Unos sencillos trucos pueden dificultarles la vida sin necesidad de exterminarlas con productos químicos esparcidos por tu casa o terraza

Hormigas.E.¡M.
Actualizado
Las hormigas en las macetas, sobre las plantas o dentro de casa pueden convertirse en una molestia. Sin embargo, antes de recurrir a insecticidas o trampas químicas, conviene probar algunas medidas sencillas que, aplicadas con constancia, suelen ser suficientes para que busquen otro lugar.
Las hormigas son uno de los insectos más comunes del mundo y, en la mayoría de los casos, son inofensivas para las personas. El problema no es que representen un peligro, sino que, cuando encuentran alimento o un buen lugar para instalarse, pueden formar rápidamente largas hileras que resultan difíciles de ignorar.
Los productos químicos son eficaces, pero no siempre son necesarios. En muchas ocasiones no se trata de una infestación, sino de un comportamiento oportunista: siguen una fuente de alimento o aprovechan un lugar adecuado para hacer el nido. Por eso, lo más recomendable es eliminar la causa que las atrae antes de optar por soluciones más agresivas.
En las macetas
Cuando el sustrato permanece seco durante mucho tiempo, las hormigas pueden construir sus nidos entre las raíces. Aunque no las dañan directamente, sus galerías alteran la estructura de la tierra, dificultan el riego y favorecen que el sustrato se seque con mayor rapidez.
La solución más sencilla consiste en regar en profundidad hasta que el agua salga por los orificios de drenaje. Si se repite durante varios días, muchas colonias abandonan la maceta.
En las plantas
Si las hormigas recorren tallos y hojas, normalmente no están alimentándose de la planta, sino buscando la melaza que producen pulgones, cochinillas y otros insectos chupadores. A cambio, las protegen de sus depredadores.
Por eso, el verdadero problema son esos insectos. Reducir su presencia también disminuye la actividad de las hormigas. Un remedio casero consiste en preparar un macerado con dos dientes de ajo en un litro de agua durante 24 horas, filtrarlo y pulverizarlo sobre los brotes y el envés de las hojas, preferiblemente al atardecer.
Dentro de casa
El tercer escenario es el interior de la vivienda. Cuando las hormigas entran en la cocina o la despensa siguen rastros químicos invisibles: señales dejadas por otras obreras que permiten a la colonia localizar la comida. Pulverizar una mezcla de agua y vinagre blanco a partes iguales sobre los puntos de entrada y las zonas de paso ayuda a borrar esas señales, aunque el tratamiento debe repetirse cada pocos días. No se recomienda utilizarlo sobre mármol, piedra caliza o superficies delicadas.
También pueden emplearse barreras temporales con talco o canela, aunque su efecto es limitado y requieren renovarse con frecuencia.
En cualquier caso, la medida más eficaz sigue siendo la más sencilla: eliminar migas, restos de comida y envases abiertos. Además, en primavera y a comienzos del verano las hormigas buscan sobre todo alimentos ricos en proteínas, por lo que conviene prestar especial atención a restos de carne, queso o pienso para mascotas.
En definitiva, pequeños gestos repetidos suelen bastar para hacer que las hormigas pierdan el interés por nuestra casa o nuestras plantas y decidan instalarse en otro lugar.























