
























El fusil de asalto dorado y la pistola con una chapa brillante con el logo de Louis Vuitton parecen sacadas de un narcocorrido. Están en el laboratorio de criminalística. Es el procedimiento habitual cuando se descubren armas de guerra. Estamos dentro del complejo de la Policía Nacional de Canillas. Específicamente en el despacho de El Patrón, uno de sus comisarios más respetados por los suyos. De los más temidos, por los criminales. Alberto Morales, jefe de la Brigada Central de Estupefacientes, UDYCO Central, mantiene semblante sereno mientras sostiene en sus manos un informe con las últimas capturas de armas de fuego por su unidad. «Se ha vuelto loca la situación del uso de fusiles de guerra. Ya es una cosa desmesurada», sentencia. En medio del maremagnum político, los criminales no se detienen. El tráfico de armas de fuego se dispara.
Habla de capturas récord, como una muy reciente de 19 armas largas . Es un trabajo conjunto de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado (FCSE). Los decomisos de la Guardia Civil muestran la misma tendencia. Y les pone precio en el mercado. «Una pistola: 6.000 a 7.000 euros; un fusil de asalto: de 10.000 a 11.000 euros», apuntan desde sus oficinas. La Benemérita ha descubierto un arsenal de granadas, específicamente 126, e incluso una galería de tiro subterránea ilegal. Todo esto entre enero de 2025 y hoy. Las capturas van de sur a norte. Los Mossos, en mayo de 2026, encontraron 12 AK-74, una evolución del Kalashnikov clásico, en un todoterreno de lujo en la autovía AP-7.
Esto ha cambiado la forma de actuar de la Policía en su lucha contra el crimen organizado. «Ante el aumento del uso de armamento de guerra por los delincuentes, hemos actualizado nuestros protocolos de actuación. Hoy en día, ya vamos con armas largas a los operativos», dice El Patrón. Al preguntarle cómo llegan a España afirma que por las mismas vías que las de la coca o el hachís. Por tierra, mar y aire.
"Una pistola: 6.000 a 7.000 euros; un fusil de asalto: 10.000 a 11.000 euros"... La Benemérita les pone el precio en el mercado. Gracias a sus agentes se han descubierto granadas e incluso una galería de tiro subterránea ilegal
Una captura de marzo de 2026 muestra lo que pasa actualmente. Ese mes, se hace público un hallazgo de 1.056 kilogramos de cocaína. Tras las labores de vigilancia, los agentes lograron entrar cuando este narcozulo, como le llaman los policías, estaba más desprotegido. Antes, se habían enfrentado a narcos que querían robar droga a un clan rival. Las ráfagas se sucedían. Los delincuentes tenían específicamente un AK-47, un fusil de asalto AR15 y un subfusil tipo UZI. Casi al mismo tiempo, en otro operativo, descubrieron un arsenal con «19 armas de guerra del calibre 7,62», como apuntan informes de la Policía. Todas ocultas dentro de un solo vehículo.
No son casos aislados. Ni son sólo para proteger cocaína. Ni sólo pasa en el Guadalquivir. La Guardia Civil, en abril de 2026, capturó 3.370 kilos de hachís. Custodiadas por narcos que tenían «seis armas de guerra: cuatro subfusiles Skorpion, provistos de cuatro silenciadores, y dos fusiles de asalto AK-47, como refiere la Benemérita. Sus agentes especializados, en un operativo multinacional -con policías de Francia, Bosnia-Herzegovina, Austria y Eslovenia. Europol y Eurojust- lograron desarticular, en enero de 2025, una organización que proveía de armas a grupos de todo el continente. Capturaron «25 fusiles de asalto, una ametralladora MG-42, una pistola, 126 granadas de mano y más de 25 kilogramos de municiones». El principal investigado español de este operativo residía en Burgos.
La Policía y los Mossos confirman el intercambio ya de droga por armas de fuego. Antes se consideraba que los narcos utilizaban esas armas solo como protección. Como elementos disuasorios. Pero actualmente ha dejado de ser así.


La pistola con el logo de una firma de lujo y el fusil de asalto en color dorado intenso fueron incautados, a finales de 2025, en una operación antidrogas.FOTOGRAFÍAS: POLICÍA NACIONAL / GUARDIA CIVIL / EUROPOL
En noviembre de 2025, «tres agentes fueron heridos; el primero resultó gravemente herido tras recibir dos impactos de un arma larga; el segundo recibió otro disparo, que fue frenado por el chaleco antibalas que portaba, y sufrió la rotura de dos costillas; asimismo, un tercer agente tuvo lesiones en un brazo al tratar de protegerse del tiroteo». En enero de 2026, fueron capturados, en Andalucía, los supuestos autores el Pajarito y el Moreno. Cuando dispararon gritaban: «Hay que matar a esos perros».
Aparte del uso frecuente de Kalashnikov, lo que intriga a los investigadores es el cada vez mayor número de decomisos de granadas. En mayo de 2026, «se realizó un registro en un trastero de un inmueble que pretendían utilizar como guardería, donde encontraron cuatro granadas capaces de alcanzar objetivos en un radio de hasta 54 metros y accionables en tan solo tres segundos incluso en condiciones adversas como nieve, barro, agua y muy bajas temperaturas. Están diseñadas para causar el máximo número de víctimas en espacios cerrados o con concentración de personas contando con un núcleo de 3.000 bolas de acero».
Esto en manos de gente muy joven, sin escrúpulos, la mayoría con nula experiencia militar. «Captan a chicos como sicarios por chats de Telegram», afirma el comisario Morales, mientras nos enseña ejemplos en su móvil. Todo en busca de fast cash, dinero rápido. «Los encargados de seguridad pueden cobrar entre 5.000 y 20.000 euros por operación».
"Ante el aumento del uso de armamento de guerra por los delincuentes, hemos actualizado nuestros protocolos de actuación. Hoy en día ya vamos con armas largas a los operativos"
El informe de Seguridad Nacional, presentado en mayo también, no oculta el aumento del uso de armas de guerra. Señala que, en operaciones aduaneras, especialmente en puertos, «se ha constatado la presencia de armas de guerra u otro material bélico, así como sofisticados medios de monitorización por parte de las organizaciones criminales, lo que incrementa considerablemente la complejidad de las operaciones». En las agresiones y hostigamientos a miembros de Policía y Guardia Civil, asimismo, «se está detectando una mayor capacidad ofensiva [uso de armas de guerra]».
«Según los datos estadísticos de los últimos años, recogidos en el Cuestionario Anual de Flujos Ilícitos de Armas de Fuego de la ONU, en España se intervienen una media anual de unas 7.335, de las que menos del 1% del total son armas de guerra (56)». Sólo este 2026, con los datos hechos públicos hasta mayo por FCSE y Mossos, se ha superado largamente esta cifra en lo que respecta a armas de guerra.
«Hasta ahora lo que era excepcional para nosotros hace cinco años era intervenir un arma larga en una intervención. Actualmente, es algo muy habitual», confirma El Patrón. Y no se quedan sólo en poseer un arsenal con alto poder de destrucción. Se ha dado un paso más: la ostentación. Un fenómeno más propio de carteles mexicanos y colombianos. «Es lo que llamamos nosotros customizar el armamento. Lo hacen para llamar la atención. Para presumir de su capacidad, del poder que tienen». Nos enseña las imágenes del Kalashnikov dorado y de la pistola con el logo de Louis Vuitton.



Si hace unas semanas una fiscal antidroga afirmaba en 'Crónica' que «España, lentamente, se está convirtiendo en un narcoestado», las incautaciones de armas hechas por las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado y Europol parecen darle la razón. Los traficantes ya no tienen temor en disparar a los agentes. También presumen de armas personalizadas. La Guardia Civil ha descubierto un campo de tiro subterráneo.
Las decomisaron el 11 de noviembre de 2025 en la denominada Operación Furius. «En la localidad de Albolote -comarca de la Vega de Granada, tras hacer un seguimiento». Hay cotidianamente una conexión drogas-armas-coches potentes robados. «Iban en un Audi RS6 con placa francesa sustraído y un Cupra que le hacía de lanzadera.Se les sigue hasta Roquetas de Mar en Almería y de regreso a la llegada a Albolote».
«Los nuestros ven cómo paran delante de un edificio y comienzan a sacar sustancia estupefaciente del maletero. Esto provoca la intervención de los agentes deteniendo a cinco individuos. Al registrar la casa se intervienen 150 kilogramos de hachís y 120 de marihuana». Para sorpresa de los investigadores, hallan estas peculiares armas. «Junto a una bolsa de deportes, apareció un subfusil UZI con dos cargadores y un maletín con un Typhon F12, el AK-47 dorado y una pistola Glock también dorada».
Otro hallazgo estridente y revelador ocurrió en abril de 2025, la Guardia Civil logró penetrar en el corazón del tráfico de armas. «En el registro de una vivienda realizado en Granada los investigadores descubrieron una galería de tiro clandestina a la que se accedía tras descender hasta tres niveles bajo tierra, realizada a mano y de forma rudimentaria utilizando herramientas básicas con el fin de no alertar de ningún tipo de obra subterránea. Esta se trata de la primera galería de tiro localizada a una organización criminal en España», describen desde la Benemérita. Era el lugar para que los delincuentes, si lo requerían, pudieran probar las armas. «Pagaban cuantiosas sumas de dinero por la adquisición de las armas. En concreto, una pistola rondaba los 6.000 y 7.000 euros y un fusil de asalto de los 10.000 a los 11.000 euros». Los traficantes de armas utilizaban aplicaciones de mensajería seguras para publicitar su producto. El narcocorrido a la española se canta ahora así, con balas calibre 7,62.
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