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Ver nutrias en Madrid puede parecer una idea igual de sencilla que contemplar la Gran Vía desierta un sábado. O por lo menos lo era hasta febrero, cuando plataformas como Jarama Viva desvelaron que había uno de estos animales nadando entre las aguas del río Manzanares, en la zona de El Pardo. Lo que sí tenía pinta de ser una cuestión algo más intrincada era ver a uno de esos animalillos nadando en pleno corazón fluvial de la capital. Pero algo ha cambiado en esas aguas madrileñas...
Según ha podido saber GRAN MADRID, el Ayuntamiento de Madrid ha constatado un hecho que bien podría calificarse de histórico: la nutria ha regresado oficialmente al cauce del río Manzanares. Las cámaras municipales han podido dar fe de este milagroso hallazgo en la presa 6 -entre el puente Oblicuo y la pasarela de Andorra, distritos Arganzuela y Latina-.
Concretamente en la zona donde el Consistorio desarrolló un proyecto piloto de iluminación artificial que busca que los ciudadanos puedan visitar el entorno natural más allá de las horas de luz. El pasado 9 de abril, durante una minuciosa inspección visual en la zona, los técnicos municipales hallaron los primeros indicios de este regreso en forma de restos biológicos y huellas.

La huella del mamífero, más ancha que largaE. M.
Ante la sospecha, se intensificó de inmediato la vigilancia en el entorno y el objetivo de la cámara instalada en dicha presa inició su guardia. Finalmente, la perseverancia dio sus frutos la madrugada del 19 de abril, cuando el dispositivo capturó una imagen nítida del animal, nadando y deslizándose por el que parece haberse convertido en su nuevo hogar.
Pero ¿cómo se identifica a una nutria? Lo primero que se examinó en este caso fue su paso en el barro, con huellas de cinco dedos y 5,5 centímetros de ancho. A sus pisadas se sumaron sus característicos excrementos: testigos de su dieta y herramientas esenciales para el marcaje de su territorio, además de la evidencia más obvia, que son los vídeos. Las imágenes no sólo provienen de las cámaras municipales, sino también de los móviles de vecinos que capturaron al animal nadando tras las últimas crecidas del río.

La espina de un pez comido por la nutria.E. M.
La crónica de este retorno comenzó a escribirse con un primer avistamiento en 2019, en el puente de los Franceses; seguido de otro en 2020, en el nudo de la Puerta de Hierro; y una incursión en 2022 junto al histórico puente de Segovia. En este 2026, se divisó un ejemplar en El Pardo, allá por el mes de febrero, y otro en Puerta de Hierro, en abril.
Este es un hito histórico, porque en el libro de la ecología urbana la nutria es una especie bioindicadora. Su regreso es el veredicto de que las políticas de renaturalización, la apertura de presas, la reconquista de la flora de ribera y la multiplicación de la fauna acuática están funcionando de manera correcta.
Asimismo, su retorno consolida de forma definitiva la conectividad ecológica entre el monte de El Pardo, el tramo urbano y el Parque Regional del Sureste, demostrando que el pasillo fluvial ha recobrado su vida.
Este esquivo habitante se vio obligado a abandonar el entorno hace medio siglo, empujado por el avance de la contaminación, la pérdida de la vegetación de la ribera y una reducción de la población de peces que la dejó sin sustento. Hoy, tras décadas de olvido, el río parece recibir de nuevo a su antiguo morador.

La zona por donde se encuentra el ejemplar.E. M.
La nutria ya es un nuevo vecino para un barrio animal que cuenta con 131 especies de aves registradas, reptiles ancestrales como el galápago leproso, pequeños mamíferos e incluso la visita esporádica de jabalíes. La vida bajo el agua también ha florecido gracias a los barbos salvajes y a los programas municipales de refuerzo de peces autóctonos criados en Viveros de la Villa.
Especies como la colmilleja, el cacho, la bermejuela y la boga protagonizaron una última suelta el pasado 6 de mayo para asegurar el festín y la permanencia de la reina del río. Con el fin de blindar este patrimonio, el Servicio de Conservación del río Manzanares ya trabaja en un estudio en profundidad, contando con una partida anual de 2,5 millones de euros destinada a la renaturalización y al mantenimiento del cauce.
A pesar de esto, los expertos piden prudencia, ya que este es un animal recorre kilómetro en una sola noche y esto podría responder a un viaje puntual. Pero, en la actualidad, la nutria ya no es un mito urbano o del pasado, sino todo un símbolo de buena esperanza.
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