Es un tiempo complicado para Sara Carbonero en lo personal, pero no en lo profesional; acaba de estrenar la séptima tienda de Slowlove en menos de un año.
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Sara Carbonero en la séptima tienda exclusiva de Slowlove, en el Centro Comercial Moraleja Green.
Son días duros para Sara Carbonero. Como ella misma dice en sus redes sociales, la periodista es hoy tormenta y calma, «una montaña rusa» de emociones. La reciente muerte de su madre, Goyi Arévalo, ha hecho que convivan en ella muchas Saras, «la que piensa que nada tiene sentido, la que se enfada con el mundo, pero también la que da gracias por lo vivido y se ilusiona con sus hijos, con el amor y la vida», dice. «Melancolía andante», asegura, en ese caos interior provocado por el dolor también se reconoce en la Sara que, aunque no sabe cómo seguir adelante, se pone el mundo por montera y agradece cada mensaje de cariño y gesto bonito que recibe. Y son muchos. Los últimos le han llegado en uno de esos buenos momentos que su vida profesional no para de regalarle: la inauguración de una tienda de su marca, Slowlove, en el Centro Comercial Moraleja Green (Madrid) junto a su socia «de vida», la periodista Isabel Jiménez. Es la séptima en menos de un año, un espacio de 85 metros cuadrados que se estrenaba, por primera vez en todos los años de vida del proyecto, con un encuentro entre las creadoras y sus clientas y seguidoras, para conversar con ellas y recibir su feedback sobre la colección. A las puertas de la tienda, muchas esperaron durante horas para conocer a Sara. Una de ellas fue Luisa Negre (24 años), quien al saber que podría conocerla en persona no dudó en coger un avión desde Palma de Mallorca para hacer cola frente a la tienda durante más de siete horas. «A veces por cumplir un sueño se da todo, porque sin esfuerzo nada sale adelante. Quiero abrazarla y decirle cuánto me inspira por cómo es, por su belleza interior y por su lucha por la salud mental, porque sin ella no hay nada.Amí me ha ayudado mucho», aseguró. El abrazo llegó.

Sara Carbonero abraza a Luisa Negre, en la inaguración de la séptima tienda de Slowlove.
- Cuando lo habitual es cerrar tiendas, tu marca abre siete en menos de un año, ¿cuál es el secreto?
- Rodearse de gente muy profesional, muy buena en lo suyo. A nosotras nos cambió la vida y la dinámica de empresa vincularnos al grupo Tendam. Y, para no quitarnos mérito, creo que tienes que hacer algo muy tuyo, con lo que te sientas identificada, porque es la forma de defenderlo a muerte. Debes contar una verdad, una historia... Y confiar en que el resto se alinee.
- ¿Cómo se compagina la vida slow con este ritmo de expansión?
- Teniendo nuestros ratos y delegando en mucha gente. Al final, el cuerpo es sabio, te habla y te dice cuándo tienes que parar. Y hacerlo es obligatorio.
- ¿Qué forma tienen esos ratos tuyos?
- Muchas. Hago yoga y pilates, pero también me gusta no hacer nada durante un fin de semana entero. Ahora me estoy cuidado bastante, y eso pasa por no tener los niveles de cortisol y estrés por las nubes. Relativizar las cosas es importante.
- ¿Ayuda huir de las redes sociales?
- Yo no huyo, simplemente hay épocas donde me apetecen y otras en las que me aburren y estoy menos. Pero es verdad que apartar el móvil facilita poner la mente en blanco y conectar contigo misma.
- ¿Cuáles son tus herramientas para eso?
- Además del yoga, un fin de semana con una amiga en algún sitio al que vayamos solo a leer, pasear y estar en la naturaleza. Lo hago en cuanto puedo, es el famoso grounding, estar con los pies en la tierra. Mis hijos también me dan mucha paz, son como mi cable a tierra. Cuando estoy muy crispada solo estar con ellos y cenar juntos en casa ya me baja las revoluciones.
- ¿Cómo vives la maternidad ahora que tus hijos se acercan a la adolescencia?
- Sí, ya estamos asomando la patita por ahí... Lo que va tocando es muy distinto, la verdad. Pero de momento lo vivo bien, porque no me dan ningún problema. Son etapas que hay que pasar y me hace muy feliz estar aquí para verlo. Entiendo que lo peor aún no ha llegado, pero no me da nada de miedo; son niños responsables. Y adoro ser madre.
- Aunque pareces muy joven, ya eres cuarentona...
- Sí, claro. Y a mucha honra, 42.
- ¿Comulgas con eso de que los 40 son los nuevos 30?
- No, yo no lo creo. Y espero que los 40 sigan siéndolo porque me costó mucho cumplirlos y lo hice muy feliz. Debemos ser conscientes de nuestra edad, no avergonzarnos y no pretender aparentar menos. Los 40 son los 40 y estamos en la flor de la vida; no quiero los 30, para nada, ahora estoy más tranquila y soy más sabia. Es otra etapa.
- Llevas años defendiendo la moda boho, ¿cómo se hace para presentar siempre algo nuevo en una tendencia tan marcada?
- Viajando mucho. A Isabel y a mí nos encanta y es la forma de traermos ideas diferentes. Y confiando en nuestro equipo de diseñadores, que es magnífico.
- ¿Cuánto del éxito de la marca se debe a vuestra relación?
- Mucho. Isabel y yo nos conocemos tan bien que todo es muy fácil; sé cómo respira solo con verle la cara. Somos más hermanas que amigas.
- ¿Qué hacéis para que las tensiones de trabajar juntas no hagan mella en eso?
- Querernos un montón. Para mí ella es casi más importante que una relación de pareja. Hemos pasado tanto juntas, bueno, malo, regular... Nos unen muchas cosas; también el respeto y la admiración.

Collar y pulseras de la primera colección de bisutería de Slowlove.
- ¿De la colección de verano que has presentado te quedas con...?
- Un montón de cosas, me es muy difícil señalar sólo una. Soy muy fan de los vestidos de punto, de las camisetas y de los complementos, las bandanas y la bisutería; es nuestra primera línea y teníamos ganas.
- ¿Por qué habéis elegido la plata para empezar?
- Porque a Isabel es lo que le gusta, nunca la verás con dorados.
- ¿Así que el oro ni se plantea?
- Parece que no (ríe).
- ¿Cómo encaja la bisutería en el universo slow?
- Nosotras somos muy de elevar con los detalles. Suelo vestir con prendas básicas y, de repente, una joya, un pañuelo o un sombrero hacen el look. Para mí es así.
- ¿Y qué tapan tus habituales sombreros?, ¿son una forma de protegerte de algo más que del sol?
- No, no, para nada. Me encantan y los llevo desde los 20 años, me parecen maravillosos. Es verdad que se me identifica mucho con ellos, y a raíz de eso también me los pongo más, pero solo para lucirlos; no siento que tenga nada que tapar.
- Dices que tu alma está rota, pero sanará. ¿Qué te hace sonreír hoy?
- He aprendido a sonreír por pequeñas cositas, así que hay muchas: un día tranquilo, un café con una amiga, un buen concierto, un viaje, un rato sola en la cama cuando me acuesto, todo está en silencio y me pongo un pódcast... Y los niños, muchísimo, están superdivertidos, muy ocurrentes y me parto de risa con ellos. Ahora valoro que no haya problemas, ya con eso estoy contenta. Vivo en el mood de disfrutar del presente, es lo único que tenemos.
- ¿Qué opinas de colaboraciones como la que ha presentado Zara con Bad Bunny?
- Me parece fenomenal. Además me encanta la colección y que esté bien de precio; me gusta mucho la filosofía de Zara, de Amancio y de Marta Ortega.
- ¿Te gustaría hacer algo similar?
- Sí, y lo tendremos dentro de poco, con un grupo de música, pero todavía no puedo decir cuál.
- Siempre tienes muy presente la música, ¿cuál es la banda sonora de esta colección?
- Mientras la pensábamos han sonado sobre todo Guitarricadelafuente, Manu Chao y mucha música italiana, porque a Isabel le encanta. También Valeria Castro, que es amiga, y canciones de los 70, Janis Joplin, Florence and the Machine...
- ¿Vuestra moda relajada se traduce en patrones para que cualquier cuerpo esté a gusto?
- Sí, ese es nuestro deseo y nuestro objetivo, tanto por edad como por tallas. Estamos trabajando mucho en ello, es ropa para que todas las mujeres se sientan bien.
- En este sentido, ¿habría que unificar las tallas?
- Totalmente. A veces son muy pequeñas, lo que te hace pensar que tienes una talla grande. Unificarlas ayudaría mucho a quienes tienen problemas con el peso.

Piezas de la primera colección de bisutría de Slowlove, con el brazalete favorito de Sara Carbonero para este verano.
10 preguntas en un minuto
- ¿Dónde te perderías este vacaciones?
- En una isla, en La Graciosa.
- ¿El mejor plan para una noche de verano?
- Amigos, una casa, un jardín, risas alrededor de una mesa y una guitarra.
- ¿La canción que escuchas en bucle es...?
- 'Cuídate', de Valeria Castro.
- ¿Y el último libro que te ha emocionado?
- 'El verano que mi madre tuvo los ojos verdes', de Tatiana Tibuleac.
- ¿Cómo desconectas?
- Con cualquier viaje tranquilo, y si es fuera de España, mejor.
- ¿Cuál es la prenda que no faltará en tu maleta en cualquiera de esos viajes?
- El pantalón bombacho en color coral; es tendencia, se va a llevar muchísimo.
- ¿Tu color fetiche?
- El gris, me encanta. Es un poco raro para el verano, así que tiraré de azules y turquesas.
- ¿Cuál va a ser tu próximo festival?
- El Mad Cool, no me lo pierdo.
- ¿Qué joya llevarás para vestirlo?
- Un brazalete; yo soy de joya grande.
- Tu mejor 'tip' para vivir 'slow'...
- Obligarte a hacerlo, igual que te fuerzas a tomar una medicina que te prescribe el médico. "Es tarea", que dicen en mi pueblo.




























