Actualizado
Argelia y Austria protagonizaron uno de los partidos más emocionantes de la fase de grupos del Mundial al firmar un espectacular empate a tres goles en Kansas, un resultado que mantuvo la incertidumbre hasta el último suspiro y terminó clasificando a los austriacos para los dieciseisavos de final de la forma más agónica posible. El encuentro fue un intercambio constante de golpes entre dos selecciones que sabían lo mucho que había en juego. Argelia volvió a demostrar su capacidad ofensiva y puso contra las cuerdas a una Austria que nunca dejó de creer. Cada gol encontraba respuesta en el rival, elevando la tensión en un estadio completamente entregado al espectáculo. Cuando el partido parecía encaminado a un empate definitivo, llegó el giro que parecía decidir el destino de ambos equipos.
En el minuto 93, Riyad Mahrez apareció para marcar el 3-2 y desatar la locura entre los aficionados argelinos. Ese tanto colocaba provisionalmente a Argelia en la siguiente ronda y dejaba a Austria eliminada del Mundial. Sin embargo, el seleccionador Ralf Rangnick reaccionó de inmediato. En un movimiento desesperado, dio entrada al delantero Sasa Kalajdzic para buscar una última oportunidad. La apuesta no pudo salir mejor. En el primer balón que tocó, el atacante austriaco encontró el espacio dentro del área y envió el balón al fondo de la red, firmando el definitivo 3-3 cuando el reloj ya agonizaba. El gol desató la euforia en el banquillo austriaco y dejó completamente helados a los jugadores argelinos, que durante apenas unos minutos habían acariciado la clasificación. El pitido final confirmó un desenlace tan cruel como emocionante: Austria selló su pase a los dieciseisavos gracias a ese tanto salvador, mientras que Argelia se despidió del torneo después de haber estado a solo unos instantes de completar una de las grandes sorpresas del campeonato. Fue un final de infarto que difícilmente olvidarán los aficionados presentes en Kansas.

























