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Los ex pablorromero dinamitaron la tarde con su descastamiento, una moruchez insufrible, el anti espect�culo. No apareci� ni la belleza de la casa m�s que en alg�n toro concreto. Fuera de tipo en l�neas generales. No embistieron ni bien ni mal, simplemente no embistieron. Pesaron mucho no s�lo en la b�scula, sino tambi�n en la muleta. En aquel mar morucho emergi� Antonio Ferrera con su magisterio, un magisterio a contracorriente e infravalorado. Lo �nico salvable de la corrida y no lo supieron ver.
Hab�a abierto la corrida un toro negro, muy hondo, que se daba un aire a Cuadri, tambi�n por su pit�n negro. Nunca se desplaz�, ni tampoco humill�. No se emple� nunca, ni en el caballo. Antonio Ferrera llev� el peso de la lidia el solo, tambi�n en el tercio de banderillas, cuando parearon los tres eficaces rehileteros de su cuadrilla: Murillo, Fernando S�nchez y Otero. Ferrera plante� la faena a su altura y al unipase, como correspond�a. Fue costoso de pasar. De pronto, como sucedi� en la corrida de La Quinta, prendieron en el tendido del "6", unas absurdas palmas de tango. �Y esta moda por qu�? �Y por qu� precisamente en las corridas m�s complejas? Le pas� a Daniel Luque, de distinto modo, el otro d�a. Ferrera resolvi� con impecable solvencia t�cnica y lo pasaport� de una estocada.
La muy seria -fea y fuera de tipo por tramos, �refrescada la sangre con qu�?- y pesadora corrida de Partido de Resina continu� con un c�rdeno, lucero, redondo, guapo -�oh, noticia!-, as� como recogido de cara, como sol�an ser los viejos toros de Pablo Romero, sin tanta longitud de pit�n como otros de esta tarde. Todo lo hizo sobre las manos, apoyado en ellas, sin romper nunca hacia delante; descolgaba lo m�nimo en el inicio del muletazo antes de desentenderse; no dec�a nada. La faena de Calita, por ende, tampoco. Molest� el aire pero no era el aire. Mat� muy mal.
Luc�a el tercero una arboladura tremenda, lejan�sima a su origen. Si te dicen "mira, esto es un pablorremero", no te lo crees. Muy levantado del piso, manilargo, ni la belleza propia de la casa habitaba en �l. Otro tipo, el mismo descaste. Ya en el caballo se qued� vac�o. Peg� cuatro arrancadas seguidas al principio de faena. Jes�s Enrique Colombo quiso alegrarlo con su fuerte de las banderillas. Pero el tercio fue de m�s a menos en las reuniones, basado en la potencia de sus piernas. El funo echaba la cara arriba, y la sigui� echando. Violento desde que sali�. Colombo traste� con aquello como pudo. Le protestaban no s� qu� al hombre, que estuvo m�s tiempo en la cara del que merec�a la situaci�n. Lo pas� por las dos manos a duras penas y lo pasaport� de un pinchazo hondo y un par de descabellos.
El cuarto fue el primer cinque�o de los dos del env�o -4� y 5�-, veleto como se�al de alg�n cruce. Una longitud de pit�n b�rbara, ajena a la antigua estiroe. Precisamente b�rbaro estuvo Antonio Ferrera, centrado, paciente, magistral. De la vistosa lidia a un toro manso en el caballo a unas series por la mano izquierda a puro pulso. Buscado el terreno exacto, el toque preciso. Lo �nico que ten�a el toro era cierta humillaci�n, todo lo dem�s fue un invento de Ferrera. Obra larga e infravalorada en Madrid. Una estocada desprendida -como tard� el toro en morir los julas aplaudieron- y el saludo de la ovaci�n, divida de opiniones.
Tambi�n tra�a los cinco a�os cumplidos el quinto, de tipo parecido al anterior. O, lo que es lo mismo, fuera de tipo. Tan dif�cil de banderillear como sus "hermanos", siempre en la espera y apretando hacia los adentros. No viaj� nunca en la muleta, constantemente fuera de ella. Cada cita engallado el monstrenco. Tesonero el mexicano Calita, digno con el morucho. Lo mat� de una sola vez, con el mismo esfuerzo. Una peculiar estocada en todo lo alto.
Pas� Colombo las de Ca�n para banderillear al emplazado sexto, hasta el punto de renunciar tras varias pasadas en falso. Qued� la papeleta para la cuadrilla. No era f�cil la soluci�n, pero se empe�aron en cuartear. Empezando por su matador. Prim� el sentido com�n en el palco sobre el Reglamento para cambiar el tercio con s�lo dos banderillas. Abrevi� el venezolano con la muleta ante el marmolillo y la gente lo agradeci�.
Monumental de las Ventas. Mi�rcoles, 13 de mayo de 2026. Casi tres cuartos de entrada. Toros de Partido de Resina, dos cinque�os (4� y 5�), serios en diferentes hechuras; descastados, moruchos.
Antonio Ferrera, de grana y oro. Estocada (silencio); estocada desprendida. Aviso (saludos).
Calita, de malva y oro. Metisaca, dos pinchazos y estocada baja (silencio); estocada (silencio).
J. E. Colombo, de malva y oro. Pinchazo hondo y dos descabellos. Aviso (silencio); media estocada desprendida (silencio).
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