norvegicus) y la negra (Rattus rattus), sean el adversario perpetuo al que debe derrotar no le impide reconocer esa especie de genio para sobrevivir en el subsuelo ni admirar su capacidad de aprendizaje, su neofobia estrat�gica, su plasticidad ecol�gica y esa habilidad casi inquietante para convertir cada medida humana de control en un nuevo desaf�o evolutivo.
�Seguramente tambi�n sobrevivir�an a un ataque nuclear porque tienen un ciclo de vida muy corto y se reproducen mucho de modo que para cuando contraen un tumor ya han dado una camada. Es un organismo brutal de 200 a 400 gr que puede beber agua sucia del alcantarillado contaminada de salmonela y alimentarse de los desechos org�nicos que nosotros evacuamos�.
Su �ltima proeza como especie, la m�s reciente y documentada, es haber mutado: poblaciones enteras de ratas de alcantarilla y ratas negras han desarrollado cambios gen�ticos espont�neos que las hacen resistentes a los venenos anticoagulantes que durante d�cadas han sido la principal arma humana contra ellas.

La patronal ANECPLA ha alertado de un repunte de ratas en ciudades como Madrid, Barcelona, Valencia, M�laga, Alicante, Gij�n, Zaragoza o Mazarr�n.Anticimex
Es la respuesta evolutiva a una presi�n selectiva extrema: los ejemplares que portaban esas mutaciones sobrevivieron a los raticidas, se reprodujeron y transmitieron el rasgo a su descendencia, hasta que hoy, en 12 comunidades aut�nomas, una parte significativa de las colonias urbanas ya no muere con cebos convencionales.
Hace solo unos a�os que sabemos de la presencia de lo que se conoce coloquialmente como superratas. Y ello ha sido gracias a un estudio pionero del CSIC-INIA (Consejo Superior de Investigaciones Cient�ficas - Instituto Nacional de Investigaci�n y Tecnolog�a Agraria y Alimentaria), publicado en febrero de 2023.
Los cient�ficos, liderados por la investigadora Azucena Bermejo-Nogales, analizaron muestras gen�ticas de roedores capturados en 12 comunidades aut�nomas y confirmaron por primera vez en Espa�a la presencia de mutaciones en el gen VKORC1, el mismo que codifica la enzima diana de los rodenticidas anticoagulantes. Intentamos hablar con Bermejo, pero la cient�fica se disculp� diciendo que no le era posible atender entrevistas.
Las conclusiones de su estudio fueron sorprendentes: hasta un 21% de las ratas de alcantarilla muestreadas en el alcantarillado de Madrid portaban la mutaci�n S149I, mientras que en la rata negra la frecuencia de la variante S149T alcanzaba el 32% en algunas poblaciones. Estas alteraciones gen�ticas modifican la estructura de la enzima impidiendo que los venenos habituales -warfarina, bromadiolona, difenacoum- se unan con eficacia, de modo que los roedores sobreviven a dosis que antes los eliminaban. El estudio no describ�a una nueva especie, sino un fen�meno de resistencia gen�tica ya extendido por buena parte de la geograf�a espa�ola, fruto de d�cadas de presi�n selectiva por el uso intensivo de biocidas.

En barrios como la Barceloneta y zonas verdes donde la Rattus rattus ha ganado terreno.Anticimex
Es importante insistir en esto �ltimo: cuando hablamos de superratas no nos referimos a un animal enorme salido de un laboratorio ni a una nueva especie zool�gica. El t�rmino es puramente coloquial y period�stico; designa a ratas de especies ya conocidas -Rattus norvegicus y Rattus rattus- que han desarrollado, por selecci�n natural, mutaciones que las hacen resistentes a los venenos convencionales.
La etiqueta salt� al gran p�blico en octubre de 2012, cuando el doctor Dougie Clarke, de la Universidad de Huddersfield, lanz� una campa�a nacional para mapear la distribuci�n de las ratas resistentes en Reino Unido y alert� de que en algunas zonas del oeste y sur de Inglaterra hasta un 75% de los ejemplares analizados portaban mutaciones. La investigaci�n de Clarke, difundida por la BBC y la prensa brit�nica, fue la que termin� convirtiendo el t�rmino t�cnico en un titular recurrente.
En Espa�a, la designaci�n apenas comenz� a circular cuando se divulgaron hace tres a�os los estudios de Bermejo-Nogales y su equipo del CSIC-INIA. Sin embargo, ya entonces, la resistencia a rodenticidas era un fen�meno conocido t�cnicamente.
�Claro, nosotros, por ejemplo, s� que hemos detectado durante alguna desratizaci�n que puede haber alg�n momento en que usas un producto y no obtienes el resultado apropiado, pero lo que se hace en estos casos es probar con otra cosa. Lo que no hacemos es llevar la rata a analizar�, apunta el experto de Anticimex.
Hay que precisar, en este caso, que la empresa de este desratizador trabaja en toda Espa�a, pero en Barcelona est� mucho m�s volcada en el cliente privado que en las grandes infraestructuras p�blicas, de modo que no gestiona el alcantarillado municipal ni tiene, por tanto, la radiograf�a completa de lo que ocurre bajo las calles.

"A pesar de que les hacemos la vida imposible, siempre encuentran la manera de adaptars", asegura un experto.Anticimex
Desde esa posici�n, el t�cnico asegura que en Mus musculus -el rat�n dom�stico- las resistencias est�n ya fuera de duda en la zona de Barcelona y Levante y que, en el caso de Rattus norvegicus, lo m�s prudente es dar por hecho que existen poblaciones resistentes all� donde durante a�os se ha trabajado con los mismos venenos. Por eso la compa��a lleva tiempo reorientando sus estrategias: evita en lo posible los anticoagulantes m�s problem�ticos y prioriza el uso de colecalciferol (vitamina D3) y otros m�todos que reduzcan al mismo tiempo el riesgo de seleccionar ratas resistentes y el impacto sobre depredadores y fauna salvaje.
Este asunto es importante porque los venenos est�n saliendo del subsuelo y entrando en la cadena tr�fica. Durante los siete d�as en que una rata envenenada vaga antes de morir, cualquier depredador que la consuma -un zorro, una gardu�a, una lechuza, un milano- ingiere tambi�n dosis acumuladas de anticoagulante que pueden no matarlo al instante, pero s� irse almacenando en su h�gado durante meses.
Estudios recientes han encontrado trazas de difenacoum y otros compuestos en rapaces, carn�voros y hasta peces de r�o, lo que convierte cada campa�a de desratizaci�n mal planteada en una lluvia invisible de biocida sobre el ecosistema. De ah� que las empresas est�n tratando de salir del c�rculo vicioso: menos anticoagulantes, m�s D3 y m�s control fino, porque cada rata que cae con veneno cl�sico deja una estela qu�mica que no entiende de fronteras entre especies.
Desde ciertas organizaciones como Center for Wild Animal Welfare, con sede en el Reino Unido, se est� empujando precisamente en la direcci�n contraria a la guerra qu�mica cl�sica: menos veneno, m�s pol�tica p�blica y m�s biolog�a. Sus investigadores y lobistas trabajan con la idea de que el control de roedores no solo es un asunto de salud p�blica y de limpieza urbana, sino tambi�n de bienestar animal y de da�os colaterales sobre la biodiversidad. En su opini�n, los rodenticidas actuales son una herramienta obsoleta: est�n perdiendo eficacia porque las ratas desarrollan resistencias, envenenan a depredadores y carro�eros que nunca fueron el objetivo y provocan muertes en millones de mam�feros.
Frente a ese modelo, defienden que la gran apuesta deber�a ser el control de fertilidad: reducir el n�mero de cr�as en lugar de multiplicar el n�mero de cad�veres, y usar la regulaci�n europea para abrir paso a anticonceptivos para fauna salvaje que sean, a la vez, m�s humanos, m�s eficaces a medio plazo y menos t�xicos para el ecosistema.
A juicio de Richard Parr, director del Center for Wild Animal Welfare y miembro de la Orden del Imperio Brit�nico, �hay que recordar a los responsables pol�ticos que el control de roedores tambi�n importa por el bienestar de los propios roedores: los rodenticidas comunes matan mediante una serie de hemorragias dolorosas que se prolongan durante varios d�as, causando un sufrimiento innecesario a millones de mam�feros altamente inteligentes y sintientes�.
�La UE clasifica los rodenticidas como candidatos a sustituci�n�, a�ade Parr. �Esto significa que reconoce que los efectos negativos de los rodenticidas son inaceptablemente altos. Los gobiernos deber�an apoyar el desarrollo de anticonceptivos como alternativa al control letal y la Comisi�n Europea tiene una gran oportunidad de contribuir a llevar estos productos innovadores al mercado mediante reformas regulatorias e impulsando la financiaci�n de la investigaci�n y el desarrollo de anticonceptivos para fauna silvestre�.
Aunque el trabajo del CSIC no da un mapa de detalle por barrios, s� traza una geograf�a de la resistencia ratuna. Las muestras se recogieron en 12 regiones donde los venenos hab�an dejado de funcionar bien: Madrid, Catalu�a, Comunidad Valenciana, Andaluc�a, Arag�n, Castilla y Le�n, Galicia, Asturias, Pa�s Vasco, Navarra, Castilla-La Mancha y Murcia. La mayor parte de las muestras proced�an de entornos urbanos -alcantarillado, pol�gonos industriales, explotaciones agroganaderas- donde las campa�as de desratizaci�n con anticoagulantes llevan d�cadas repiti�ndose con la misma bater�a de productos.
El estudio sugiere que no hay una sola superrata espa�ola, sino varios linajes de resistencia distribuidos por el territorio: cada zona del pa�s incuba su propio �dialecto gen�tico� de resistencia. En 2025 y 2026, la patronal ANECPLA ha alertado de un repunte de ratas en ciudades como Madrid, Barcelona, Valencia, M�laga, Alicante, Gij�n, Zaragoza o Mazarr�n, con aumentos claros en el n�mero de avisos y actuaciones registradas por las empresas de control de plagas. En M�laga, por ejemplo, se tramitaron m�s de 2.400 peticiones de intervenci�n por roedores solo en el primer semestre de 2025, y en Barcelona el ayuntamiento tuvo que reforzar las campa�as en barrios como la Barceloneta y zonas verdes donde la Rattus rattus ha ganado terreno. Nadie puede demostrar todav�a que cada uno de esos brotes est� directamente ligado a las mutaciones, pero s� hay consenso en que el c�ctel de resistencias gen�ticas ha creado el caldo perfecto para que las plagas se hagan m�s persistentes.
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