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La actriz Elisa Mouliaá ha respondido este martes a la orden de detención dictada contra ella por el juez Arturo Zamarriego, que la investiga por presuntas calumnias al exportavoz de Sumar Íñigo Errejón, después de que no compareciera el lunes por tercera vez ante el juzgado.
"Tenía un contrato de trabajo acreditado. Ofrecí declarar por videollamada. Cancelé mi jornada para estar disponible. El juez lo rechazó", ha asegurado Mouliaá en un comunicado publicado en X, donde ha denunciado que su abogada conoció la existencia de la orden de detención "por la prensa antes que por el juzgado".
"No es Justicia cuando los titulares llegan antes que las notificaciones", ha escrito la actriz, que ha elevado el tono de sus críticas contra la decisión judicial. "¿Cómo se llama eso? Yo lo llamo una gravísima vulneración de mis garantías. Pero es prevaricación con todas las letras", ha añadido.
En el mismo mensaje, Mouliaá ha vinculado la decisión judicial con una crítica política más amplia. "El socialismo se está convirtiendo en fascismo y España cada vez da más miedo", ha afirmado. "Volvamos al 15M, exijamos separación de poderes y rompamos este bipartidismo machista y casposo que lo tritura todo".
La respuesta de la actriz llega después de que el juez acordara su detención y puesta a disposición judicial tras su última incomparecencia. En el auto dictado este martes, Zamarriego recuerda que la ha citado en tres ocasiones y sostiene que Mouliaá ha demostrado "una clara e inequívoca voluntad de sustraerse a la acción de la Justicia, por lo que procede acordar su detención" para que sea oída en declaración.
Antes de emitir este comunicado, la actriz compartía en su cuenta de la citada red social X un vídeo en el que aparecía posando en la piscina de una azotea junto con el mensaje: "Saludos desde Dubái".
Previamente, la actriz ya había asegurado a preguntas de EL MUNDO que su intención no era eludir la Justicia. "Mi intención no es eludir la Justicia, sino precisamente obtener una tutela judicial efectiva, imparcial y con todas las garantías que reconoce nuestro ordenamiento jurídico y el Convenio Europeo de Derechos Humanos", manifestó tras anunciar que no acudiría a la citación judicial de esta semana.
Mouliaá defendió entonces que su ausencia estaba justificada por motivos laborales y por su situación médica anterior. "Estuve de baja médica durante meses, circunstancia acreditada mediante los correspondientes informes psicológicos y documentación médica aportada al procedimiento. En este momento me encuentro trabajando en virtud de un contrato profesional internacional que me mantiene desplazada en el Mar Rojo, en zonas donde la cobertura es limitada o inexistente", aseguró.
Además, sostuvo que tanto ella como su abogada, Yurena Carrillo, están "convencidas de que todas las actuaciones realizadas en este procedimiento acabarán siendo revisadas por las instancias competentes". "Confío plenamente en que se analizará si se han respetado los derechos fundamentales, las garantías procesales y los estándares europeos de tutela judicial efectiva", añadió.
La batalla judicial entre Elisa Mouliaá e Íñigo Errejón comenzó el 25 de octubre de 2024, cuando la actriz denunció al exfundador de Podemos, cofundador de Más Madrid y exdirigente de Sumar por un presunto delito de agresión sexual.
Mientras se instruía ese procedimiento, Errejón presentó una querella contra Mouliaá por un presunto delito de calumnias, al considerar que la actriz le había acusado falsamente de extorsionar o manipular a testigos relacionados con la causa.
La actriz calificó esa acción judicial como una "estrategia de descrédito que proyecta sobre la querellante hechos inexistentes" y, junto a su abogada, respondió con una nueva querella contra el expolítico. Además, aseguró que interpondría una denuncia por "violencia institucional", al considerar que está sufriendo "un trato desproporcionado, lesivo y profundamente dañino tanto a nivel jurídico como mediático".
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