El responsable de Migraciones añade que la competencia en esta cuestión es de los Estados, pero subraya que su trabajo es "proteger" al resto de países: "No puede haber ningún impacto"

El comisario de Asuntos de Interior y Migraciones, Magnus Brunner.AFP
Actualizado
La Comisión Europea está endureciendo el tono y la crítica hacia la regularización masiva que España está llevando a cabo, y ya señala claramente que es algo que no le gusta en absoluto. El comisario de Asuntos de Interior y Migraciones, Magnus Brunner, apunta incluso que "no es una buena señal" y que si bien se trata de una competencia nacional, su obligación que esta medida no afecte al resto de países.
"La señal general no es buena. Entiendo la situación diferente de España, porque el 80% de esas personas proceden en realidad de América Latina. Hablan el mismo idioma y comparten parte de su cultura. Esta política es un ámbito que es competencia del Estado miembro, así que no interfiero. Pero tenemos que dejar claro que no puede haber ningún impacto en otros Estados miembros. Esa es entonces mi tarea: proteger a los demás Estados miembros de ello", ha señalado Brunner en un encuentro que este miércoles ha tenido con diferentes medios de comunicación, entre ellos EL MUNDO.
La decisión del Gobierno de Sánchez choca frontalmente con las políticas que se están imponiendo en Europa, con el endurecimiento en el ámbito migratorio que se está imponiendo en los países y en la propia UE. Una muestra de ello son los centro de retorno muy similares a los impuestos por Giorgia Meloni y que ya están en su última fase de aprobación, o el nuevo pacto de Migración y Asilo que este mismo viernes, mañana, entra en vigor.
Esta segunda actuación contempla, entre otras cosas, un mayor control fronterizo y controles en la llegada de irregulares. Además, se reforma el sistema Eurodac, que es la base de datos europea en la que se almacenan huellas dactilares y, también, registros biométricos.
También se van a agilizar los procesos fronterizos, con un máximo de 12 semanas desde la llegada del inmigrantes irregulares hasta la resolución de su caso. Y otro de los pilares de la nueva regulación será el sistema de solidaridad que obliga al resto de países a colaborar con los Estados que tienen una mayor presión migratoria: España, Italia, Grecia y Chipre.
La UE ha establecido que se deben llevar a cabo un total de 21.000 reubicaciones desde los países presionados al resto, o una indemnización de 20.000 euros por cada inmigrante rechazado. Sin embargo, esta medida es muy polémica y es muy probable que no pocos países se nieguen tanto a la reubicación como a la indemnización.
"El pacto cambia por completo el sistema de asilo y migración. Es la base y también la pieza central de nuestras reformas en materia de migración y asilo. No es lo único, pero sí un elemento central. Además, tenemos otras iniciativas, como el Reglamento de Retorno", ha explicado Brunner sobre esta cuestión.
"Esta reforma era necesaria. Hace diez años la Unión Europea asumió una gran responsabilidad, pero no teníamos normas ni un sistema. Por eso no teníamos control sobre lo que ocurría en esta materia. Después de años y años de debate, los Estados miembros han llegado a un acuerdo. Y mañana será el día en que comenzará a aplicarse", ha incidido.
El endurecimiento de las políticas europeas es fruto de un cambio profundo en Europa, en donde la inmigración ya no se recibe como en el pasado, y su puesta en marcha coincide con los actos violentos que se están produciendo en Belfast tras el presunto ataque de un inmigrante a un ciudadano norirlandés. "Queremos trasladar a la gente que sabemos lo que estamos haciendo, que recuperamos el control. Y que decidimos, como Unión Europea, quién puede entrar en la UE pero también quién tiene que abandonarla", ha señalado Brunner al ser preguntado por esta cuestión.
Bruselas es muy consciente de que buena parte de la población desconfía del sistema, de que los discursos extremistas están avanzando y alimentándose de este miedo y de que hay un problema real. "Por eso estamos haciendo estas reformas, para que no ocurran cosas" como las que se están sucediendo en Belfast, ha incidido Brunner.
























