Gourmet
Con m�s de 60 referencias y siete millones de facturaci�n, los productos de la empresa familiar se encuentran en los principales hipermercados de Espa�a y en las 10 tiendas propias que tiene en Cantabria, Vizcaya y Madrid

Los tarros de platos de cuchara de La Erminta.
Actualizado
La historia de la marca La Ermita empieza con un nutrido �lbum de fotos en blanco y negro. Im�genes costumbristas de Cantabria, en las que siempre hay prados y vacas en el plano. "Esta es mi madre a caballo", muestra orgullosa Amparo Salm�n, copropietaria de la empresa junto a sus dos hermanos, C�ndido y Ram�n, en la sede de Casar de Periedo. Fue Julia, emprendedora de raza de la �poca, la que mont� una casa de comidas y una tienda de ultramarinos en la planta baja de la casona familiar de j�ndalos -aquellas que se constru�an los emigrantes que se iban a Andaluc�a, hac�an dinero y regresaban despu�s a casa-. "All� vend�a de todo; le encantaba el trato con el p�blico".
Adem�s de la labor comercial -su padre trabajaba como alba�il- en la tienda, se encargaba de cocinar. La fama de su cocido monta��s y del arroz con leche corri� como la p�lvora por la zona. A finales de los 80 ampliaron el negocio y abrieron la Hoster�a La Ermita 1826 y poco despu�s inauguraron otro comedor en Puente San Miguel, La Ermita 1883, que ahora regenta Ram�n, donde brillan los platos de cuchara.
El mundo de la hosteler�a les apasionaba. "Mi madre ten�a muy buena mano en los fogones", recuerda Amparo ante la atenta mirada de su hermano C�ndido. Y ah� vieron otra oportunidad de negocio. La aventura en la industria alimentaria la arrancaron a ciegas. "Compramos una nave y las m�quinas", cuenta �l.

La delicatessen de lim�n de La Ermita.
Y as� empezaron a comercializar sus recetas m�s cl�sicas. El cocido monta��s, las croquetas y el arroz con leche fueron las primeras. "Hacemos todo con los mismos ingredientes que se emplean en una casa", aclara ella. Cuentan con m�s de 60 referencias, incluida una gama de yogures -tambi�n k�fir, ahora tan de moda-, sobaos, empanadas y numerosos platos de cuchara, por citar algunos de los hits de la firma. "Tenemos recetas patentadas, como nuestro delicatessen de lim�n", afirma C�ndido, mientras en una de las salas de la f�brica nos ense�a un pal� repleto de hermosos limones. "Utilizamos mucha corteza de lim�n y ten�amos que hacer algo con el zumo. As� surgi� el mousse casero; lo m�s complicado fue conseguir, sin estabilizantes, que llegara perfecto a cualquier hogar en un tarrito. La caducidad la conseguimos s�lo con temperatura".
En estos momentos sus productos se encuentran en El Corte Ingl�s, Carrefour, BM, Aldi y en las 10 tiendas propias que tienen: cuatro en Cantabria, tres en Vizcaya, dos puestos en el Mercado de Maravillas y en el de Chamart�n en Madrid y su propia f�brica en Cantabria, que el s�bado de la visita es un ir y venir constante de clientes. "Cuando abrimos en Bilbao, las colas eran inmensas", dice Amparo. Y as� ha sido en casi todas. "El a�o pasado facturamos siete millones de euros".

C�ndido explica al detalle c�mo funciona cada m�quina de la nave. "Utilizamos distintas t�cnicas seg�n el producto". Al principio, all� por 2002, el reto fue may�sculo. "Mecanizamos aquellos procesos que no alteran nuestro valor a�adido. Si esto ocurre, se hace a mano", asegura tajante. "Hemos llegado a hacer una Thermomix a escala". Es la �nica manera de "mantener la excelencia y diferenciarnos de lo que hay en el lineal".






















