Energ�a
Bajo el paraguas de Estados Unidos, la primera petrolera espa�ola ha firmado un convenio con Caracas para expandirse a los campos Tomoporo y La Ceiba, y asegurar nuevos esquemas de pago

El CEO de Repsol, Josu Jon Imaz.
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Bajo el paraguas de la licencia para operar que le ha extendido Donald Trump, Repsol acaba de llegar a un acuerdo con el Gobierno de Venezuela y la energ�tica estatal PDVSA para recuperar el mando operativo de sus activos en el pa�s. El convenio, que sujeto a ciertas condiciones, incluye el compromiso de la primera petrolera espa�ola de triplicar su producci�n de crudo venezolano en solo tres a�os.
El nuevo marco supone un paso de gigante para la empresa que dirige Josu Jon Imaz, que ha estado presente en Venezuela ininterrumpidamente desde 1993, a pesar de los vaivenes geopol�ticos. Y tambi�n una red de seguridad para su ambiciosa apuesta por un territorio que, aunque tiene las mayores reservas probadas de petr�leo del mundo, durante a�os ha sido un quebradero de cabeza para las petroleras extranjeras, que han denunciado expropiaciones, interferencias pol�ticas y falta de autonom�a operativa.
Ingresos asegurados
Uno de los punto clave del acuerdo marco con el Gobierno a cuyo frente EEUU ha colocado a Delcy Rodr�guez son los compromisos de pago. Repsol necesitaba asegurar que Venezuela no ser� m�s un agujero negro en sus cuentas, y que el petr�leo que produzca se podr� traducir en ingresos reales. De hecho, la empresa ha matizado que prev� costear las inversiones necesarias para incrementar la producci�n con los propios ingresos obtenidos con los propios ingresos que obtenga en el pa�s. Una suerte de circuito cerrado para aliviar carga al resto del grupo.
Con este fin, la compa��a ha acordado que PDVSA deber� programar cargamentos de crudos pesados que sean equivalentes a la producci�n del activo Petroquiriquire. Es decir, a Repsol ya no le basta con extraer el crudo; PDVSA se compromete a facilitar los barcos y cargamentos necesarios para que ese inmenso volumen de combustible salga al mercado.
La 'mano' de Trump
El convenio de la empresa espa�ola debe entenderse en el contexto de la estrategia de Estados Unidos para reactivar la maltrecha industria petrolera venezolana y controlar sus exportaciones, tras la captura de Nicol�s Maduro. Un plan que el propio Trump traslad� a las mayores petroleras del mundo el pasado enero en una cumbre en Washington, y que busca que estas gasten al menos 100.000 millones de su bolsillo en resucitar la producci�n de hidrocarburos en el pa�s.
El lunes, apenas 48 horas antes del anuncio de Repsol, el gigante estadounidense de hidrocarburos Chevron inform� de la firma de dos acuerdos con el Gobierno de Delcy Rodr�guez. Uno de ellos, para aumentar su participaci�n al 49% en Petroindependencia, una de las empresas mixtas que opera con Petr�leos de Venezuela (PDVSA).
Adem�s, el acuerdo otorga a Chevron, que hasta entrado 2025 pudo exportar unos 250.000 barriles diarios desde Venezuela a sus refiner�as en Texas gracias a una licencia especial, derechos para extraer combustible en el bloque Ayacucho 8, ubicado en la Faja Petrol�fera del Orinoco, el yacimiento de crudo extrapesado m�s grande del mundo.
























