Entrevista
Harvard lleva 82 a�os buscando qu� nos hace felices. La respuesta no es el dinero, ni el �xito ni la belleza: es la calidad de tus v�nculos. La Dra. Ana Asensio lo explica en su nuevo libro El cerebro necesita abrazos.
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La Dra. Ana Asensio, autora de 'El cerebro necesita abrazos'.ROCA EDITORIAL
Un abrazo activa m�s qu�mica que cualquier suplemento. Ana Asensio (Murcia, 13 de agosto de 1978), psic�loga sanitaria, psicoterapeuta y doctora en neurociencia por la Universidad Complutense, explica por qu� el cerebro necesita sentirse visto, querido y conectado (y qu� ocurre, c�lula a c�lula, cuando no es as�). En su libro El cerebro necesita abrazos (Roca Editorial) desvela por qu� conectar con los dem�s nos salva la vida. "No es una met�fora, es neurociencia", asegura.
- Parafraseando el t�tulo de tu nuevo libro, �qu� ocurre exactamente en el cerebro cuando damos o cuando recibimos un abrazo? �Por qu� somos seres de v�nculo?
- El abrazo puede ser tanto f�sico como simb�lico. Los seres humanos nacemos muy dependientes del otro: sin saber andar, sin poder comer por nosotros mismos y sin poder regularnos emocionalmente. En la medida en que tengo a un otro cerca es en la medida en que puedo crecer como persona y como ser humano. La especie quiere que no te extingas. Entonces te va a forzar de alguna manera a tener un v�nculo con el otro para sobrevivir.
- �Qu� pasa en nuestro cuerpo, a nivel celular, cuando no tenemos v�nculos de calidad?
- Se ha demostrado que el rechazo social aumenta la muerte prematura en un 50% y mata m�s que h�bitos poco saludables como la obesidad, el sedentarismo o fumar. Cuando no tenemos v�nculos de calidad se produce un estr�s celular oxidativo muy fuerte: la c�lula va muri�ndose e incluso hay cambios en el ADN. Los tel�meros [fragmentos en las puntas de los cromosomas] se acortan o se alargan en funci�n del estr�s relacional que tenemos. Tener malas relaciones te acorta la vida; tener buenas relaciones te la alarga. Y Harvard, en su �ltimo estudio, que lleva 82 a�os de seguimiento, ha concluido que el mayor predictor de calidad de vida, salud, longevidad y sensaci�n subjetiva de felicidad no es el �xito, ni la belleza, ni el dinero: es la calidad de tus v�nculos.
- Las zonas azules demuestran que los v�nculos sociales son tan determinantes para la longevidad como la alimentaci�n. Pero si no comes, mueres, �est�n al mismo nivel?
- Hay cuatro pilares grandes de la salud del ser humano: la alimentaci�n, el sue�o, el ejercicio f�sico y los v�nculos. Aunque esto sea pol�mico, es preferible que haya una relaci�n poco sana a que no haya ninguna. La no existencia, el vac�o, es lo que te mata. Eso s�, las buenas relaciones te alargan la vida.
- �Puede un v�nculo sano funcionar como medicina?
- Hay sustancias internas que solo se segregan con oler al otro, tener al otro cerca, con la sonrisa, con un abrazo f�sico, con un me acord� de ti, con una mirada. No hay placer m�s profundo para el ser humano que sentir que pertenece, que es reconocido, que es querido. En la pir�mide del desarrollo humano el sentido de pertenencia, de seguridad y de reconocimiento est�n en las bases de las necesidades, justo despu�s de las b�sicas: comer, dormir y ser cuidado f�sicamente. Si no cumples esas necesidades no vas a poder crecer. Cuando nacemos necesitamos ser tocados para regularnos y saber que no estamos solos. Extrapolado a la vida adulta pasa igual, pero a otro nivel: que me den de comer emocionalmente.
- A veces parece que necesitar a los dem�s se entiende socialmente como una debilidad. �C�mo podemos cambiar esta narrativa para que pedir ayuda, sobre todo en el caso de los hombres, que parece que les cuesta un poco m�s, se vea como un acto de inteligencia vital y no como una se�al de fragilidad?
- Hay que formar mucho a la sociedad en que necesitar a los dem�s es una necesidad humana natural. No es fragilidad, no es debilidad, no es ninguna tara: es como hacer pis o dormir. La mayor mentira que nos han vendido es que somos personas independientes. Soy aut�noma para conducir, soy aut�noma para comer cuando soy adulta, pero soy interdependiente: yo no puedo vivir ni existir si no hay un otro. Yo no soy psic�loga si no hay un paciente.
- Sin embargo, hay relaciones que dan placer y otras disgustos.
- El cerebro suele rechazar la incomodidad, pero lo que no sabemos es que amor y dolor son dos caras de la misma moneda. Van asociados porque cuando amo me estoy exponiendo a que en un momento dado esa persona ya no est� en mi vida: porque muera, lo hayamos dejado, me haya ido a otro sitio... Y cuando me separo, mi cerebro echa tanto de menos eso que activa �reas de dolor f�sico, que es lo que llamamos el duelo.
- �Hay diferencia entre dolor y sufrimiento?
- El ser humano no quiere tener dolor, no quiere tener miedo, no quiere tener enfado, no quiere tener ninguna emoci�n desagradable. Pero est� hecha para que puedas digerir la vida. Si no afrontas ese dolor, si no lloras esa p�rdida, si no asumes lo que te est� pasando, lo que vas a entrar es en el sufrimiento. Y el sufrimiento s� que mata la c�lula. El dolor lo procesas, lo lloras, lo asumes, la herida se cura y prosigues. �Qu� es el sufrimiento? El rencor, la rabia, el dramatismo, las relaciones superlibres por miedo a que te hagan da�o, el no atreverse.
- �Qu� herramientas nos dar�as para dejar de ser tan duros con nosotros mismos?
- El cerebro y el cuerpo viven la amabilidad hacia uno mismo como algo maravilloso. En nuestra narrativa adulta tenemos la oportunidad de grabarnos un software que sea tratarte bien: si te equivocas, decirte venga, no pasa nada, a la pr�xima te saldr�. Hablarte como si fueras una persona peque�ita a la que tienes que decirle las cosas con firmeza, pero con cari�o. Igual que te dices jol�n, me he equivocado, tambi�n decirte qu� bien hecho esto. Que te agradezcas y que te hables bien.
- Hablas tambi�n del autoabrazo. �Es real o simb�lico?
- Los abrazos simb�licos e incluso el f�sico, rodearte con tus propios brazos y decirte yo te quiero, estoy aqu� contigo, ayudan mucho. Y respirar poni�ndote la mano en el coraz�n, no desde el impulso, sino desde lo que deseas. Cuando te paras, bajas las autoexigencias y eres compasiva contigo, al final lo que te sale es belleza. Y cuando te tratas as�, te llenas de amor. Lo bonito es que ese amor es lo que vas a poder dar, porque ya est� en ti.
- Actualmente vamos como zombis, sobre todo en el mundo occidental. �Hace falta un gran abrazo social?
- Tratarte bien es un acto de responsabilidad social: te tratas bien, te llenas de amor y eso lo das al entorno. De la otra manera vamos muy escasos, sobrepasados, acelerados, y a lo poco que alguien te diga algo acabas insultando en el coche. Se nos ha olvidado que por la calle no somos objetos, somos personas. El de al lado igual se est� divorciando, el de enfrente tiene a su padre ingresado, el que est� en la panader�a y no ha sonre�do esa ma�ana se quiere separar de su pareja. No tengo que hacerme cargo, pero s� saber que a todos nos pasa lo mismo. Todos somos mucho m�s parecidos de lo que creemos, y detr�s de cualquier enemigo, si supi�ramos su historia, podr�amos desvanecer cualquier acto hostil, porque empatizar�amos. Muchas veces estamos pidiendo en un restaurante y no miramos ni a la cara de quien nos atiende. Yo en las rotondas, cuando me pitan, siempre pienso ay, qu� pena, c�mo ha salido esta mujer de su casa. Porque me est� chillando y yo pienso: si fuera mi hermana no me chillar�a as�.
- Muchas personas dicen que siempre atraen a los mismos perfiles o que solo se rodean de personas t�xicas. �Por qu� repetimos estos patrones?
- Todos, en un momento determinado, hemos podido ser t�xicos. En mi primer libro escrib� una dedicatoria que dec�a: Dedicado a las personas a las que hice da�o sin darme cuenta. Porque �qui�n no ha hecho da�o alguna vez? El tema es cuando sientes que repites un patr�n: aqu� s� hay que poner el asterisco. �Qu� pasa para que siempre se te acerquen personas que te usan o que te hacen sentir de menos? Hay que ver qu� est�s dejando entrar en tu vida, y eso tiene mucho que ver con la autoestima que tienes. En el momento en que sabes lo que es el amor de verdad para ti, rara vez dejas entrar a personas que no te quieran bien.
- Pero a veces es reiterado.
- Cuando siempre caes en la misma piedra, eso es tu sistema nervioso eligiendo algo de tu vida anterior que le resulta familiar, que vincula con lo que puede ser amor y que, lejos de serlo, es una ruta conocida pero no saludable. Lo identificamos cuando sientes las cosas con mucha intensidad. La intensidad hay que ponerla siempre entre comillas: todo lo que te venga con mucha intensidad es una se�al de que algo est� pasando. A lo mejor es m�s parte de un espejismo y de una transferencia de tu vida anterior que de la realidad.
- �Por qu� atraemos al mismo tipo de personas?
- Porque muchas veces no nos preguntamos qu� tipo de v�nculo queremos tener ni c�mo queremos sentirnos queridos. Hay que saber elegir, hay que saber juntarse y tambi�n hay que saber separarse. Que no nos ense�an nada de eso.
- Nunca hab�amos tenido tantas relaciones virtuales y, a la vez, hay mucha gente que se siente sola, sobre todo adolescentes. �C�mo se resuelve esta paradoja?
- Los nativos digitales han entendido el dispositivo como una extensi�n de s� mismos. Y han enga�ado a su cerebro, porque el dispositivo est� hecho para eso: para engancharlo con las luces, la rapidez, los v�deos cortos. Todo eso es dopamina, placer inmediato. Me lleva a pensar que estoy en contacto con 500 personas en un grupo de chat, pero no es real: el cuerpo necesita una cara, un gesto, una mirada, un tacto. Mientras tanto, la oxitocina va cayendo y empiezo a entrar en un vac�o profundo que se parece m�s a una depresi�n, a una desconexi�n vital. Esa desconexi�n es la que puede llevar a muchos adolescentes a pensar que vivir no merece la pena: apat�a, cansancio, falta de motivaci�n, tristeza. Y rara vez se piensa que la soluci�n es volver a socializar. La gente tiende a buscar reforzadores r�pidos: likes, compras, drogas, alcohol... que anestesian el cerebro y hacen que te olvides del vac�o. Cuando en realidad lo que necesitamos es m�s conexi�n real.
- �Y cu�l es el equilibrio sin demonizar la tecnolog�a?
- No soy anti-pantallas, me encantan. Pero no podemos asumir que si antes ten�as hueco para contactar realmente con diez personas, puedes estar en contacto real con 200. La velocidad no te da la profundidad que requiere un v�nculo real. Un v�nculo real se cuece a fuego lento, como un cocido. La red social no te lo da, y al final entras en soledad. La pantalla es buena siempre y cuando est� a tu servicio y nunca se coma acciones saludables de la vida diaria: salir, relacionarte, hacer deporte, divertirte, re�rte. Que la pantalla no se coma la vida.
- Ante esa tendencia y esa necesidad que describes de conexiones significativas y humanas, �c�mo vamos a avanzar ante el boom de la inteligencia artificial?
- Vamos a acabar conviviendo m�quina y hombre, haciendo un h�brido. Pero deber�amos ser lo suficientemente inteligentes como para que las horas que las m�quinas nos ahorren las dediquemos a lo que de verdad importa. Cuando tienes un ChatGPT que te ayuda a resumir un texto, no es para que trabajes m�s, es para que tengas un poco m�s de tiempo. Ese tiempo sobrante, �por qu� no dedicarlo a las relaciones sociales?
- Parece que lo invertiremos en ser todav�a m�s productivos, �no?
- Exactamente, creo que estamos cometiendo ese error. Entonces hago un llamamiento: por favor, no ahorremos ese tiempo y acumulemos m�s productividad. Hagamos prevenci�n de enfermedades futuras, hagamos prevenci�n de la salud, hagamos prevenci�n incluso del coste sanitario que va a suponer que estemos enfermos de estr�s. Invirtamos esas horas en lo realmente saludable para el ser humano: acciones saludables, vida saludable y relaciones de calidad.
- �C�mo entrenamos la mente cuando las m�quinas nos quitan cada vez m�s trabajo intelectual?
- El mejor gimnasio para tu cerebro no es un taller de memoria, sino quedar con amigos. Una conversaci�n interesante. Una lectura, un libro. O una reflexi�n tuya que la IA nunca te va a poder hacer. No escribir sobre un tema, sino escribir sobre ti. Incluso el deporte, y eso que soy neurocient�fica. Movimiento, relaci�n social y aire libre. Esas tres y tu cerebro funcionar� a pleno rendimiento.
- Dices que a veces un buen abrazo calma cualquier discusi�n. �Qu� le dir�as a quien se siente hambriento de reconocimiento y empieza una lucha de egos?
- Cuando est�s discutiendo, plant�ate si lo que quieres es llegar a un acuerdo, llevar la raz�n o estar en paz. Discutir en su acepci�n m�s espa�ola: la agresi�n verbal, la falta de respeto... activa �reas de dolor en tu cerebro y en el del otro. La gente cree que con eso se desahoga, pero es mentira: el cuerpo se resiente qu�micamente, a nivel neuroendocrino, en las v�sceras, en el cerebro. Lo que propongo es parar diez segundos cuando te empiece a subir la sangre y preguntarte: de esta conversaci�n, �qu� quiero obtener? Si la persona que tienes enfrente te importa, es mucho mejor escuchar y, si no opinas lo mismo, decirle: gracias por tu opini�n, te respeto, pero no opino igual.
- �Y si ves a la persona muy vehemente?
- Haz una escucha de oreja y coraz�n: escucha m�s all� de sus palabras. A lo mejor lo que te est� diciendo en el fondo es me siento sola. Y entonces preguntarle: �Puedo hacer algo por ti en este momento? Esa pregunta, en lugar de confrontar, es una caricia al alma.
El cerebro necesita abrazos
Por Dra. Ana Asensio
Est� editado por Roca Editorial y se puede comprar aqu�. 320 p�ginas. 20,80 euros.


















