La propuesta de los republicanos es que la Generalitat tenga el 40% de este órgano y que el Ayuntamiento de Barcelona consiga el 15%

Pedro Sánchez en el DFactory, el vivero de empresas de la industria 4.0 del Consorcio de la Zona FrancaARABA PRESS
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"Más espacios de soberanía". Así bautizó ERC una de sus condiciones a Salvador Illa con el fin de cerrar un acuerdo para sus primeros presupuestos, una exigencia que se traduce para los republicanos en lograr que el Consorcio de la Zona Franca de Barcelona (CZFB) tenga mayoría catalana en detrimento del Estado. El CZFB es una entidad pública adscrita al Ministerio de Hacienda que gestiona seis millones de metros cuadrados de terreno, en los que operan más de 300 empresas, y que cuenta con un patrimonio neto de 654,7 millones, según datos de 2024.
En el marco de la negociación presupuestaria, ERC ultima un acuerdo con los socialistas para que la Generalitat de Cataluña y el Ayuntamiento de Barcelona tengan un peso mayoritario dentro del Consorcio, ahora controlado por el Estado, según han revelado a Efe fuentes conocedoras de la negociación y ha confirmado este periódico.
El pacto se tiene que rubricar, previsiblemente, en la Bilateral entre el Gobierno y la Generalitat programada para el miércoles en Madrid si nada se tuerce y dentro de la cumbre para sellar el acuerdo sobre los primeros presupuestos de Salvador Illa.
Creado en 1916, el Consorcio de la Zona Franca es una entidad presidida por el alcalde de Barcelona, aunque quien lleva las riendas es el delegado especial del Estado, cargo que desde 2018 ostenta el socialista Pere Navarro, que preside el comité ejecutivo. El núcleo de actividad del CZFB se concentra en el Polígono Industrial de la Zona Franca: su superficie, que equivale al 6% del suelo de la capital catalana, se sitúa en una zona estratégica, ubicada a las afueras de Barcelona, entre el Puerto, el Aeropuerto de El Prat y Mercabarna.
Según las fuentes consultadas, ERC ha puesto sobre la mesa la posibilidad de que el Consorcio, ahora bajo el control del Estado, pase a ser una entidad en cuyo órgano de dirección la parte catalana -Generalitat y Ayuntamiento, conjuntamente- disponga de mayoría (un 55%), mientras que el Estado -que hoy tiene el control del ente- conservaría cerca de un 45%.
En ese porcentaje de la parte catalana, la Generalitat dispondría de un peso preeminente -el 40 o 45 %, por encima del Ayuntamiento, que tendría un 15 o 10%-, según puntualizan las citadas fuentes.
Aparcada la cesión del IRPF como línea roja de la negociación presupuestaria, ERC planteó otras reivindicaciones para que Cataluña "gane soberanía", como es el caso de este cambio en la gobernanza del Consorcio de la Zona Franca de Barcelona, ahora bajo la esfera de influencia del Ministerio de Hacienda y que operativamente funciona como una gran plataforma pública de desarrollo económico.
El calendario
En unas negociaciones llevadas a cabo fuera de los focos mediáticos, los republicanos señalan tres elementos como la clave para desencallar la situación: un acuerdo para ejecutar un proyecto de línea ferroviaria orbital que conecte varias ciudades de la segunda corona metropolitana de Barcelona sin pasar por la capital, la creación de una sociedad mercantil mixta encargada de las inversiones del Estado y un traspaso de competencias sin concretar. El botín de la gestión del Consorcio de la Zona Franca entra dentro de este tercer capítulo.
Los republicanos han convocado para mañana lunes, pasadas ya las elecciones andaluzas, un consejo nacional en el que votarán si dan el plácet a las cuentas del Govern de Illa, dos meses después del portazo que impidió a los socialistas superar el primer trámite parlamentario en el intento de marzo. Recabado el aval de las bases, la firma del acuerdo llegaría el martes. Antes, por la mañana, el president socialista encabezará un acto de impulso de la línea orbital ferroviaria, según consta en su agenda oficial y en el que también estará Oriol Junqueras. Otra exigencia que el partido republicano ha puesto encima de la mesa para dar su "sí" definitivo a unas cuentas que darían oxígeno al PSC para agotar la legislatura catalana.



















