





























Manuel Valdivia (Madrid, 1957) lleva m�s de tres d�cadas contando historias en la televisi�n de nuestro pa�s. Su firma aparece ligada a t�tulos que marcaron a varias generaciones, como M�dico de familia, Compa�eros, Polic�as, en el coraz�n de la calle, Cuenta atr�s o Punta Escarlata, una trayectoria en la que ha trabajado como guionista, productor, showrunner o director de ficciones de gran �xito, adem�s de programas de entretenimiento.
Para este madrile�o criado en Usera, el oficio empez� casi por accidente, cuando todav�a estudiaba y vio un peque�o cartel en la facultad que cambi� su destino. "La vida es puro azar", recuerda. "Justo despu�s de haber le�do en clase un cuento que hab�a escrito para la profesora de literatura, veo en el vest�bulo de la facultad un peque�o cartelito donde se convocaba un concurso de guiones en Radio Nacional", explica Valdivia, que convirti� aquel texto al formato radiof�nico y gan� el primer premio. Le encargaron m�s adaptaciones y obras originales para la radio. "Y desde entonces, ya no par� de trabajar", afirma.
"Por las ma�anas estudiaba Imagen en la facultad -ni una sola pr�ctica en cinco a�os-, y por las tardes aprend�a de verdad en el Instituto Oficial de Radio y Televisi�n". Es all� donde empez� a entender el lenguaje audiovisual, con realizadores como Ram�n G�mez Redondo, y profesores invitados de la talla de Pilar Mir�, M�ndez-Leite o Josefina Molina.
Como trabajo de fin de curso dirigi� el cortometraje Pensi�n Manolita, influido por Berlanga, con el que despu�s trabaj�. A continuaci�n rod� otro corto, Woody y yo, donde al protagonista le hablaba la voz de Woody Allen cuando se pon�a unas gafas de pasta. Valdivia tuvo la brillante idea de contar para este trabajo con el verdadero doblador de Allen en Espa�a, Miguel �ngel Valdivieso. "Adem�s, fui uno de los pioneros del crowdfunding, porque tuve el morro de pedir dinero a mis profesores para hacerlo, y para sorpresa de todos, devolv� hasta el �ltimo c�ntimo", dice divertido.
Valdivia pas� por Telemadrid en los primeros 90. All� le ofrecieron hacer un noticiario sat�rico, Gracias a Dios termin� el 92, con ideas tan locas como contar un supuesto remake hecho por Almod�var de Marcelino, pan y vino. Despu�s, puso en marcha Colegio Mayor, la primera serie de ficci�n de la cadena. Aquella experiencia fue crucial, ya que en su segunda temporada se encarg� de coordinar a un equipo de guionistas. Instal� su despacho en el propio plat� para poder as� corregir escenas sobre la marcha, pero la respuesta del productor fue prohibirle la entrada, porque entend�a que pod�a interferir demasiado en el rodaje.
Pero lo que en aquel momento fue un rev�s, acab� convirti�ndose en una idea capital. "Fui el primer showrunner que hubo en este pa�s sin saberlo, porque entonces ni si quiera exist�a el t�rmino". Valdivia defendi� la idea de que en las series, lo importante son los guionistas.

Valdivia, frente a la fachada del edificio donde viv�a con su familia.Antonio Heredia
Ese modelo cristaliz� con M�dico de familia. Emilio Arag�n le pidi� hacer una sitcom a la americana, pero Valdivia le convenci� para hacer una historia m�s cercana a los espa�oles influida, por ejemplo, por la pel�cula La gran familia (1962). Borr� al protagonista los rasgos p�blicos del showman Arag�n, y lo convirti� en un m�dico viudo para activar una tensi�n sentimental con su cu�ada. El �xito fue tal que el desenlace lo vieron casi once millones de espectadores, se vendi� en medio mundo, y en Portugal e Italia hicieron su propia versi�n.
Luego vendr�an otros t�tulos de �xito como Compa�eros, Polic�as, en el coraz�n de la calle o Punta Escarlata, programas de entretenimiento o su propio canal de YouTube, StreetMusicTV, con m�s de 300 v�deos de m�sicos callejeros de diferentes ciudades.
Ahora, despu�s de tantos a�os dedicado a imaginar otras vidas, Valdivia acaba de publicar Querer o no querer, una novela que narra la de su madre, marcada por el fusilamiento de su padre, el abuelo de Valdivia, y despu�s fue obligada a presenciar la ejecuci�n de los responsables. Vivencias que desencadenaron la neurosis que la acompa�� a�os y marc� a toda la familia. Tratada por L�pez Ibor, psiquiatra estrella del franquismo, Conchi, su madre, lleg� a sufrir 15 sesiones de electroshock y una lobotom�a. "El origen de la novela est� en las conversaciones que tuvimos, y que empezaron el d�a que me plant� delante del portero autom�tico donde viv�a sin saber si apretar o no el bot�n, porque llev�bamos tres a�os sin vernos, y eso dice mucho de c�mo estaba nuestra familia". Finalmente, Valdivia lo puls�, y pudo hacerle "las preguntas que de no haberle hecho se habr�an perdido para siempre".
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