






















Las ballenas jorobadas (Megaptera novaeangliae) recorren largas distancias pero la extraordinaria travesía documentada en dos ejemplares ha dejado perplejos a los científicos.
Un estudio publicado este miércoles revela que dos ballenas nadaron más de 14.000 kilómetros durante su viaje entre zonas de reproducción de Brasil y Australia, estableciendo un récord de distancia recorrida confirmada por avistamientos de estos animales.
"El récord anterior era de aproximadamente 13.000 kilómetros, según un estudio publicado en 2024. En ambos de nuestros casos, hemos superado esa distancia", detalla a este diario Stephanie Stack, investigadora de la Universidad Griffith de Australia y coautora del estudio.
¿Cómo pudieron determinar estos investigadores los kilómetros que habían nadado? Fue gracias a una plataforma de ciencia ciudadana llamada Happywhale que recopila fotografías de ballenas en diferentes partes del mundo. En concreto, esta investigación se basó en 19.283 imágenes de ballenas de alta calidad tomadas entre 1984 y 2025 en el este de Australia y América Latina tanto por científicos como por ciudadanos a través de esta plataforma.
El rasgo determinante para diferenciarlas es la cola de ballena o aleta caudal. Cada ballena jorobada posee un patrón único en la parte inferior de su cola. Una combinación de pigmentación, forma, cicatrices o marcas eventuales, propia de cada individuo, que los científicos con una huella dactilar humana. Además, esta especie presente en todos los océanos se conoce por su comportamiento activo en la superficie del mar, pues es frecuente que salte fuera del agua y golpee sus aletas, lo que ofrece frecuentes oportunidades para observarlas.

Otra de fotografías usadas en el estudioAutor Pacific Whale Foundation
Al procesar estas fotografías de la plataforma Happywhale mediante un algoritmo automatizado de reconocimiento de imágenes, y verificar posteriormente cada posible coincidencia de forma manual, el equipo encontró dos ballenas jorobadas que habían sido fotografiadas tanto en el este de Australia como en Brasil. Las imágenes se tomaron con décadas de diferencia.
Tal y como detallan en Royal Society Open Science, una de las ballenas fue fotografiada por primera vez en Hervey Bay en 2007, y volvió a ser vista en la misma zona en 2013 antes de aparecer frente a la costa de São Paulo en 2019.
Estas dos zonas de reproducción están separadas por una distancia mínima en línea recta de aproximadamente 14.200 km a través del océano, lo que equivale aproximadamente a la distancia entre Sydney y London, según señalan los investigadores.
Debido a que solo se documentaron el punto de inicio y el punto final del viaje de la ballena, la ruta real que siguió, y, por tanto, la distancia exacta recorrida, sigue siendo desconocida.
El otro ejemplar fue avistado por primera vez en 2003 en Abrolhos Bank, que es la principal zona de cría de ballenas jorobadas de Brasil, situada frente a la costa de Bahía, dentro de un grupo grande y bullicioso de nueve adultos.
Veintidós años después, en septiembre de 2025, fue fotografiada sola en Hervey Bay, Australia, lo que representa una distancia de viaje de 15.100 km, convirtiéndose así en la mayor distancia jamás documentada entre avistamientos de una misma ballena jorobada registrada hasta la fecha.
"Fue increíblemente sorprendente. Sabemos que las ballenas jorobadas son capaces de realizar desplazamientos de larga distancia realmente extraordinarios, incluida su migración anual. Pero encontrar una coincidencia entre estos dos lugares, y además en ambas direcciones, fue algo extraordinario", asegura Stephanie Stack.
Estos resultados, dicen los autores, ponen de relieve lo extremadamente raros que son estos cruces: en más de cuatro décadas de datos que abarcan casi 20.000 ballenas individuales, solo se encontraron dos animales de este tipo, lo que representa apenas el 0,01 % de los individuos identificados.

Un grupo de ballenas captadas con un dronAutor Pacific Whale Foundation
Pese a su rareza, estos intercambios son importantes para la salud a largo plazo de las poblaciones de ballenas pues los movimientos ocasionales de individuos entre zonas de reproducción distantes pueden ayudar a mantener la diversidad genética entre las poblaciones e incluso transmitir nuevos estilos de canto de una región a otra. Por ejemplo, se sabe que los cantos de las ballenas jorobadas se difunden culturalmente a través de las cuencas oceánicas, de forma similar a como las tendencias musicales se propagan entre las poblaciones humanas.
Sus resultados también respaldan lo que los científicos denominan la hipótesis del "Intercambio del Océano Austral": la idea de que las ballenas jorobadas de diferentes poblaciones reproductoras se encuentran ocasionalmente en zonas de alimentación compartidas en la Antártida, y que algunos individuos terminan siguiendo una ruta migratoria distinta de regreso, acabando quizá, para el resto de sus vidas, en una región de reproducción nueva.
Los cambios en el clima en el Océano Austral, incluidos los cambios en el hielo marino y en la distribución del kril antártico (la principal presa de las ballenas), podrían estar haciendo que estos cruces sean más probables con el paso del tiempo, según proponen los biólogos.
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