Tenis
El tir�n televisivo del tenis en todo el mundo y la creaci�n de contenido han multiplicado los compromisos del n�mero uno. EL MUNDO le acompa�a un mediod�a mientras salta de 'set' en 'set'

Sinner responde a las preguntas de una televisi�n.J.S.
Actualizado
Acompa�ar a Jannik Sinner un mediod�a es como asomarse a las bambalinas de internet. Detr�s de ese 'reel' o de ese 'short' donde el n�mero uno escoger� con qu� otro tenista se ir� a cenar o cu�les son sus tres objetos esenciales de viaje, hay una coreograf�a perfecta en la que el n�mero uno salta a toda velocidad de set en set para contestar preguntas y participar en actividades diversas. �Ya est�. �Quer�is alguna cosa m�s?�, les pregunta a los j�venes responsables de las redes sociales de la ATP con los que acaba de completar una suerte de test del tipo 'fuck, marry, kill'.
�Ahora seguimos�, reclama al asombrado periodista de EL MUNDO en mitad de la vor�gine. No hay problema, todo lo contrario. Igual que ocurre en la pista, hay algo fascinante en observar los movimientos de Sinner entre las c�maras: alcanza cada pregunta y cada propuesta con la serenidad de los elegidos. Pasa por all� Ben Shelton, que solo debe atender una entrevista, y se cachondea del tinglado. Intenta bromear con el italiano, hacerle re�r frente a una c�mara, pero �ste est� en modo trabajo.
Unos meses atr�s, el equipo de Jannik Sinner se comprometi� con este peri�dico a organizar una charla con el tenista en la previa del Mutua Madrid Open. Una conversaci�n, un di�logo, una entrevista, ya saben. Los est�ndares de la profesi�n dibujan dos personas sentadas cara a cara, con una grabadora en medio. Pero la venta de derechos a televisiones de medio mundo y la producci�n constante de contenido han convertido un encuentro as� en una quimera.

Sinner responde a las preguntas de EL MUNDOJAVIER BARBANCHO
La entrevista tendr� lugar en los diez minutos de tr�nsito de Sinner desde el comedor del Mutua Madrid hasta el lago -donde le esperan las c�maras- y en los diez minutos de regreso. Parece lo contrario, pero la soluci�n favorece la conversaci�n -qu� mejor que hablar paseando- y adem�s permite al periodista vivir un par de horas en la piel del n�mero uno del tenis mundial.
�No te preocupes, estoy acostumbrado�, responde a quien escribe cuando le invita a tomarse un respiro entre compromiso y compromiso, porque el ejercicio mental agotar�a a cualquiera. Tras la primera ronda de su entrevista con EL MUNDO (la �nica con un medio escrito), Sinner se sienta en un escenario oscuro montado por la ATP para grabar varios mensajes de esos que pueblan sus anuncios, entre ellos uno de felicitaci�n al Mutua Madrid Open por su 25 aniversario.

Despu�s atiende una rueda de prensa de cinco minutos organizada tambi�n a la carrera, sentado en un taburete en mitad de la zona VIP. Vienen luego tres preguntas de Movistar y tres de TVE, que por algo han pagado. Y en mitad de la ronda llegan los juegos.
El castellano de Sinner
De repente, Sinner se encuentra delante de una cartulina de DIN A1 con fotos de los veinticinco o treinta mejores tenistas del circuito y tiene que elegir a qui�n prefiere para esto y para aquello. De repente, una revista de moda le interroga por sus tres objetos imprescindibles de viaje. No es muy original en las respuestas -no haremos spoilers-, pero solventa ambos compromisos con la misma profesionalidad con la que despacha al resto de televisiones que le esperan. En una hablar� italiano; en otra, alem�n; en la �ltima, ingl�s.
�Y ahora en castellano, �no?�, bromea quien escribe, que sabe que el ganador de cuatro Grand Slam entiende el idioma y empieza a hablarlo. �No, no, a�n no me atrevo, todav�a tengo que mejorar�, reconoce, antes de reconectarse a la entrevista y posar en un pisp�s para un par de retratos de este peri�dico. Hay que tener talento para ser el mejor tenista del mundo. Hay que tenerlo dentro y fuera de la pista.
























