Dramaturga, directora y actriz, ahora es coprotagonista junto a Malena Alterio de la serie 'Cochinas' (Prime Video). La ficción está ambientada en los años 90 en Valladolid y es una comedia sobre pornografía y sexualidad femenina.

Celia Morán
Actualizado
- La serie habla sobre la liberación sexual de las mujeres en los 90. ¿Hay debates aún vigentes?
- Yo creo que es muy actual todavía. Lo ha dicho Malena Alterio: 'Nosotras nos creíamos muy modernas en los 90 pero en realidad no lo éramos tanto'. Hay cosas que se han resuelto pero otras muchas que nos quedan por hacer.
- ¿Cuáles serían en ambos casos?
- Por un lado sí que podemos decir que se habla de sexualidad femenina. Sin embargo, si entramos en temas como en identidad sexual o de género, ahí siempre hay más problemas. Luego se está intentando abrir el debate de los fetiches, las diversidades sexuales, etc. Antes había mucha desinformación sexual y ahora hay sobreinformación, así que seguimos teniendo un problema.
- En 'Cochinas' se recurre a la pornografía para formarse y hoy, sobre todo los más jóvenes, también lo hacen.
- Diría que hoy mucho más porque está más accesible. Hay un documental que se llama Generación Porno que habla de este tema. Ahora mismo yo no tengo muchos adolescentes a mi alrededor y al ver el documental me di cuenta de que los chicos se acercan al porno para consumirlo y aprender prácticas y las chicas para ver qué les espera una vez llegue el momento de tener relaciones. Luego las dos cosas son irreales, horribles y ninguno de los dos sabe lo que está haciendo. En los momentos en los que en Cochinas sale porno siempre es parodiado mientras que en las escenas reales todo está muy cuidado y es muy natural.
- Su personaje, Chon, es una especie de guía que ayuda a los demás a tener confianza en sí mismos. ¿Tiene muchas 'chones' en su vida?
- Sí, claro. Podría decir que casi todas mis amigas son como Chon que es una guía imperfecta. Además en el sentido de no predicar con el ejemplo porque quieren que tú estés bien mientras que ellas no lo están. Me incluyo también entre ellas porque en muchas ocasiones quieres que todo el mundo esté bien mientras no tienes resueltas tus cosas.
- ¿Qué 'feedback' está recibiendo del público?
- Estoy abrumada porque tanto la prensa como el público nos están dando mucho cariño. Cada día me llegan mensajes de gente que conozco y que no conozco que me dicen que mi personaje les ha encantado, que dicen sus frases... No estamos recibiendo odio y, cuando haya haters, pues ellos mismos porque yo no tengo la responsabilidad de educar a nadie.
- Se rompen muchos tabúes porque aparecen cuerpos y personajes de todo tipo como el suyo, el de la señora mayor o la chica con síndrome de Down.
- Recibo muchos mensajes que agradecen que mostremos cuerpos de todo tipo, reales y vivos. A mí me sorprende mucho porque no puede ser tan pionero ni tan rompedor que salga gente real en las ficciones. Se supone que la ficción trata de imitar a la realidad por lo que no debería causar tanta sensación. La gente nos da las gracias por algo que debería ser lo habitual y es mostrar cuerpos diversos con la naturalidad que merecen, sin cosificarlos y sin pretender que hagan determinadas cosas.
- Ahora, además, está la figura del coordinador de la intimidad.
- La realidad es que da mucha seguridad porque eres plenamente consciente de que todo es mentira. Te cuidan mucho porque saben que en ese momento estás vulnerable.
- Lo que conocíamos de usted era la parte teatral como actriz y directora. ¿Cómo fue el salto a lo audiovisual?
- Yo tuve la llamada que todos los artistas quieren. Carlos del Hoyo, uno de los creadores de la serie, vino a verme al teatro. Le gusté y se lo comentó a la otra creadora, Irene Bohoyo. Escribieron la serie y a mi personaje pensando en mí y yo estaba ajena a todo hasta que un año y medio después me citaron y me lo contaron. Flipé, claro. He tenido mucha suerte, la verdad.
- Siendo usted tan pequeñita, ¿cuántos techos de cristal ha tenido que romper?
- No siento que más que los demás. Hago lo que todo el mundo. Curro, voy donde me llaman y hago lo que me interesa. Me gusta esto y voy a por ello. Obviamente cada persona por sus características concretas se encuentra con diferentes dificultades pero no siento que me haya resultado más complicado que al resto. Como directora pues he visto a técnicos que han dicho: 'A ver esta chica pequeñita qué me va a decir'. Después han visto que controlo como ellos y ya está.
- No se siente especial ni habla desde la lucha.
- No, no. Qué aburrido y qué cansado. Me parece pesadísimo hablar desde la lucha. Evidentemente todo el mundo lucha y quizás yo, por mis características, he tenido que hacer luchas que a otra gente igual le han venido más fáciles. Pero las cosas se demuestran con los hechos. Yo no tengo que abanderar nada ni ser ejemplo de nada, al contrario.
- ¿Lo próximo será una película?
- Sería estupendo. Se han abierto muchas puertas pero tengo la misma incertidumbre que siempre se tiene en esta profesión. Estás trabajando en un proyecto pero no sabes si será el último entonces eso te genera cierta ansiedad. Hay que aceptar que, si has entrado en el juego, va a ser así.



























